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María Rojas Gregorio | FES Acatlán

De aquí soy

Número Especial # 1 - 2026

Hacer comunidad también en la Universidad

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María Rojas Gregorio

Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán

Soy estudiante foránea, originaria de Yerbasanta, Mazatlán, villa de flores, Teotitlán, Oaxaca. Estudió Derecho en SUAyED, dentro de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán.

Mi experiencia respecto a la migración fue un poco complicada; la falta de oportunidades laborales y el simple hecho de ser mujer representaban un reto que debía enfrentar. Eso me obligó a salir de mi comunidad para buscar mejores oportunidades. Pausé mis estudios por unos años, pero siempre tuve presente que los retomaría. Creo firmemente que la educación es enriquecedora, ya que nos permite soñar en grande, romper barreras, descubrir nuestras capacidades y demostrar que nada es imposible cuando se tiene determinación.

Asisto a las asesorías dos veces por semana, los viernes y sábados. Me gusta convivir y compartir con mis compañeros y amigas mis experiencias cotidianas; aprendo mucho de ellos. Cuando tengo la oportunidad, llevo a mis dos pequeños a clases; descansamos en el césped y disfrutamos de nuestros alimentos. Lo que me encanta de mi universidad es que tiene muchas actividades, tanto artísticas como deportivas. Los estudiantes tenemos acceso a todas estas actividades de manera gratuita. Ser madre y estudiante no es fácil, pero me acostumbro a los cambios y, sobre todo, los disfruto.

En la universidad he encontrado programas que promueven la diversidad lingüística y cultural del país, como el PUIC-UNAM, el cual ofrece becas para los estudiantes de pueblos indígenas y comunidades afroamericanas. Aquí encontré un espacio para compartir mis tradiciones y cultura, y también me permite conocer las de otros compañeros que provienen de distintos estados.

Dentro de la escuela comparto todos los aprendizajes de mi infancia, tanto en lo cultural como gastronómico, con mis compañeros. Les hablo en mi lengua mazateca y, en ocasiones, he compartido mis alimentos que traigo cuando viajo a mi comunidad. En la universidad he encontrado una diversidad de alumnos de todas las edades, clases sociales y de muchos estados y ciudades. No me siento excluida; por el contrario, yo también formo parte de esa diversidad porque soy estudiante de una comunidad indígena. Considero que todos tenemos un espacio y recibimos el mismo trato.

Fuera de la escuela, participo en actividades culturales con mi comunidad, que se realizan en diferentes épocas del año, como las fiestas patronales, el Día de Muertos y celebraciones de fin de año.

Actualmente me encuentro lejos de mi comunidad. Estar separada de mi familia es difícil. Considero que, aunque mi infancia fue un poco dura por las carencias que viví, fui muy afortunada. Extraño la comida y, aunque la replico en donde me encuentre, nunca es igual. Me da tanta melancolía mirar las fotos que mis padres me comparten; me traen recuerdos tan bonitos. Mi comunidad es muy pequeña, pero hay muchas cosas para disfrutar. En especial en agosto, hay muchas cosas que extraño, pero cuando tengo la oportunidad no la dejo escapar: agarro mis maletas y me voy de viaje a ese lugar tan especial.

Creo que mi mayor reto es estar al nivel académico que exige esta universidad. Me siento muy afortunada de ser alumna de la UNAM, pero también con una gran responsabilidad. No solo espero dejar una huella de superación para compartir con mi comunidad, sino también quiero dejar una en mi universidad. Quiero formar parte de la lista de los mejores profesionistas que aquí se forjan; día con día me preparo para tomar decisiones que me lleven a ser la persona que deseo convertirme.

Las personas provenientes de comunidades indígenas, en algún momento de nuestras vidas, hemos sufrido algún tipo de discriminación. Cualquiera que sea el motivo, somos individuos capaces de enfrentar y derribar obstáculos. No existe impedimento alguno que frene las ganas de atravesar barreras y conquistar aquello que los demás piensan que es imposible para nosotros.

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