Violencias que llamamos paz
Por: Álvaro Pérez
Trincheras interiores y ventanas argumentativas
Facultad de Estudios Superiores (FES) Zaragoza
Facultad de Estudios Superiores (FES) Zaragoza
He de preguntar a la madre de los enamorados,
a mi Venus de los romanos,
cómo sé yo que lo que siento es amor
y no desesperación por escuchar un clamor.
Es menester para mí estar en abundancia,
pero no anhelo aludir a la arrogancia.
Al desdén de la necesidad de un calor exorbitante,
que no aplaste el valor de tener un amante.
Si es cuestión de tiempo o de dejar de fingir
que el deseo de un hogar es mi único real sentir.
Del miedo que el sentimiento cese cuando llegue la primer plañidera
o cuando en la mente la idea se disuelva.
Si de verdad reverdece en tierra yerma
o son mis esperanzas de dejar de estar enferma.
Tal vez no haga nada, pues cuando uno no ama
la muerte es sinónimo de calma.
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2 Responses
Deberes de esforzarte más hija, pero excelente verso, me agrado, apoyo desde España saludos
Me llegó. Que profundo. Gracias por compartirlo.