Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala
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Es complicado ser ambos (gordo y humano) en esta sociedad, parece que vamos avanzando, pero siempre va a haber gente que se niega al cambio. La “gordofobia” por su significado de odio, rechazo y violencia que sufren las personas por el hecho de ser así, es un mal que poco a poco se evidencia más, aunque claro, entre más se visibiliza, más personas gordofóbicas surgen, aunque ni siquiera conozcan este término previamente.
El sobrepeso es tema de conversación nuevamente, desde personas que externan su claro odio, rechazo y desprecio hacia lxs gordxs, hasta “humor” llevado a la ofensa con el mismo tema. Yo siempre he sido gordo, desde muy pequeño lo era, y no me afectó: llevaba una vida completamente ordinaria y normal, hasta que entré a 3° de primaria, momento en el que comenzaron las burlas, desde apodos hasta comentarios hirientes, sin olvidarme claro, del acoso y el bullying que viví día tras día.
Decirle a un niño de primaria (que, por cierto, toda su vida ha sido gordo) que su propia existencia es motivo de burla y rechazo es sumamente doloroso. Y por si esto fuera poco, estos comentarios se agravaron aún más en la secundaria, en donde siempre fui el motivo de la burla de todos. Yo era el típico cliché del “amigo gordo”: se me obligaba entonces a ser carismático para encajar pues, ¿si no lo era, qué me quedaba? Siempre me sentí reducido a lo mismo, dado que las personas asumen lo que eres a simple vista. Claro, ahí va el gordo, entonces se piensa: “Seguro es súper carismático”, a manera de estereotipo. No tenía nada más entonces que ser el “amigo gordo”, no me quedaba de otra.
¿No han notado el patrón que sigue en muchas series y películas acerca del amigo del protagonista? Uno de los más conocidos últimamente es “Ned” de la más reciente saga de películas de Spider-Man de Marvel, protagonizada por el actor Tom Holland. Este tipo de personajes estereotipados se caracterizan por ser siempre el “alivio cómico”; en este caso, hablo del amigo que siempre está a la disposición del protagonista, ser siempre el nerd que es dejado de lado. Pienso que estos estereotipos terminan repercutiendo en la imagen general que tienen de las personas con sobrepeso, yo mismo lo sé, pues porque yo era ese amigo gordo. En secundaria, por ejemplo, tuve un amigo, ese amigo estereotípicamente atractivo: hombre blanco, heterosexual, alto y de ojos claros; en ese momento era imposible no notarlo –eso pensaba yo–, mucho más si tenía a su amigo al lado, que su única característica a resaltar era ser gordo.
Sentir que tu cuerpo es lo único que te define es un sentimiento más común de lo que se cree. Al menos en mi caso es algo muy marcado en mi personalidad, ya que no puedes ser alguien, sólo eres “el gordo”, sólo eres la burla, no eres ni siquiera una persona. Tener sobrepeso en nuestra sociedad se considera una problemática, algo que tiene que ser erradicado, algo que nadie quiere, pero miles de personas tienen. En lugar de satanizar esta problemática debería de concientizarse al respecto, no saben la cantidad de personas que hemos intentado bajar de peso en algún momento de nuestras vidas. Podrías preguntarle a cualquiera y te dirá que ha estado en al menos una dieta, pero aunque esto sea visible, sucede que en lugar de apoyar, lo primero que hacen es burlarse al respecto para luego hacer comentarios como: “Pues no se nota” (que estás a dieta), “Pero a la otra sí hazla”, “¿Te comiste al nutriólogo?”. Estos comentarios claro que afectan mucho al mantenimiento de una dieta, ya que las personas con sobrepeso no sólo tienen esta condición por descuidar sus hábitos o no ser disciplinados, sino que existen miles de factores que pueden afectar el peso de una persona: estrés, ansiedad, depresión, problemas del sueño, problemas hormonales, factores genéticos, factores socioeconómicos, etcétera. El problema es reducir la problemática a solo el individuo sin ver todo el contexto que gira alrededor.
El amor es para las personas con sobrepeso un tema complicado, por no decir inexistente. Al menos durante gran parte de mi vida me llegué a sentir solo, no sólo por el hecho de no llegar a conseguir pareja sino porque el amor que se recibe es muy poco tirando a nulo. Esto pasa por cómo se te ve: eres enorme, alguien no normativo, “exagerado”, “feo”. Entonces puedes llegar a pensar, ¿por qué alguien que en palabras de todos “no se ama a sí mismo” podría ser amado por alguien más? Esta situación es reforzada por el rechazo que generan las personas hacia nosotros, por cómo nos miran, cómo nos tratan; el hecho de estar siempre a la defensiva afecta el cómo te percibes, el cómo te amas.
Porque claro, “los cánones de belleza no existen” y, por otro lado, el body positive está bien. Eso sí, esto pasa sólo mientras seas alguien “normal”, ya que si sales de esto, el intentar amarte es completamente imposible, porque eres alguien que a los ojos de los demás no se “cuida” o le importa poco su salud. En la mente de las personas que nos critican y excluyen todos los gordos estamos a un paso del infarto, porque no entienden que tener sobrepeso no es sinónimo de mala salud o de enfermedad (no todos los gordos estamos enfermos, como no todos los flacos están sanos). Es cierto, puede que ser gordo te haga más vulnerable a ciertas enfermedades, pero si sabes cuidarte puedes estar bien.
El mundo moderno nos presiona a seguir unos cánones de belleza severamente normativos, empujando a muchas personas a intentar bajar de peso de manera desesperada, ya sea mediante dieta o ejercicio, o incluso llegando a grados más allá, como las cirugías, laxantes o incluso la provocación del vómito. Por su parte, ser delgado puede considerarse un privilegio no sólo por poder encontrar ropa en todas las tiendas, caber en todos los lugares, además de la parte más importante, el ser visto como alguien válido en lo social. Este es un problema porque la gente te enjuicia no por cómo te ves, sino también por cómo te ven los demás.
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2 Responses
Es muy interesante y realista la visión con la que se abordó el artículo. Normalmente este tema es tratado desde una perspectiva más suave y positiva, dejando de lado la crudeza de la realidad que las personas gordas enfrentamos. Una comparación constante, tratos discriminatorios y una crítica frecuente hacia nuestros cuerpos, como si nosotros mismos no fuéramos conscientes de nuestra situación. La ridiculización siempre está presente, incluso cuando se hace algo por querer cambiar nuestra condición física, pues se reciben más comentarios negativos que positivos en cualquier caso.
Sin duda, un gran artículo que refleja perfectamente la realidad misma de nosotros que compartimos la vivencia, pues sale de lo común en torno al body positive moderno. Muchas felicidades:)
Hola sebas soy Ivan Miranda
Leí tu artículo y créeme que e sentido todo lo que leí mi hijo es gordito y esto me alludas a ser más comprensivo con el grasias por escribir lo que muchos quisiéramos expresar y no podemos att. Tu primo