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Crédito: Víctor Hugo Cedeño Jiménez / Facultad de Artes y Diseño

Agua de sangre

Número 13 / ABRIL - JUNIO 2024

¿Hasta qué límites salvajes nos podrían llevar las disputas por el agua?

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Antonio Bernal Quintero

Facultad de Filosofía y Letras

“Nivel crítico en presas derivará en disputas por el agua”, decían los encabezados de los principales periódicos del país. Amarillismo, pensé. Seguro quieren vender como cuando fue la pandemia. Esa ya no me la creo. Tal vez exageran, da igual, lo único que quiero es llegar a casa y tomar un vaso de agua. 

–¿Ya viste cómo se peleó Francisco con tu hermano? –me dijo mi mamá muy preocupada. 

–No, ¿ahora por qué tontería se pelearon esos?

–¡Hijo, es que no hay agua! Hasta el municipio puso tinacos públicos para abastecer a toda la colonia –dijo mi madre con angustia. 

Fue así como entré en las redes sociales y la tendencia era “Agua”, con casi un millón de publicaciones. Después era “Desabasto” con 800 mil y el tercero, que la verdad fue el que más me sorprendió, era “Muerte”, con casi 700 mil publicaciones de todo el país. Bajé y bajé mi feed y todo era un caos. La gente asesinaba por un garrafón de agua, la gente asaltaba y violentaba a los otros por una gota de agua. 

–¡Hijo! –me gritó mi mamá sollozando. 

Bajé las escaleras lo más rápido que pude y lo que encontré fue una escena que se repetía una y otra vez en todo el país. Mi hermano yacía muerto debajo de la regadera. ¿La razón? Mi primo Francisco lo mató porque el turno de la ducha era para él. 

–Hijo, rápido, rápido, recoge la sangre, que nos ha de servir para limpiar, exprímelo, exprímelo bien. 

No me aterró para nada que hayan matado a mi hermano, sabía que tarde o temprano nuestra sangre sería utilizada para limpiar los excrementos del otro, la suciedad de la casa, de la calle, de la ciudad. Lo que más miedo me da es que las únicas personas vivas en mi casa somos mi madre y yo. No sé quién morirá primero.
Bueno, eso no importa. Tengo sed, mucha sed, le digo a mi madre.
Me pregunto a qué sabrá su sangre. 

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