Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
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¿Te imaginas vivir “hipnotizado” por una ideología? Abandonar, por ejemplo, todos los valores y principios éticos que solías tener con el propósito de ser parte de un movimiento. Suena exagerado, ¿no es así? Pues, en 1967, así como en muchos otros años en la historia de la humanidad, ocurrió algo curioso. Un profesor llamado Ron Jones realizó un experimento (La tercera ola), con su grupo de estudiantes de preparatoria en Palo Alto, California. Dicho experimento tenía como objetivo demostrar cómo las sociedades no están exentas a las ideologías, incluso si parecen descabelladas… y lo logró. Recordemos: este experimento es completamente real y, de hecho, inspiró al viaje dramático y de suspenso de la película de esta ocasión.
La película La Ola, Die Welle en alemán (2008) de Denis Gansel, narra la historia de un grupo de jóvenes preparatorianos quienes se inscriben a un curso sobre autocracia, que es impartido, más por obligación que por convicción, por el profesor Rainer. Sin embargo, la clase se convierte en una especie de retorcido experimento pedagógico, similar a La tercera ola que, irónicamente, no enseña, o al menos no de la manera ideal. El experimento consiste en crear un movimiento, La Ola, con una ideología acorde a la clase de autocracia. La idea del experimento surge por la postura de los estudiantes sobre la ideología pues consideran que es imposible que esta sea capaz de repetir experiencias autoritarias que han ocurrido con anterioridad.
Nuestros protagonistas, o sea, los estudiantes (entre ellos Marco, Tim, Karo y Kevin) provienen de distintos contextos familiares, sociales e incluso culturales, por lo tanto, sus maneras de ver la realidad pueden ser distintas entre ellos, incluso si asisten a la misma escuela. A pesar de todas las posibles diferencias en sus ideas, logran coincidir en algo: todos y todas están inscritos en la misma clase, la del profesor Rainer y, para algunos, es su primer acercamiento a la cultura política o, en otras palabras, se podría hablar de un estado prepolítico… de un estado de naturaleza. De esta manera, el profesor encuentra la tierra fértil para realizar su experimento. ¿Qué puede salir mal?
Rousseau y las trampas de un pacto injusto
La película puede ser analizada desde el pensamiento político de Rousseau. Las y los jóvenes en su estado prepolítico se caracterizaban por vivir de manera solitaria pero siempre en condiciones de armonía, pues no existían grandes pugnas entre ellos, al mero estilo del estado de naturaleza de Rousseau. Además de solitarios y armoniosos, también se puede hablar de libertad cuando nos referimos a los jóvenes pues, en su estado prepolítico, no están subordinados a ninguna clase de propiedad, en este caso, intelectual. Entonces, ¿qué sucede cuando, por fin, los y las jóvenes encuentran ideas a las que pertenecen y que, por lo tanto, ahora son propietarios de una identidad intelectual? Pues se rompe el estado de naturaleza y comienzan las pugnas.
El experimento es sencillo… lo difícil es detenerlo. Es evidente la manera en que los estudiantes pactan con su profesor para la realización de su experimento pues, de inicio, se les pregunta si están dispuestos a formar parte de la dinámica y, en segundo lugar, es la mayoría quien elige al líder de su modelo autocrático: el profesor Reiner, a quien acuerdan obedecer. Un pacto inicuo, como lo dice Rousseau, es aquel en el que quien detenta el poder es quien tiene la mayor propiedad, en este caso, intelectual, o sea, el profesor. Este experimento está fundamentado en un pacto injusto e ilusorio en el que los participantes acuerdan subordinarse a una autoridad, la cual tiene el poder pues es quien tiene la mayor propiedad intelectual entre todos. ¿Notas el peligro aquí?
Cuando el pensamiento crítico queda de lado…
Ten el valor de servirte de tu propia razón… ¡Sé crítico! Emanuel Kant invita a las personas a hacer uso de su razón con el propósito de pensar por sí mismas, sin una figura que les diga qué creer, pero, ¿qué pasa cuando no se cuestiona lo que se piensa y se sigue de manera pasiva a, por ejemplo, un profesor, un tutor, una autoridad y lo que te dice? Lo que pasa es La Ola. El principal problema de los participantes en el movimiento fue seguir, sin cuestionar, lo que decía su líder y sus ideas. Rousseau preguntaría: ¿Y cuál es la Voluntad General del supuesto pacto? Desde la superficie, esa voluntad siempre respondió al beneficio del movimiento. Sin embargo, los estudiantes olvidaron que esa voluntad siempre emanaba de la misma fuente, su único líder: el profesor.
La Voluntad General siempre es un espejismo cuando se trata de un pacto inicuo. En realidad, no era la voluntad de todos los participantes del movimiento la que se seguía pues jamás acordaron qué era el bien común y qué se debía hacer para conseguirlo, más bien, siguieron de manera unilateral la voluntad y los intereses de su líder que, bajo el espejismo de la colaboración y el bien común, aprovechó para hacer creer a sus alumnos que estaban colaborando para su movimiento. La única voluntad que se seguía era la de su líder, el autócrata, el profesor Reiner. Esto se materializará en diversos momentos a lo largo de la película, como en el rechazo a las personas que están en oposición al movimiento. ¿No que era imposible repetir los errores del pasado?
La Ola arrasa
La Ola es un recordatorio sobre lo sencillo que es que las cosas salgan mal cuando alguien más piensa por ti. Recordemos que la ideología son las ideas que dicen cuál es el “modo correcto” de organizar a la sociedad. Sin embargo, las ideas que dan forma al mundo de una persona jamás serán la verdad absoluta; seguir una ideología, como seguir a La Ola, no debería de impedir ver la naturaleza de modo neutro, objetivo y, sobre todo, crítico. Por esta razón, la película hace una gran advertencia sobre los riesgos de permitir que alguien más le de forma a tu mundo, pues, como sucede con La Ola y su cuasi estilo de vida fundamentado en un pacto injusto y una voluntad general distorsionada, podría causar consecuencias graves, como su trágico desenlace… entonces, ¿estás seguro de no caer en “La Ola”?
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