Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
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Desde la época posrevolucionaria, la toma de decisiones políticas en México, predominantemente, se han dado, “desde arriba”, esto quiere decir, que las instituciones políticas de México fueron tomando una dirección a la centralización y hacia la verticalidad; si bien este ordenamiento del sistema político tuvo épocas de “bienestar y desarrollo” sus límites rápidamente fueron llegando, siendo el movimiento del 68 un punto clave para la crisis sistémica; ¿Qué demandaba este movimiento?, un alto al autoritarismo del Estado y tener espacios verdaderamente democráticos. No profundizaremos en esta época de México, pero lo que sí podemos destacar es que, la sociedad generó prácticas alternativas, y de cierta manera, espontáneas de resistencia, que si bien no triunfó, esta coyuntura influenció y determinó profundamente la transformación del Estado mexicano. Así, entonces, podemos observar un antecedente importante en este complejo conflicto entre el pueblo y el Estado.
Llegamos a la época neoliberal, que inauguró un nuevo Estado, igual de centralista y vertical, pero abandonando sus corporaciones, generando un conflicto por el poder aún más crudo al ya no haber, tal cual, un “pacto político por el poder”. Lo que nos demuestra esta transición de un Estado benefactor a un Estado neoliberal es que el Estado está inherentemente relacionado con una clase que no ve por el beneficio social, sino, que sigue la autoridad del capital, pero, como anteriormente escribimos, la sociedad frente a esto, no se ha quedado con los brazos cruzados, sino que a tomado posturas y esas son de indignación y resistencia.
Triunfos como el del 2018 y las críticas que suenan hoy en día, en camino para el 2024, sólo pueden entenderse desde la resistencia social a un proyecto (o camino) impuesto “desde arriba”; si bien las elecciones (y las presidenciales un poco más) siempre son la coyuntura más importante para observar la dirección que toma el país, no hay que olvidarse que los movimientos sociales, las resistencias “desde abajo” son las que posibilitan están coyunturas.
Más allá de las elecciones, los movimientos sociales demuestran que la sociedad demanda formas de ser alternativas, más democráticas, más “horizontales” y “descentralizadas” ¿Cómo expresa la sociedad esto?, desde sus propias formas de actuar dentro de esos mismos movimientos sociales, que “desaparecen” cuando acaba el movimiento pero que queda plasmada, de cierta forma, dentro de la sociedad; entonces, más allá de las elecciones, debemos profundizar estas prácticas alternativas y democráticas que han demostrado ser, a lo largo de décadas, el motor de la transformación, que han mostrado ser más importantes que las elecciones y más democráticas que las propias instituciones democráticas.
Solo mediante la participación directa de la sociedad organizada y consciente en los asuntos económicos y políticos, y no solo en elecciones donde se delega el poder, se podrá transitar a un mejor país y sociedad. La coyuntura no es solo en Julio de 2024, si no, es permanente en las formas de ser y hacer en las prácticas locales y domésticas.
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