Entre un lápiz y un bulto de cemento, pesa más la desigualdad
Por: Elizabeth Pérez
La desigualdad no nace de cuestiones personales
Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán
Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán
Recuerdo tener 14 años, haber visto un post en Facebook que mencionaba que esta película explicaba por qué el aborto tenía que ser legal, por lo cual podría ser opción verla a escondidas de nuestros padres. Si bien, yo iba en secundaria y estaba iniciando con mis cuestiones feministas, Perras (2011), dirigida y escrita por Guillermo Ríos cambió mi perspectiva de la adolescencia mexicana, además de que me introdujo al mundo del cine.
Me gustaría agregar algo, esta es una película adelantada a su época por la temática tan oscura que trata en unas chicas adolescentes, pero a su vez, responde a su época. Un aspecto destacable de esta es su variedad de temas: no solo trata la cuestión del aborto, sino también las diferentes clases sociales en la juventud mexicana del 2007-2011 (años en que se grabó y estrenó la película), dinámicas familiares distintas, el bullying y la competencia femenina. Es una película que debe ser analizada con una sensibilidad enorme, a su vez que es mejor juzgarla en consciencia de que los tiempos en el 2007 eran otros: el aborto apenas era despenalizado en el entonces Distrito Federal y la perspectiva de género no era un tema requerido en la educación ni la opinión pública. Sin embargo, en el ámbito del cine mexicano, ya existían películas relacionadas a los temas tratados en la cinta, como la trilogía de Maryse Sistach; Perfume de Violetas (2001), Manos Libres (2004, en colaboración con José Buil), y La Niña en la Piedra (2006), historias que grosso modo visualizan la adolescencia mexicana, diferentes dinámicas familiares y la violencia hacia las mujeres.
Me sería eficaz comenzar con que cada chica tiene una historia (tratando de no hacer spoilers): Lourdes o “La Tora” vivía con su abuelo, su sueño era tener una fiesta de XV años y posee una discapacidad motriz. Andrea, una chica que tenía una relación difícil con su madre, a quien no la veía seguido por motivos de salud. Alejandra, que vive con su familia en casa de su abuela teniendo como refugio la televisión. Poco a poco se adentran las historias más fuertes: Frida, quien tiene como padre a un policía, termina dedicándose a un oficio atribuido común e históricamente a las mujeres, por desgracia. Patricia, quien sufre abuso por parte de una figura de poder. Sofía, quien tiene un padre presente económicamente pero emocionalmente ausente, mantiene una amistad con el personaje más importante: María del Mar. Ella es el centro de la historia, ya que gracias a su mismo relato personal y vivencias, la película es un thriller. Por último, hay tres personajes sin una historia visible en el filme: Iris, una chica que es amiga de Sofía, Diana, quien tiene discapacidad visual, y Ana Ceci, amiga de Sofía e Iris que cobra relevancia en el conflicto principal.
Uno de los aspectos positivos de la película es, irónicamente, su incomodidad. He leído comentarios en CineMorras (página de crítica cinematográfica) donde afirman que así era la secundaria en los años 2007-2011: sexualización inconsciente, competencia femenina, y demás. La película, aunque sea comercial, demuestra de una manera medianamente fiel esas características. Otro aspecto importante es la actuación y edad de las chicas, que al momento de grabar tenían 15 años, permitiendo que la audiencia, sobre todo la más joven o del rango de edad de las protagonistas, puedan identificarse. Además, el color de la fotografía y escenografía es variado, ya que las historias de las chicas se cuentan a través de distintos recursos como la animación y efectos prácticos para proyectar un aura específica. Por último, resalto el atrevimiento al tocar dichos temas en una pantalla de cine, recordando la crudeza con la que se abordan. Por último, me gustaría mencionar que existen algunas diferencias con el guión de teatro de Perras, anterior al filme. Lamentablemente no pude acceder a este, pero Karen de La Hoya, actriz que interpreta a Lourdes, mencionó en redes sociales que Iris tenía un monólogo mencionando que era una chica trans. Es entendible que esto no haya sido incluído en el filme, puesto que eran otros tiempos, en donde el cine comercial mexicano no trataba de manera explícita la diversidad sexual.
Ahora, ¿por qué digo que responde a su tiempo si fue una película atrevida para el 2011? Lamentablemente, la película está escrita desde una perspectiva masculinizada, quitándole peso a las historias tan sensibles que representa y exponiendo esto con el caso de Patricia, que dice que estuvo “de poca madre” su experiencia de abuso, o que María del Mar fue culpable de su destino siendo la “puta”, según la misma Sofía. Aunado a esto, existe una sexualización incómoda en escenas como la canción de las Superponedoras, que a mi parecer, es de las más relevantes de la película, ya que, en la primera parte de esta, las chicas están bailando, y en el posterior cuadro, se encuentran peleando. Sin embargo, la incomodidad se da cuando se le da un enfoque a sus faldas. Aunado a esto, puedo decir que la promoción de la película es incómoda, puesto que las chicas son hipersexualizadas (basta con ver el póster oficial del filme, por ejemplo), debilitando de cierta forma la trama de la película. Si bien considero que es un trato incorrecto, ya que el filme fue grabado en 2007, mientras las chicas eran menores de edad, lamentablemente esto no puede cambiarse porque ya se hizo. Lo único que nos queda a los nuevos espectadores de la cinta es verla y reflexionar con apoyo de la perspectiva de género.
Para finalizar, no descarto un remake o una nueva puesta en escena con una directora mujer, sería interesante ver un contraste entre directores para tratar la historia, misma que es muy fuerte. Perras seguirá marcando mi corazón y mi conciencia de género, por mucho que esta parte esté ausente en la película. Una historia triste, incómoda, pero interesante para ser de cine comercial.
Por: Elizabeth Pérez
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3 Responses
Me encantó mucho tu opinión y análisis de la peli, es de mis favoritas desde siempre. Solamente me da curiosidad, no consideras que esos dos momentos que mencionaste que perdían peso como consecuencia de una perspectiva masculinizada. En el caso particular de Patricia que dice que estuvo “de poca madre”, no consideras que es una muy buena interpretación de cómo un trauma después de un abuso se puede interpretar? sobre todo en el ámbito y contexto social en el que se desarrolla la historia, la falta de un guía y alguien que las oriente en la vida, entonces reaccionan naturalmente con humor u orgullo. Lo mismo con Sofia refiriéndose a Maria del Mar, la inmadurez, la falta de empatía y la crueldad de los adolescentes para restarle importancia a situaciones muy feas. Independientemente de eso muchas felicidades por esta publicación!
Muy cierto Tania, me encantó la redacción y concuerdo que ciertas escenas hipersexualizadas fueron un contrapeso en la trama.
Y un tema muy triste que se abarca en la película; que tomen ellas el abuso como algo normal o como un objetivo entre adolescentes (sean niños o niñas) y es una alarma que inquieta y que los docentes como la familia, usualmente deciden tapar el problema con el dedo o ignorar esto con palabras victimizando (mujeres) o elogiando/minimizando (hombres) el tema. Algo que falta aprender en la actualidad.
Excelente tu análisis, muchas gracias por compartirlo. Ví esta película a medias cuando salió, tenía masomenos esa edad y me impactó. La verdad, es una película que duele; el abuso normalizado, la pedofilia en contraste con la precocidad, el dolor y la educación de competencia femenina que a lo largo de nuestra infancia medios, familia y amigos potencializaba. Particularmente, es terrible ver aún en dibujos el abuso a la abuela de la niña que vivía en Iztapalapa. Es una película muy fuerte.