Escuela Nacional Preparatoria Plantel 2
Escuela Nacional Preparatoria Plantel 2
Es lunes por la mañana y suena el despertador. Flojera, sueño y emoción. Llevo esperando este momento por años, literalmente. Algunas personas llegan a este día a los 7, 10, 20, 35 e incluso a los 60 años. Por lo que me cuenta mi bisabuelo Toño, este momento llegaba sí o sí a los 18. No puedo ni siquiera imaginarme la situación, ¿por qué la gente tiene que elegir una carrera a esta edad?
Bueno, no en todos los casos. Según mi bisa, antes había más personas que no podían ir a la escuela por falta de dinero para comprar los útiles o para pagar el transporte. En casos peores, había gente que ni siquiera tenía cerca una escuela o una biblioteca. Lo bueno es que ahora, en el Nuevo México, más personas mexicanas tienen acceso a la educación sin importar su edad o su situación socioeconómica. Muchas personas mayores en nuestro país consideran la educación un sueño.
Mi hermana René tiene 21 años y aún no sabe si quiere estudiar gastronomía o ingeniería en alimentos, desde el mes pasado no ha parado de preguntarme cómo es que decidí mi carrera. La conversación casi siempre es la misma:
—¡Denisse, ya dime cómo le hiciste, es imposible decidirse entre dos carreras tan rápido! —exclama en tono de reproche— ¿Cómo es que decides entre ser médica o ser lingüista a los 15 años?
—Solo lo sabes. Cuando empiezas a conocer más y más sobre cada carrera, te das cuenta de que una te apasiona más que la otra. Te das cuenta de que a una la soportarías, pero la otra la estudiarías y ejercerías de por vida sin importar absolutamente nada.
—¿Y si las dos me hacen sentir lo mismo? —cuestiona otra vez, desmotivada.
—¡Pues estudia las dos, boba!
—Y cuando tenga las dos, ¿a cuál de las dos me dedicaré?
—Pues ambas —respondo en tono cansado—, no veo el problema, de verdad. Mamá lo hizo, no veo por qué tú no.
René no responde, refunfuña y hace un gesto de fastidio.
—¡Ya sé que no quieres ser juzgada, pero qué más da! Se supone que este modelo de educación lo crearon para evitar esos juicios y que la gente se interesara más por el estudio.
—Pues sí, pero no toda la gente opina lo mismo.
—Todes opinamos que estudies ambas y practiques ambas, lo que la demás gente opine da igual.
¿A los 10 ya sabes que quieres ser cirujano plástico?, adelante, a partir de ahora cuando vayas a la escuela, solo te enseñarán materias encaminadas a esa carrera. ¿A los 15 años ya sabes que quieres ser lingüista?, bienvenidas sean las letras y dile adiós a las matemáticas. Así de simple, así de sencillo. ¿Tienes 35 y todavía no encuentras tu pasión? No te preocupes, no hay presión, ya llegará ese momento; mientras tanto, continúa trabajando en el área donde tienes más habilidades. Así funciona el Nuevo México.
En fin, con todo el sueño del mundo me preparo el desayuno y me alisto para mi primer día de clases. Por fin empezaré a aprender sólo lo que más me interesa. Me tengo que apresurar a desayunar o si no el camión de la escuela me va a dejar y eso sí que no, suficiente ventaja con que sea gratuito como para perderlo. Terminé llegando a tiempo, al transporte y a la escuela de letras. Me dirijo a la dirección a consultar mi horario y todas las materias me dan hambre por aprender, incluso filosofía, la obligatoria en todas las carreras.
Así se dispuso desde un principio en el “Reglamento Nacional de la Nueva Escuela del Nuevo México”. Hay una regla que estipula que: “Toda escuela ubicada en el territorio de Nuevo México, deberá contar con la materia de filosofía, sin importar las carreras y el nivel académico que impartan. Siendo esta la única materia obligatoria”. El gobierno dice que de esta manera, tendremos humanos ejerciendo la abogacía, la medicina, la docencia, la investigación, etcétera.
***
Amanda cerró su libreta satisfecha. El borrador para su nuevo cuento le estaba gustando demasiado, seguro que con esta historia ganaría el concurso de su escuela. Si ya iba a dejar de estudiar, por lo menos quería irse con un buen sabor de boca. Por lo menos quería poder presumir a sus hermanos el haber ganado el concurso de cuentos “Remedios Varo” de la Secundaria número 9.
Amanda se levantó de la mesa y fue a terminar de cocinar, su madre llegaría pronto de trabajar y ella partiría pronto para hacer la misma actividad. Cuando regrese a su casa en la madrugada, dormirá unas horas antes de ir a la escuela y soñará con ir a la preparatoria y a la universidad. Soñará con ser la escritora más exitosa de México. Se despertará con lágrimas en sus ojos pero con la esperanza, aún viva, de saber que algún día podrá pagar sus estudios y cumplir sus sueños.
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Una respuesta
¡FELICIDADES POR TU TALENTO!
Disfruté mucho leer tu cuento y me encanta la manera de contar una cruda realidad.