Esta ventana es para mirar dentro de nosotrxs a través del arte y la creatividad.
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Antonio Batinić

Algoritmo de confinamiento

Número 6 / AGOSTO - OCTUBRE 2022

Ahora que la computadora se ha apagado no queda más que contemplar el silencio y mi reflejo a través de la pantalla

Picture of Leonardo Daniel Cordova Cordova

Leonardo Daniel Cordova Cordova

Facultad de Ingeniería

Acostarse junto al televisor apenas se esconde el sol, es algo que tiene que pensarse, y que problema cuando lo haces para esperar a ver el noticiero de la noche, uno se pierde haciendo comparaciones absurdas con los actores de la telenovela estelar y cuando llega la hora de las noticias, se tiene que estar preparado para sacar conjeturas de sucesos que no vio en el momento e interpretar discursos que no escuchó de viva voz; sostienes la nuca en la cabecera, mientras piensas, que los sucesos narrados en las noticias nunca te van a ocurrir pues por eso estás viendo el noticiero para estar prevenido y por un momento tu espalda se aligera y acomoda por completo en la almohada, lo que te hace conciliar el sueño, dejando así el televisor encendido.

El universo de las pantallas se traslada a tus sueños y te hace una mala jugada en la que debes presenciar un mundo distópico en el que fácilmente puedes confundir la realidad con un sueño donde transcurren las cotidianidades de sujetos atemporales: el maestro de matemáticas de la telesecundaria, el nuevo campeón de boxeo y los dibujos animados de la década pasada; la exaltación provocada por la pesadilla te hace despertar mucho antes de la hora de alarma y la brizna de la madrugada evoca pensamientos que involucran la situación del mundo actual: el clima, enfermedades, conflictos, realidades ficticias.

Apenas recobras la consciencia por completo empiezas a ser persuadido por infomerciales que te ofrecen las mejores ofertas de productos no esenciales en la vida cotidiana y uno se pregunta para qué necesitaría la mejor freidora de aire en un mundo que se cae a pedazos y donde todo se convierte en incertidumbre; a estas alturas no se sabe qué se puede esperar en el mundo exterior o incluso dentro de casa, uno nunca sabe qué esperar y hay que estar preparado para un millón de probabilidades.

Tomo el control remoto para cambiar al canal de las caricaturas y distraer con algo a mis pensamientos que se aceleran por segundo pues quiero evitar que en algún momento del día mi mente se sature de estos y me hagan otra mala jugada. Van a dar las 7:00 AM y enciendo mi computadora para conectarme a las clases virtuales, preparo una taza de café pero no dejo que el silencio me invada y toco la taza con la cuchara componiendo una armoniosa melodía.

Apenas comienza la clase el profesor expone la introducción del tema del día de hoy, a la par, comienzo a redactar mi participación del día con las palabras clave y un montón de palabras se acomodan en fila esperando que las seleccione para ocupar un lugar en mi discurso.

Durante la clase no me dejan decir ni una palabra pues mi compañero de clase le cede la palabra al publicista, este a la conductora del programa de espectáculos, esta al locutor de radio y este al profesor quien le cede la palabra a cualquier alumno distraído, menos a mí, no me queda más que voltear la mirada y acumular pensamientos que se entremezclan, manchando así la idea que ya tenía.

Empiezo a divagar y cuestionar por qué no puedo decir lo que pienso cuando lo pienso, si los demás no se tientan el corazón para interrumpir a aquel que está hablando y decir aquello que ni siquiera se han detenido a pensar, pero pensar en esa situación implica cuestionar también mi educación y cómo desde pequeño se me enseñó que no debo interrumpir a aquel que tiene la palabra; quizá entre estos pensamientos me puede haber inmiscuido en la conversación pero en realidad no tenía a quien dirigirme, son tantas voces a las que tengo que prestar atención y apenas podría formular una pregunta cerrada sobre algún tema no específico.

Cuando por fin el profesor me cede la palabra atiendo con un estruendoso grito que casualmente coincide con la interrupción del sistema eléctrico pero por fortuna alcance a decir lo que tenía que decir. Ahora que la computadora se ha apagado no queda más que contemplar el silencio y mi reflejo a través de la pantalla. Preparo mi pijama, y me acuesto esperando que regrese pronto la luz pues falta media hora para que empiece el especial de dos horas de la telenovela estelar.

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Algoritmo de confinamiento

Una respuesta

  1. Me parece que es un texto con el que te puedes identificar plenamente y es ameno al lector.
    Trata temas relevantes que se viven a diario. Impresionante trabajo.

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