Entre un lápiz y un bulto de cemento, pesa más la desigualdad
Por: Elizabeth Pérez
La desigualdad no nace de cuestiones personales
Facultad de Derecho
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Según la OMS, la depresión es dos veces más común entre las mujeres que entre los hombres; por lo que es importante reflexionar el porqué de esta situación. Y no, si lo estás pensando: ¡no es porque somos más sensibles!
Muchas crecimos sintiéndonos las más frágiles, las menos queridas, las más vulnerables; y cuando pretendíamos opinar, sobresalir u otra cosa parecida, nos recordaban que no fuéramos “pericas”, que hablábamos mucho y que esto no era lo mejor para las mujeres porque podíamos parecer locas. Más tarde nos enseñaron que lo correcto es el amor romántico, ese del que andas llorando por los rincones de la secundaria por que el chavo que te gusta prefirió a la otra. ¡Ah!, pero eso sí, si optas por diferir con su sistema romántico, vuelves a ser una loca.
Si persistes en tu locura ya pasada la adolescencia, ahora eres de las histéricas que “creen que todo está mal, que son bien sensibles, y que ni aguantan nada, que todo era juego, que no creían que te fueras a ofender”, y demás situaciones en las que al ir en contra del sistema te convierte en una loca o potencial histérica.
Al relacionarse en pareja, oímos frases que muchas veces justifican al agresor haciéndonos creer que merecemos el maltrato porque estamos en “esos días”, menstruando, o es porque andamos cargando traumas de la niñez, y debemos estar agradecidas con nuestra pareja-sexoagresora que tuvo la compasión, valentía y madurez de aceptarme así, rota.
Y si otras personas nos miran la piel con tintas violetas de las caricias de ayer, es que estamos locas, que estamos exagerando, que sí, “es medio pesado, pero es muy trabajador”; que si la pareja nos es infiel lo más probable es que lo hartamos con reclamos de vieja histérica, y que si llega el abandono… ¡Qué bueno! ¡Por loca!
Y así, podríamos buscar diversas situaciones en las que nosotras nos vemos obligadas a participar desde pequeñas, para preservar el sistema androcentrista; porque si salimos de la heterónoma es porque estamos locas.
¿Por decir que no estoy de acuerdo, que mi plenitud personal no está en mi vientre de madre, y que no busco al príncipe azul?
Ante todo esto cabe preguntarnos, ¿qué es lo que necesitamos para ser diagnosticadas de locura?
Porque ante todo el prejuicio se vuelve más complicado buscar ayuda psicológica, no vayan a decir que estoy loca.
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Una respuesta
Me encanto!! Muchísimas razón La enfermedad del país el patriarcado dicen que somos la generación de cristal por buscar libertad y derechos mientras la generación de concreto no sabe lidiar con el llanto de bebé sin que su primera reacción sea golpearlo