Esta ventana es para mirar dentro de nosotrxs a través del arte y la creatividad.
Esta ventana es para mirar dentro de nosotrxs a través del arte y la creativdad.
Ollinka Daniela González Nadales / Facultad de Arquitectura

Carta a ella

Número 15 / OCTUBRE - DICIEMBRE 2024

¿Alguna vez me has extrañado?

Picture of Ollinka Daniela González Nadales

Ollinka Daniela González Nadales

Facultad de Arquitectura

Porque puedo afirmar que yo lo hago cada segundo en el que tengo consciencia, en el que mi corazón late, en el que respiro, o simplemente existo.

Pero, si se me permite ser honesto, desearía no hacerlo, porque duele. Tu presencia en mi vida desgarra, quema, deshace, asfixia, consume y arrasa. Y es algo sumamente cruel para cualquiera que lo vive en carne propia.

Debí hacerte caso cuando me advertiste que las cosas podrían ser así para mí.

Pero no lo entendí en su momento, decidí ignorar aquella advertencia y dejé que tu deseo egoísta de mantenerme cerca me consumiera, aun cuando no podías corresponder el amor que sentía por ti. Y yo, como alguien dependiente, con traumas y sin amor propio, lo acepté.

Me quedé para adorarte, como la diosa que creía que eras. 

Si en ti aún queda un poco de cariño o aprecio por mí, ¿me permites pedirte un favor? Arráncame el corazón la próxima ocasión en que nuestras miradas se lleguen a encontrar. Devora las emociones que alguna vez tuve por ti, la felicidad que me brindaste, aquella que fue tan dulce y cálida, la misma cuyo mísero recuerdo se clava en mi garganta, dejándome sin habla.

Te amo tanto que duele darme cuenta de que mis sentimientos por ti se comienzan a diluir como un dulce en el agua. Cuando me percato de que tu presencia se vuelve más insignificante en mi vida y que estoy dejando de sentir algo por ti lo que antes parecía eterno, algo se rompe dentro de mí, oprimiendo mi pecho y termino llorando en el piso.

No quiero alejarme de ti, mucho menos perderte, pero pasé tanto tiempo siéndole fiel a alguien que no puede amarme. Sé que sería capaz de arrastrarme a tus pies si es necesario o de poner el mundo de cabeza por ti, por eso, merezco a alguien que haga lo mismo por mí.

Y por más que lo desee, esa persona no eres tú.

No puedo quedarme a tu lado.

Cuídate, querida dama.

Más sobre Ventana Interior

Violencia sin prejuicios

Violencia sin prejuicios

Por: Gustavo Cervantes Flores
Lastimosa y latente realidad

Leer
La mudez

La mudez

Por: Astrid Tufiño González
Crecer en la tempestad

Leer
El niño que olvidó sus alas

El niño que olvidó sus alas

Por: Valentina Gómez V
El eco de una vida que ya no se recuerda

Leer
Secuencial

Secuencial

Por: Yuliana Serrano Váldez
Una costumbre de pura maldad

Leer
¡Baile!

¡Baile!

Por: Edgar Humberto Soto Monrroy
La danza supera la gravedad, bailar es volar

Leer
Entre la razón y el corazón

Entre la razón y el corazón

Por: Lesly Sarai Martínez Cárdenas
Cuando el amor persiste, aunque todo haya terminado

Leer

Deja tus comentarios sobre el artículo

Carta a ella

Una respuesta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

2 × 4 =