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¿Sabías que en México existe una clínica enteramente orientada al cuidado de la salud menstrual y que puedes acceder a ella de forma gratuita si eres estudiante de la UNAM? La menstruación sigue siendo un tema mal visto dentro de la sociedad mexicana y, con frecuencia, es objeto de juicios, vergüenza o estigmatización. Sin embargo, nuestra universidad cuenta con un nuevo espacio que busca cambiar esta realidad paso a paso.
A través de una atención respetuosa y digna, la nueva Clínica Integral de Salud Menstrual, ubicada en Ciudad Universitaria, busca contribuir a la desestigmatización de un proceso natural. Inaugurada el 10 de agosto del presente año, contó con la participación de especialistas y autoridades universitarias como Gustavo Olaiz Fernández, titular de la Dirección General de Atención a la Salud; Cecilia Fernández del Valle, directora médica de la empresa Medix; Sandra Domínguez Lozano, directora de Atención Médica de la DGAS; Norma Blázquez Graf, coordinadora para la Igualdad de Género de la UNAM; y Fernando Macedo Chagolla, secretario de Servicio y Atención a la Comunidad Universitaria. Durante el acto, destacaron la importancia de impulsar políticas orientadas a la equidad de género en los espacios de atención médica.
La clínica ya cuenta con un sitio web activo para resolver dudas (https://salud.unam.mx/clinica-integral-de-salud-menstrual/) y personal capacitado disponible entre las 8:00 y las 20:00 horas para brindar atención. Si presentas síntomas como dolor durante la menstruación (dismenorrea), dolor pélvico crónico, sangrado abundante, fatiga extrema, náuseas o vómitos, y consideras que estos afectan tus actividades cotidianas, puedes acudir para recibir una valoración y atención especializada.
La inauguración de este espacio representa un hecho significativo para la comunidad universitaria, pues se trata de un centro especializado en salud menstrual dentro de una institución pública de educación superior. Asimismo, es importante continuar difundiendo la existencia de este servicio, ya que otros planteles de la UNAM también podrían beneficiarse de iniciativas similares que permitan ampliar la cobertura de atención. Conviene destacar que la clínica busca garantizar que las y los estudiantes menstruantes tengan acceso a servicios de calidad, como valoración clínica, acompañamiento psicológico, orientación nutricional, rehabilitación y trabajo social.
Al hablar de salud menstrual en 2026, también es necesario señalar las deficiencias que aún persisten en el acceso a servicios básicos. De acuerdo con la Aids Healthcare Foundation, de los 1,800 millones de personas que menstrúan en el mundo, alrededor de 500 millones carecen de acceso a instalaciones seguras y productos sanitarios. En México, según una investigación de UNICEF, el 67 % de las personas encuestadas reportó dificultades para acceder a productos de gestión menstrual.
La directora Sandra Domínguez Lozano reconoce estas problemáticas y ha señalado la normalización del dolor asociado a la menstruación, así como la falta de empatía hacia las personas menstruantes. Con frecuencia se ignora que estas condiciones pueden generar consecuencias como ausencias escolares, disminución del rendimiento académico o problemas relacionados con la alimentación. En sus palabras, “el objetivo de la clínica es disminuir el dolor, que las chicas puedan tener una vida normal y seguir con sus actividades”. Asimismo, la doctora Yeimi Ortega Espinosa, médica general que forma parte del equipo de la clínica, considera fundamental la existencia de espacios especializados en salud menstrual.
Si bien la inauguración de la clínica representa un avance importante en la normalización de los cuidados menstruales, todavía queda mucho trabajo por hacer. De acuerdo con Suan Monserrat Mena Cerqueda, activista por los derechos sexuales, aunque actualmente existe una mayor apertura para hablar de menstruación en distintos espacios universitarios, este proceso continúa siendo estigmatizado incluso por parte del propio alumnado. Para Monserrat, es necesario dejar de normalizar el uso constante de analgésicos como única respuesta al dolor y apostar por una mayor educación sobre salud menstrual y cuidados adecuados. Asimismo, subraya la importancia de evitar relacionar automáticamente los dolores menstruales con la vida sexual de las personas que solicitan atención médica, ya que ello implica juicios de valor y explicaciones reduccionistas.
Finalmente, aunque el gasto destinado a cuidados menstruales varía de una persona a otra, la existencia de esta clínica también representa un beneficio económico para la comunidad estudiantil. De acuerdo con reportes de Jennifer Flores para El Universal y de Paola Piña para Desinformémonos, una persona vulvoportante puede gastar hasta 28 mil pesos en toallas sanitarias y tampones a lo largo de su vida. Afortunadamente, la clínica también ofrece acceso gratuito a ciertos insumos de gestión menstrual. Contar con espacios de este tipo resulta fundamental no solo en términos médicos, sino también sociales y económicos.
La menstruación no debería vivirse desde el silencio ni el estigma. Hablar de salud menstrual es también hablar de bienestar, educación y acceso digno a la salud.
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