En estas trincheras nuestras armas son palabras convertidas en argumentos y contra argumentos.
En estas trincheras nuestras armas son palabras convertidas en argumentos y contra argumentos.
Araceli Gaviño Rojas / Facultad de Artes y Diseño

El amor de lxs amigxs

Número 17 / ABRIL - JUNIO 2025

Lxs amigxs representan el amor más puro y honesto

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Saray Castillo Lazcano

Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Sur

El amor es la forma humana más sincera de demostrar cariño, es una emoción inigualable, profunda y un tanto compleja. El amor está en todas partes, nace del fondo del corazón. A veces es imposible describir a la perfección este sentimiento, quizás es por lo inmenso que es. Pero no sólo hablamos de relaciones de pareja, (las más comunes hablando de amor), sino también de todo lo demás: familia, amigos, mascotas, vecinos, nuestros coaches o maestros, a los cuales les guardamos un gran cariño.

El amor es una conexión casi única que une a las personas, una construcción de relaciones a través de la reciprocidad, admiración, empatía, lealtad, el compromiso y la comprensión. El amor no sólo es la urgencia de querer sentirse amado, sino también del cuidado, respeto y apoyo incondicional que le brindaremos al prójimo. 

El amor es la primera conexión cuando llegamos al mundo. Desde que nuestros ojos logran abrirse por primera vez, alguien ya nos estaba esperando. Cuando crecemos, poco a poco nos relacionamos con otras personas, experimentamos el amor de diferentes maneras, siendo la amistad una de las más valiosas. Estas no se basan en lazos sanguíneos ni románticos, sino en una conexión genuina y amorosa. Lo que en un principio son totales desconocidos pueden volverse casi como parte de la familia. 

Es cierto que el primer amor que debemos experimentar es el amor propio. Nadie nos amará tanto como nosotros mismos podemos hacerlo. Sin embargo, ¿qué sería de nosotros sin los vínculos que formamos? La soledad es algo bueno, pero matadora si no sabemos controlarla adecuadamente. Como alguna vez escribió Aristóteles: “Nadie elegiría vivir sin amigos, aun pudiendo tener todas las demás cosas buenas”. 

Los amigos son fugaces estrellas en nuestras vidas, algunas relaciones durarán mucho tiempo y otras serán efímeras. Esto depende de qué tan bien las cuidemos. Mantener una amistad requiere esfuerzo, dedicación y cuidado para que estas relaciones se fortalezcan. Aunque uno piense que cuidarlas es fácil o que incluso los amigos no son tan importantes como lo sería un novio o algún familiar, el amor entre amigos puede ser igual de intenso y complicado como el de una relación. Muchas personas luchan e intentan demasiado por mantener estos lazos, pues una ruptura con un amigo cercano e íntimo, puede ser tan dolorosa como la de una pareja.

La amistad ha existido desde que existen los seres humanos. Con el tiempo, conocemos a diferentes personas que al principio son extrañas para nosotros, en un principio no los consideramos nuestros “amigos”, son sólo un humano más. Pero es aquí cuando comienza esta aventura, pues poco a poco, tú decides con quién te gustaría relacionarte. Conoces un poco más de esos extraños y, lo que un principio era para ti algo desconocido, se vuelve familiar. Quizás todo comienza con un “hola”, un “¿cómo te llamas?”, o una sonrisa, pero eso puede marcar el inicio de una conexión genuinamente linda. 

Un amigo se vuelve alguien con quien te reirás hasta más no poder, alguien en quien confías ciegamente, con quien confesarás tus secretos, con quien disfrutarás el tiempo. Se vuelven parte de tu vida. Las amistades son la construcción de una unión bella, cosas similares que los une. Gustos musicales, artistas, etc., pueden ser tan insignificantes, pero especiales si se crea una relación.

“La amistad es recíproca y reconocida”, esto nos quiere decir que sólo existe si es reconocida por ambas partes. A diferencia de los hermanos o la familia, ambas partes deben hacerse conscientes que existe un vínculo, si no, la amistad no funciona.

Aristóteles distinguió tres tipos de amistad: amistad por utilidad, amistad por placer y amistad por virtud o carácter.

Aunque la amistad basada en el carácter es la más elevada, se basa en el respeto, el bien común y el deseo de lo mejor para el otro, también es la más difícil de encontrar. Construir una amistad profunda requiere tiempo y dedicación, pues conocer el carácter de alguien no es tarea fácil. Además, no todas las personas están dispuestas a mostrarse abiertamente. Y, como el tiempo es un recurso que no vuelve y dura poco, la mayoría de las amistades se basan simplemente en el placer o la utilidad.

Por otro lado, las amistades por utilidad y placer también tienen su razón de ser. La amistad por utilidad puede parecer fría o interesada, pero puede ser beneficiosa si ambas partes comprenden su naturaleza y aceptan el vínculo de la misma manera. Como explicó Aristóteles: “Las diferencias entre amigos surgen con más frecuencia cuando la naturaleza de su amistad no es la que ellos creen que es”. Esto ocurre, por ejemplo, cuando una amigo está contigo para pasar un examen y tú piensas que es porque te quiere y le agrada pasar el tiempo estudiando juntos. Claro, disfruta tu compañía, pero sobre todo está su ambición por pasar el examen. Te sentirás herido al darte cuenta la manera en que da utilidad a tu amistad. 

En cambio, si ambas partes son conscientes de que se pueden ayudar, tú a estudiar y tu amigo a pasar un buen rato, pueden desarrollar una buena relación pues ambas comprenden su utilidad y se benefician mutuamente De hecho, la naturaleza limitada de una amistad utilitaria puede ser precisamente lo que la hace beneficiosa.

Las verdaderas amistades van más allá de la simple compañía, permiten que nos mostremos tal como somos, sin miedo a ocultar nuestros defectos. Como dijo Aristóteles: “Queridos amigos, no hay amigos”. Esto nos recuerda que la verdadera amistad no requiere fingir ni forzar una conexión; un amigo genuino acepta nuestras fortalezas y debilidades sin juzgarnos.

 

¿Cómo nacen las amistades verdaderas?

Considero que no se habla mucho acerca de lo profundo que es tener amigos, no sólo por el hecho de que te hacen compañía en esta vida, sino porque una verdadera amistad es aquella con la que no tienes por qué ocultar tus defectos. Con un verdadero amigo no es necesario ser falso o fingir, ser amigable, o tratar de agradarle. No tienes nada que esconderle. La verdadera señal de una amistad es cuando puedes ofender al otro, sin que se ofenda. Puedes mostrarte vulnerable, pues te conocen tan bien, y tú a ellos, que ya no es necesario ocultar las partes “feas” de ti, porque te engrandecen y te amarán de sobremanera. Y es ahí donde nace lo bonito de las amistades, “el amigo es otro yo, el verdadero amigo habita en ti y tú en él”.

Tener un amigo que se sienta como un hermano es un regalo, saber que nos cuidaremos mutuamente, el poder celebrar los éxitos con personas cercanas, pero sobre todo las risas y diversión que nos dan los amigos hacen que la amistad se vuelva algo incomparable. Es valiosa porque brinda alegría y aumenta el autoestima, además de nuestro sentido de pertenencia. Los amigos reales nos ayudan a crecer y aprender a ser mejores personas.

Para mí, una de las cosas más dolorosas es perder una amistad. A veces uno simplemente guarda rencor y enojo. Es por eso que cuando se termina es casi imposible recuperarla. La mayoría de las veces las amistades se pierden por indiferencias, por discusiones insignificantes o actos dolorosos. Es algo que me conmueve.

Como seres humanos, olvidamos lo que alguna vez fue indispensable y nos hizo tan felices. Al principio una partida no duele, pues el enojo y la furia nos consumen, pero con el paso del tiempo uno se puede dar cuenta del error que cometimos. El enojo no deja ver claro, pues lo que en un principio parecía furia en realidad era tristeza. Es un sentimiento pasajero, pero el lamento pareciera no tener fin. Terminar con una amistad es matador, y con esto quiero decir que en un principio puedes estar enojada con esa persona y claro la podrás odiar por el resto de tu vida, estás en todo tu derecho, pero no olvidemos por qué en un principio nos volvimos amigos. Encontraste en esa persona una conexión que no veías con nadie más. Todos cometemos errores, pero es aquí donde entra el corazón de cada quien para poder aceptar los nuestros y pedir perdón, o seguir llenos de odio y rencor. Al igual que la amabilidad de saber perdonar, para todos es nuestra primera vez viviendo la vida, experimentando el mundo, pero lo que algún día fue nuestro todo, no podemos olvidarlo ni guardarle ningún rencor. Lo que algún día abrimos con amor no podemos cerrarlo con odio. Quizás te decepcionaste por algo que hizo tu amigo, quizás te traicionó, quizás rompió tu corazón, quizás te mintió, pero está en ti el saber perdonar.

Retomo la idea que la ruptura de una amistad es de las cosas más dolorosas porque no eran simples personas, eran humanos a quienes les dedicaste el tiempo y los cuidados para conocerlos. 

En definitiva, los amigos representan el amor más puro y honesto. No hay lazos obligatorios que los unan, pero aun así, eligen permanecer juntos el tiempo necesario a tu lado. Aprendemos de ellos tanto como ellos aprenden de nosotros. Por eso, es importante valorar nuestras amistades y elegir con sabiduría a las personas con quienes formamos vínculos afectivos.

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