Violencias que llamamos paz
Por: Álvaro Pérez
Trincheras interiores y ventanas argumentativas
Facultad de Filosofía y Letras
Facultad de Filosofía y Letras
Olvidados en el tiempo,
tantos y tantos ocultos bajo el colchón,
acumulan partículas de polvo y dolor,
ahogan llantos en la almohada,
suprimen deseos entre sábanas blancas,
larga es la espera de un amor correspondido.
Hombres y mujeres guardan recuerdos del sentimiento más puro del ser humano, detrás una línea de infelicidad. Por miedo, odio, distancia, imposición, egoísmo, falta de valor, o simple comodidad. Miles de amores perdidos entre risas y lágrimas por el ajetreo de la sociedad, sus estándares y reglas sin sentido, buscan hacer del amor un producto con límites y precio. Ahora es más fácil tener sexo sin sentimientos de por medio, te evita salir lastimado y la inversión es mínima. No hay riesgos, dolor o despedidas, mientras menor sea la cantidad de palabras antes del orgasmo, mejor, mientras sean más los espasmos de placer, que de felicidad, la vida es más sencilla, con menos lágrimas. Amores perdidos, la antesala al extravío del alma.
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Una respuesta
Rodea lo mas profundo que tiene el amor.