En estas trincheras nuestras armas son palabras convertidas en argumentos y contra argumentos.
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La Santa trinidad / Museo Nacional del Prado

El padre, el hijo y el espíritu… ¿santo?

Número 18 / JULIO - SEPTIEMBRE 2025

¿Te has preguntado alguna vez si Dios es realmente bueno?

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Alejandra Leilani Soriano Guerrero

Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Oriente

A lo largo de la historia se han desarrollado diversas religiones, que si bien pueden llegar a ser muy diferentes entre sí, la mayoría concuerdan en la idea de que Dios (o la deidad que corresponda) es el ejemplo máximo de perfección moral. Sin embargo la moralidad de dios es un tema cuestionable siempre pues existen discordancias con respecto a la ética bajo la que vivimos los seres humanos. Por esto surge la pregunta: ¿es Dios verdaderamente bueno o es lo que hemos elegido creer al sabernos indefensos ante su omnipotencia?

Las leyes de la moral están naturalmente ligadas a la esencia de Dios, es decir: lo que se considera bueno o malo para nosotros también lo es para él. Esto alimenta el dilema de la bondad de Dios, ya que si compartimos valores con él podríamos encontrarnos con que dicha deidad no siempre sigue los mismos principios que nosotros e incluso, cuando se trata de acciones objetivamente negativas desde el punto de vista humano, decidimos justificarlo. Usualmente justificamos la maldad con el argumento de que son cosas que van más allá de nuestro entendimiento, sin embargo sigue habiendo muchas inconsistencias entre las acciones de Dios y lo moral (que supuestamente está basado en la naturaleza divina).

Nos hemos convencido de que Dios es un ser infinitamente bueno que nos ama como su creación y cuyos actos están llenos de sabiduría, bondad y justicia aún cuando no lo parezca. Estas ideas parecieran demostrar la confianza ciega, misma que surge de la necesidad de creer que un poder superior orquesta nuestras tragedias o venturas, para generarnos algún bienestar después, o peor aún, cierta resignación ante el intimidante poder infinito. 

Es aquí cuando la moralidad de Dios se vuelve algo cuestionable, pues la dinámica de recompensas y castigos propia de ciertas religiones, puede llegar a caer en lo tiránico si imaginamos que en lugar de Dios se tratara de cualquier humano con poder sobre las vidas de los demás. ¿Por qué sería benevolente un dios que se rige del miedo para hacernos ser “buenos”? Si analizamos a profundidad las acciones de Dios es posible que nos encontremos con muchos comportamientos y hechos cuestionables que no nos hemos atrevido a señalar por temor a la blasfemia, pero si Dios es nuestro mayor modelo de moralidad y perfección, ¿no sería válido cuestionar sus acciones? Puede que en realidad no estemos obligados a creer que el dios en el que creamos es necesariamente un ser perfecto y benevolente, pero ¿es que al ser un ser supremo queda exento de la moralidad humana?

Cuestionar la voluntad de dios se ha vuelto un tabú en muchas culturas, pero es posible que esto nos ayude a desprender nuestros principios de los principios espirituales y formarnos un criterio propio de lo que es bueno y lo que es malo sin confundirlo con lo conveniente. Es importante entendernos como seres capaces de actuar correctamente hacia nosotros mismos y hacia los otros, sin apegarnos a las leyes éticas de Dios o de la religión, sino a nuestras propias leyes, de modo que nuestra bondad y moral vengan de nosotros como práctica natural y voluntaria. Y tú, ¿piensas que Dios es bueno?

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