BOLETÍN DE PRENSA

Cuarta y última jornada del Coloquio Internacional ¿Benditas o malditas redes sociales? Retos, regulaciones y alternativas para la democracia sociodigital

EL ENCUENTRO GLOBAL SE LLEVÓ CABO DESDE EL 23 Y HASTA EL 26 DE AGOSTO, A TRAVÉS DE LAS REDES SOCIALES DEL PUEDJS-UNAM

 
  • En el cuarto y último día de actividades, la conferencia magistral estuvo a cargo de Geoffrey Pleyers, profesor en la Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales (París) y en la Universidad de Lovaina, Bélgica, en donde imparte Sociología de los Movimientos Sociales y la Globalización.
  • “Las redes no son soluciones mágicas frente a problemas de democratización”: Geoffrey Pleyers
  • “Internet es un campo de batalla, en el que hay actores muy distintos y muy desiguales; por ejemplo, movimientos emancipadores, pero también movimientos reaccionarios”: Geoffrey Pleyers
  • El coloquio –organizado por el Programa Universitario de Estudios sobre Democracia, Justicia y Sociedad (PUEDJS-UNAM), a través del laboratorio digital Tlatelolco LAB– fue gratuito, abierto al público y otorgará constancia de participación a quienes asistieron a 80% de las sesiones virtuales. Se registraron 1,032 personas de diversas partes del mundo.
  • La intervención de Geoffrey Pleyers puede verse íntegramente en: https://www.youtube.com/watch?v=lUdlQXsrUOM
  • Todas las transmisiones del Coloquio internacional ¿Benditas o malditas redes sociales? retos, regulaciones y alternativas para la democracia sociodigital quedaron disponibles en: https://www.youtube.com/channel/UCMbuXgIp47r0rFCaq_D0Rjg

“Los movimientos sociales irrumpen en los debates con creatividad y sorpresa, y en las redes encontraron espacios más seguros para organizarse”.
“En los movimientos sociales son fundamentales las redes sociales, pero también resulta fundamental evitar el fetichismo de esas redes sociales y, con ello, la ‘facilidad’ de ver el mundo a partir de lo digital”.
Así lo consideró, Geoffrey Pleyers, integrante del Fondo Belga para la Investigación Nacional –adscrito al Centro de Investigación Interdisciplinaria: democracia, instituciones y subjetividad–, durante su conferencia magistral "Más allá de las dicotomías online-offline. Redes socio-digitales y personalización del activismo", llevada a cabo durante la cuarta y última jornada de Coloquio internacional ¿Benditas o malditas redes sociales? retos, regulaciones y alternativas para la democracia sociodigital.
Lo digital, aseveró, “es fundamental en todos los campos de la vida, pero quizás es más importante aún ver la articulación del mundo digital con lo no digital, en particular con los movimientos sociales”.
Y, en ese sentido, citó textualmente al pensador Jürgen Habermas: “Desde la invención del libro impreso, que convirtió a todas las personas en lectores en potencia, tuvieron que pasar siglos hasta que toda la población aprendió a leer. Internet, que nos convierte a todos en autores en potencia, no tiene más que un par de décadas de edad. Es posible que con el tiempo aprendamos a manejar las redes sociales de manera civilizada”.
Así, sostuvo, “tenemos que aprender a usar la red de manera más ciudadana y reconocer que al final lleva pocas décadas, pero debemos aprender rápido, porque las fuerzas de enfrente, actores que no luchan por la democracia para los ciudadanos, sí aprenden muy rápido”.
El desafío, entonces, “es aprender a partir de un proyecto para reforzar la ciudadanía crítica, un proyecto democratizador, emancipador, que implique seguir aprendiendo cómo manejar mejor las redes, tanto para fortalecer los temas que queremos empujar, pero también para contrarrestar en la batalla a los adversarios que se apoderaron de la red en los últimos años”.
Siempre que se trata de aprender algo, los movimientos sociales son excelentes estudios de caso, dijo Pleyers: “Para mí son excelentes maestros los movimientos emancipadores populares y su presencia en internet, sobre todo si tomamos en cuenta sus límites”.
Al respecto, comentó: “Es cierto que hubo ciertas esperanzas de que las tecnologías allanaran el camino de la justicia social, de la democratización, pero eso no es nada nuevo, pues ocurrió lo mismo con la imprenta de Gutenberg y también con la radio, la televisión, es decir, toda la idea de MacLuhan”.
Después explicó: “No podemos aislar el mundo digital del mundo de la vida. Internet es muy importante, pero sobre todo en su articulación con otras dimensiones de la realidad. Hay que pensar las articulaciones, las combinaciones, las fertilizaciones entre el mundo en línea y el que está fuera”.
Asimismo, sugirió rechazar el determinismo tecnológico basado en la idea de que “internet nos lleva a un mundo más democrático”, lo cual “es falso, pues hay actores y culturas. La red es plural y depende de lo que hacen los actores. Es un campo de batalla, en el que hay actores distintos y muy desiguales: movimientos emancipadores, pero también movimientos reaccionarios que crearon polarización, corporaciones transnacionales. La red, al final, es un espacio de la sociedad del consumismo, de control social y político”.
Cabe aclarar, mencionó Pleyers, “que no todos los ciudadanos están todos en el lado emancipador, pues hay muchos que apoyan la sociedad del híper consumismo, que están del lado de los movimientos reaccionarios. Por ejemplo, hoy con la pandemia muchos ciudadanos están de acuerdo en entregar una parte de sus libertades para tener más protección del Estado”.
Asimismo, subrayó, la importancia de las dimensiones culturales, que son otras maneras de relacionarse con los demás y con la política: “Muchas veces las redes no son soluciones mágicas frente a problemas de democratización, de desigualdad. Hay que pensar que sólo reformulan algunos desafíos anteriores, pero no transforman totalmente”.
También explicó que, con las redes y la importancia creciente de la comunicación, “sin la cual no podemos entender los movimientos sociales”, surgieron sesgos analíticos y problemas metodológicos: “Por ejemplo, durante la pandemia se ha organizado la solidaridad a través de internet, pero también me opongo a esa idea de que todo se digitalizó durante el confinamiento. Obviamente hubo acciones solidarias de movimientos populares que se organizaron por internet en todas partes del mundo, pero es una ilusión pensar que todo se digitalizó. Eso es un sesgo de clase. ‘Todo se digitalizó’, pero no para todos, sólo para quienes tuvimos el lujo de confinarnos, no para mucha gente tuvo que salir a trabajar”.
A pesar de ello, enfatizó que las redes digitales sí fueron importantes para los estallidos sociales de la última década: “Lo que hacen esos movimientos es irrumpir en los debates con elementos de creatividad y de sorpresa, y con las redes encontraron espacios más seguros para organizarse antes de salir a la calle y llegaron a los medios masivos. Las redes también han sido elementos importantes para romper las brechas y difundir mensajes más allá de los propios activistas y alcanzar a la ciudadanía”.
Sin embargo, se preguntó qué podemos aprender de estos movimientos de los últimos diez años: “Las lecciones son claras, aunque destruyan las ilusiones que guardaban los analistas y los activistas: no se trata de ‘movimientos Facebook’, sino de movimientos de personas cuyo éxito consiste en ocupar plazas. En esos movimientos no predominan las acciones virtuales. Claro que hay que darle importancia a internet, pero también cuidar nuestros propios sesgos o perspectivas, porque muchas veces sólo vemos estos movimientos a través de internet”.
En ese sentido, destacó que la experiencia de los movimientos se vive al mismo tiempo en línea que en las plazas. La manera de ser activista hoy es muchas veces digital y simultáneamente en la plaza: “Nada puede reemplazar los vínculos estrechos que se hacen en la marcha, de persona a persona y luego se traslada a las redes”.
Así, las redes sociodigitales también son una herramienta para fortalecer y brindar una plataforma más grande aún, desde el activismo, para revoluciones que ya estaban en curso antes: “Incluso no se requiere un sindicato inmenso para llamar a una marcha. Las redes permiten que una sola persona, sin ponerse de acuerdo con nadie, pueda crear un llamado que se transforma en evento cuando otras personas lo comparten y comentan, y luego los medios masivos lo retoman también”.
Sin embargo, las redes sociales no reemplazaron a los medios masivos: “Eso es una superposición. En todo caso se integran. Existe así una combinación de medios masivos, redes sociales y medios en línea. Los medios alternativos multiplican sus audiencias cuando se difunden por medios masivos. Lo digital se integra en una ecología mediática compleja”.

Sigue nuestras redes sociales