Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
Con pruebas, amor y pérdida,
en huesos darán la despedida
por el camino lo alcanzarán,
entre dudas está el ser
todo lo que se deja lleva al fin
fácil no es, no hay comodín
porque aquí no hay qué retener.
La muerte natural los traerá
no importan las diferencias
se contará con sus presencias
El viaje de 4 años se emprenderá.
La orilla llena de perros está
Itzcuintlán, es el lugar por empezar
ellos recuerdan y decidirán quién los va a abrazar los otros olvidados se volverán solo una anécdota. El río se ha de cruzar
con la ayuda de un amigo
al otro lado llegarás bajo su abrigo
así a la segunda prueba puedes pasar.
Temepe Monamictlán, es la siguiente aparición montañas chocando eternamente
pasos cuidadosos, movimiento permanente se ve pasar entre ellos, es la única solución. Cuidado cuando estén frente a la brecha, no se puede de esto desistir
se debe dejar el miedo a morir
cuando el pasado te acecha.
Al pasar las montañas no te pueden dañar más
pero la obsidiana sin carne te dejará
Itztepétl de eso se encargará
…pronto las navajas olvidarás.
Cehueloyán es quien te quita las pertenencias pues del pasado ya no se acepta cerrar para abrir otra puerta
suelta lo que pesa, abraza las ausencias.
Con un frío envolvente irás
Y solo con las manos sin nada
tendrás un arma afilada
para aquellos que no tengan sus almas vacías.
Ante la pérdida de lo terrenal unos se negarán sin entender que sólo eso los salvará:
su silueta se perderá
en la nieve, ahí sus cosas se ahogarán.
La pérdida los reta, en Pancuentlacalóyan
el viento se los quiere llevar
los fuertes no se van a dejar
pues con los pies firmes están.
Los vientos rugen y no pararán
los que duden al pisar
serán arrastrados a volver a intentar.
El desierto su fuerza acabará.
En un momento cíclico
el dolor y el cansancio punzarán
solo hasta el final pararán,
ahí el sacrificio se vuelve único.
El martirio se transforma en dramatización a manos armadas
en Temiminaloyán, mil flechas te lloverán
cuidado con la expiación.
Flechas de los caídos en guerra
gritan aquí su horror
los viajeros correrán de terror
escapando de las puntas de la tierra.
Teyollocualóyan reclama lo último de su vida mortal su corazón es lo que van a buscar
las bestias escondidas lo quieren probar
el encuentro se volverá fatal.
Aunque intentes correr el jaguar te encontrará saltará sobre ti con hambre feroz
aunque grites no se escuchará tu voz
un proceso doloroso que pronto acabará. Lo que fue quedó atrás
una parte suya en cada lugar se quedará un ente así evolucionará
pero las pruebas todavía no están claras.
El agua se encontrará en el camino de nuevo
con todo lo que se ha perdido:
ahí se debe nadar rápido
pues sorpresas esperan en el bravo río.
Dichas aguas pertenecen al Apanohuayán
ese que vive junto al lagarto gigante
ese quiere comerte
ahí sólo huyen los libres de alma.
Solo los que no están dispuestos a olvidar deben ser devorados
pues ya están condenados
encerrados están y son fáciles de cazar. Aunque la muerte está en su cuerpo
la vida se aferra a lo racional
con recuerdos de forma ocasional y lo que en la vida ocupó.
Los huesos desnudos
sin rastro alguno de carne
esperando que alguien se cuestione y no se queden como seres limitados.
La lógica se queda en segundo plano,
lo sensible toma terreno
es lo que te hace sentir lleno
no le temas a lo inhumano.
Se acerca el último paso
el más difícil de todos:
creador de conflictos
volviendo todo confuso.
Los nueve ríos están esperando junto a la niebla van cegando
este viaje está acabando
último vistazo al pasado.
La ceguera es la mejor forma de ver, como nuevos ojos tus sentidos a través de los distintos medios sin recordar lo que es tener.
En el Chiconahualóyan nadas, lo haces para ver quién fuiste hasta llegar a lo que te convertiste te haces uno solo en las aguas.
Al tenerte tú entero
al mismo tiempo estás perdido
es inevitable con todo lo ocurrido
ahí viene el último esmero.
Es hora de ver al señor de la muerte
y a la señora de los muertos,
la que cuida de los huesos,
él y ella serán tu puente.
Sólo se puede ofrecer la experiencia,
lo que llamamos espíritu
ya no solo eres tú
estás listo para ser sustancia.
El medio aquí son los dioses
y ser devorado el sacrificio final, más allá de lo astral
fuera de las constelaciones.
Se llegará adonde no se puede explicar
ahí dónde está la paz eterna del silencio
que mantiene su esencia
eso de lo que no se puede hablar.
Serás uno con el universo
pequeña parte de un todo
que en la eternidad se quedó
el sacrificio cesó.
En el límite está,
en límite se convertirá.
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¿Qué pasaría si le confiamos la humanidad a la tecnología?
Una respuesta
Es hermoso, gracias por compartir