En estas trincheras nuestras armas son palabras convertidas en argumentos y contra argumentos.
En estas trincheras nuestras armas son palabras convertidas en argumentos y contra argumentos.
Magnus Mueller/Pexels

Dependientes de las redes sociales

Número 4 / ENERO - MARZO 2022

Depender es malo claramente y esto es un indicio de que la mayoría de las personas no podrían sobrevivir sin ellas

Picture of Samantha Díaz Patiño

Samantha Díaz Patiño

Escuela Nacional Preparatoria Plantel 5

Todo este cuestionamiento de que si las redes sociales son buenas o nada más nos causan adicción, se abre nuevamente por el reciente “apagón” o “caída” de algunas de ellas, quizá, las más utilizadas por la mayoría de la población (que tiene acceso), en este caso nos referimos a las más utilizadas, como WhatsApp, Facebook e Instagram. Estas tres fueron dañadas al mismo tiempo debido a una falla común, pues todas éstas pertenecen al mismo dueño, Marck Zuckerberg. El tiempo de la caída de estas redes sociales fue prolongado por bastantes horas del día en que sucedió este desastre (y digo desastre porque mucha gente sintió que literalmente era el fin del mundo o algo parecido), pues al estar incomunicades las personas no sabían que podían hacer en tanto tiempo “libre”.

Es aquí donde nos percatamos de todas las cosas que podemos realizar si por un momento nos despegamos o desconectamos de las redes sociales, por ejemplo, pasar más tiempo en familia (que es lo que más nos hace falta), leer un poco, dibujar, pintar, escribir, limpiar el hogar, entre muchas otras cosas más que postergamos por estar metidxs en las redes sociales; esto lo podemos tomar, en cierta parte, como el lado “maldito” de esto, que nos hace volvernos dependientes de ellas. Sin duda alguna, otros aspectos malos de las redes sociales son, por ejemplo, el mal uso de ellas; principalmente la gente que hackea cuentas, o la que comparte contenido que va en contra de los derechos de muchas personas, como es el caso de la difusión de fotos y/o vídeos íntimos sin consentimiento alguno; además del acoso por medio de estas, entre otros usos perniciosos de las redes sociales.

Pero no todo es malo, pues también existe gran variedad de cosas buenas que las redes sociales nos brindan, un ejemplo de ello es por lo que todxs lxs que podemos acceder a ellas; comunicarnos con nuestrxs familiares y amistades, desde un simple saludo hasta poder localizar a alguien de emergencia. Afortunadamente las redes sociales ya cuentan con muchas herramientas que nos permiten realizar lo antes mencionado, una de ellas es la ubicación en tiempo real de otra persona.

A causa de la pandemia hemos utilizado más las redes sociales y algunas otras plataformas que nos han servido para “convivir” socialmente, las cuales fueron “benditas”, pues nos ayudaron mucho en todo este tiempo de aislamiento social, sino las hubiéramos tenido hubiese sido imposible el tomar clases, comunicarnos con nuestrxs compañeres, realizar tareas y en su caso, hacer Home-office.

A consecuencia de esto, nos hemos vuelto, en cierta parte, más dependientes de las redes sociales… ese es el otro lado de la moneda de lo antes mencionado, pues depender es malo claramente y esto es un indicio de que la mayoría de las personas no podrían sobrevivir sin ellas, sin postear una foto en Instagram, subir historias en Facebook e Instagram, sin enviar mensajes por WhatsApp, sin poder subir o ver Tik Toks, etc. Relacionado con la aparición de esta dependencia, surge un pequeño cuestionamiento, ¿cómo es que podíamos sobrevivir antes sin las redes sociales y sin poder navegar en internet? Ahora quizá les dimos el uso inadecuado, le dedicamos más tiempo a las redes que a las cuestiones familiares, sociales, profesionales, escolares, personales, deportivas, entre otras.

Con base en todo esto, nos hemos dado cuenta de que, tanto le hemos dado un buen uso a las redes sociales, como también hemos hecho mal uso de ellas. Sí, nos divertimos, nos distraemos al entrar a las redes, pero desafortunadamente dentro de ellas existe mucha gente mala, que sólo pretende molestar a las personas o hacer fraudes por esos medios; es por esto, que debemos de usarlas con responsabilidad.

Lee aquí más artículos relacionados

Por un algoritmo a favor de la paz

Por un algoritmo a favor de la paz

Por: Axel Vega Navarrete
La paz tiene que replantearse como algo estructural

Leer
¿De dónde nace el odio humano?

¿De dónde nace el odio humano?

Por: Mia Eleonor Antonio
¿Alguna vez te lo has preguntado?

Leer
La violencia como lenguaje

La violencia como lenguaje

Por: Angélica Hernández Plancarte
¿Desde dónde vivimos la violencia?

Leer
Paz desde la memoria náhuatl

Paz desde la memoria náhuatl

Por: Maria Fernanda Lima López
Marcados por las heridas de la conquista

Leer
El genocidio que nadie ve

El genocidio que nadie ve

Por: Marcos Josafat Ramos Vizcarra
Feminicidios en México

Leer
¿Qué haremos con el neofascismo?

¿Qué haremos con el neofascismo?

Por: Giulliana Canepa
Ante la represión ridículamente extrema, la resistencia ridículamente extrema –y colectiva–

Leer

Deja tus comentarios sobre el artículo

Dependientes de las redes sociales

Una respuesta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

three × five =