En estas trincheras nuestras armas son palabras convertidas en argumentos y contra argumentos.
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El lamento del daño

Número 9 / ABRIL - JUNIO 2023

Los estereotipos de fuerza y poder que se exige a los hombres son otra forma de opresión patriarcal

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Jaime Martínez Aguilar

Facultad de Ciencias Políticas y Sociales

Los hombres jóvenes han sufrido graves impactos desde la crianza educativa dentro del ámbito sociofamiliar, las cuales dejan heridas presentes y a futuro. Como bien se sabe, la educación masculina en el hogar se ha desarrollado con formas muy totalitarias, llegando incluso al rigor: hacer trabajar al varón desde pequeño exigiendo el estereotipo de una figura robusta y fuerte que se implanta por acciones de fuerza mayor; que el trabajo pesado es de carácter obligatorio, impactando cognitivamente porque, en caso de no poder realizar estos trabajos, se nos nombra débiles o que incluso no servimos de nada. El estereotipo de ese hombre de campo o ese estudiante rígido en su persona, fuerte en el aspecto físico y psicológico, muchas veces deriva en sujetos que reproducen mecánicas un tanto violentas. Esta situación de encajar con los estándares que la sociedad patriarcal ha formado en los hombres es crítica actualmente.

Los sentimientos también toman un papel muy importante. De esta manera, estos se han reprimido de la figura varonil, extrayéndolos, pues al momento de expresarlos inmediatamente se nos califica como débiles. Clasificar a la mujer como alguien inferior, es tan triste como el “¡No llores, pareces nena!”. Así, a muchos hombres se les ha destrozado psicológicamente a lo largo del tiempo.

No dejar mostrar sentimientos y aguantar para no ser enjuiciados por esta misma sociedad es muy difícil, como hombres también sentimos, e incluso también tenemos objetivos sentimentales; ahora entiendo cómo el sistema patriarcal no nada más afecta a las mujeres, sino también a los hombres de todas las generaciones.

Los estereotipos de poder han corrompido a la sociedad masculina, exigiendo una imagen falsa de lo que un hombre debe ser, parece que ya son reglas establecidas para mostrar una figura masculina determinada.

En definitiva, lo que vivimos los hombres no se compara con la situación que atraviesan las mujeres, parece una cuestión trillada comparada con sus circunstancias. Pero el patriarcado igualmente nos destroza por dentro, que hasta el mismo llorar nos duele.

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El lamento del daño

3 Responses

  1. Me parece muy atinado, que toques el tema desde una perspectiva masculina. El patriarcado no sólo impacta como bien dices a las mujeres, también hace eco en los hombres quienes reproducen conductas que son aprendidas en el contexto sociofamiliar. Te felicito, sigue alzando la voz.

  2. Te felicito por mostrarnos tu postura masculina.

    Me hubiera gustado q tu artículo fuera más grande. Tienes mucho para aportar. Ojalá nos regales más!!

  3. Felicidades a mi nieto Jaime Osvaldo Martínez por ser parte de ese grupo de jóvenes que alzan la voz, con la intención de cambiar esas reglas Sociales y Morales, tan opresivas muchas veces y que tanto nos marcan a lo largo de la vida y que muchas veces por no decir la mayoría nos cuesta trabajo romper y buscar nuestra propia felicidad…… Exito en el camino

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