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Nadie nos va a extrañar (2024)

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Número 22 / JULIO - SEPTIEMBRE 2026

Algunas cosas nunca cambian

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Alejandra Jiménez

Colegio de Ciencias y Humanidades Plantel Sur

Como la suave brisa de mayo, junto a la lluvia de la que los árboles ofrecen cobijo, y el olor fuerte en el puente que te lleva hasta la línea 1, son iguales al triunfo por tomar un transporte en conjunto.

Al subir el amplio puente para llegar y mirar las sombras pasar, divisas lo que es para ti tu tranquilidad. Un pequeño grupo de personas con las que anhelaste comenzar cuando el invierno está por terminar y el verano está por empezar.

Conoces personas, gente viene y va, destrozando una ilusión de lo que pudo haber sido algo real. Pero entonces, los miras llegar, justo en el momento en que sentías que te ahogabas en el mar.

Te enseñan a abordar, hasta la estación llegar. Están juntos, incluso si no saben exactamente dónde están.

Esta historia se inspira en la verdad, la realidad de alguien que no sabía qué rumbo tomar, y que consideró destino a lo que otros prefieren llamar casualidad…

14/04/26    11:04 AM

Estuvo con ellos casi todo el día, desde las 11 hasta casi la 1. No los conocía, pero el estar buscando el mismo lugar la alentaba a seguirlos. Muy en el fondo, no deseaba buscarlo sola.

Le parecieron raros, no solo por lo rápido que la aceptaron, sino por cada palabra que intercambiaban entre ellos con tanta naturalidad, sin sentirse juzgados.

Pensó que no había tenido una conversación real desde marzo, así que se sintió bien el poder intercambiar palabras con otro ser. No importaba lo que fuera, o qué tan tontos se oyeran. Ella se sintió bien.

24/04/26    5:30 PM

—Ya son parte

Fue lo que uno de ellos le dijo a ella y al otro que la acompañaba, después de un día común en una plaza, donde pudo observar cómo cada uno interactuaba con el otro. Cómo eran, qué decían, de qué forma actuaban, quiénes eran.

Uno apenas estaba por llegar, y se había sorprendido cuando la escuchó decir que no sabía qué transporte tomar, que nunca había subido a uno, que siempre la habían llevado de aquí para allá.

Otra era más alegre, saltando sin preocupaciones como un conejo que explora por los altos pastos. Veía todo, se asombraba con poco, se detenía a ver qué plantas admirar y siempre con un cigarro listo para fumar.

La tercera parecía distante al inicio, pero poco a poco fue tirando las capas, hasta incluso darle de regalo una dulce bebida de matcha.

El último era callado, reservado acerca de ciertas cosas, pero eso no le impedía ser considerado, en cambio, parecía que su presencia era muy importante. Era raro, pero para todos, funcionaba como un calmante.

Parecía que la magia sucedía en los parques, o en algún espacio natural que fuera relajante. Ella ya no estaba distante, es más, había pasado bastante tiempo desde que empezó a reír. Carcajeaba por la espuma pegada a su cabello, la cual había terminado ahí por uno de sus tantos e infantiles juegos.

Al dar aproximadamente las 7:00, dos junto con ella se fueron. El transporte seguía poniéndola nerviosa, pero la suave voz de la más alta siempre estuvo con ella. Aunque el dinero suponía un pequeño problema, igual pagaron su transporte los 3, andando juntos hasta el mismo lugar.

Ella se sentía soñada, feliz, un sentimiento que hace tiempo no experimentaba incluso la culpa de hace semanas había desaparecido.

Creía que merecía estar sola, pero el problema nunca fue ella en realidad. Fue simplemente el hecho de que no en todas las personas puedes confiar. Pero, en fin, ¿por qué se debía preocupar más?, al final, la que le había causado ese dolor no era tan especial…”

30/04/26    1:05 PM

Ya subida en el autobús que usualmente tomaba para llegar a su hogar, recostada en el hombro de uno de sus amigos ella pensaba, las hazañas del día repasaba.

Se tomaba su tiempo para escribirlo, no quería que su mente en una semana lo olvidara. Fue un texto breve, muy pequeño. Pero explicaba perfectamente lo que su alma reflejaba.

“Poco se habla de las pequeñas cosas que dan alegría. Esas que mejoran tu día.

Desde bailar junto a chicos que apenas conoces, hasta ver sonreír a tu amiga de manera tan linda.

Sentirte incluida, aunque seas opuesta como la noche al día.

Bailar con ellos hasta el cansancio, hasta terminar en la calma de un suave asiento; con las ruidosas ruedas del camión de regreso en movimiento.”

Y así, con calma, ese recuerdo lo archivaba, anhelando que no se esfumara. Que pudiera vivir lo mismo la próxima mañana.

16/05/26   5:20 PM

Después de unos cuantos tragos, patrocinados por una casi vacía botella de mezcal, las risas e historias comenzaron a aumentar. No era su hogar, pero no se había sentido tan plena en alguna casa ajena que no fuera estrictamente la suya. La bebida también era buena.

Se retiró alrededor de las 6:00, llevando consigo a alguien también.

Le sorprendía la profundidad que tenía la persona que ahora llamaba ¨amigo¨. Era sencillo, pero a la vez tan complicado, como un enigma por descifrar.

Tal vez ya no había mucho que conversar, porque ella no era de esas personas que pudieran hablar con tanta normalidad. No, era más reservada con lo que debía contar. Pero la compañía silenciosa era algo que sabía apreciar.

Ese día conoció las paradas del bus, no sabía que estaban tan cerca de ella, nunca se lo había puesto a pensar, hasta que encaminó a su amigo para llegar.

No recordaba exactamente la hora, solo que lo miró bajar y después desaparecer en la niebla, rumbo a la oscuridad.”

18/05/26     2:45 PM

Los escuchaba hablar nuevamente. Todos acostados sobre aquel gran monumento, mirando a la nada, o esperando que en cualquier momento la lluvia cayera del cielo.

El susto inicial ya se había esfumado al llegar, subir el gran puente para tomar la línea 1 la había hecho tragar en seco. Trataba de esconder su nerviosismo, pero era tan evidente su falta de experiencia que hasta se volvía divertido.

Ese día no se sentía particularmente bien, pero ellos aliviaban un poco su estrés cuando los conocía más, a medida que las palabras superaban al tiempo.

Había historias de vida, llenas de tragedias; otras, de amores en apenas comienzo. Cada uno tenía algo que añadir para el momento.

La hicieron sonreír y el peso en su corazón ahora era demasiado ligero. Incluso para volver a respirar con normalidad.

Cuando la mayoría se fueron y solo quedaban tres, caminaron entre risas por el rumbo que lideraba una de ellas.

La inseguridad seguía presente, ella trataba de ser fuerte, y el olor de la cafetería en la que terminaron le ayudaba a calmar su ansiedad.

No todo terminó siendo un buen día, pues una lectura de cartas se interpuso en su vida, haciéndole sugestionar lo que podría pasar, hasta quedarse completamente dormida encima del hombro de una amiga.

A la hora de despedirse, tuvo la oportunidad de ver a su familia. Ahora entendía por qué ella era como era, tan linda y dulce como lo era cada persona sonriente en esa camioneta. La acompañaron hasta la esquina, pero estaba tan centrada en la forma en la que hablaban que casi olvidó en donde tenía que bajar.

Le agradeció, pero al caminar seguía sintiéndose preocupada, tanto que cayó al suelo de camino a casa. Estaba asustada, pero debía confiar en qué, después de la tormenta, siempre llegaría la calma.”

27/05/26    1:35 PM

Era triste que ese día se sintiera como la reflexión final, que ya no los vería más, aunque eso no era exactamente cierto, para ella se sentía exactamente igual.

Volvían al parque nuevamente, con el insistente sonido del metal de los oxidados columpios que hicieron sonar. No eran niños ya, pero tampoco podían llamarse adultos, así que pensaron: “¿Qué más da?”

Había subido nuevamente a la línea 1, todavía no ubicaba cómo moverse del todo bien, pero ya no se sentía tan fuera de lugar como hace unos ayeres.

La caminata fue tranquila, todos estaban juntos en una tarde de lluvia. La gente los criticaba, pero no les importaba, ellos disfrutaban subiendo a los juegos para niños que estaban frente a ellos.

No podía explicar cuánto los apreciaba, desde ese chico que antes consideraba misterioso, con el que ahora amistosamente peleaba. Hasta aquel serio personaje que había pensado reservado, con el que ahora incluso había bromeado.

Las cosas habían cambiado, eso estaba claro. No estaba sola ahora, pero aquel concepto se sentía tan cruel considerando su contexto, no les quedaba tiempo. Solo unos miseros dos días antes de que su tiempo escolar terminara.

Ella se lamentaba, reprochaba haber perdido tanto tiempo para encontrarlos. Eran las personas por las que tanto había llorado.

Pero en eso, buscando una forma de regresar a su hogar nuevamente, al despedirse de ellos, algo quedó claro en su mente.

No importaba qué tan lejos estuvieran, o si los años hacían de ellos lo que quisieran. Ese parque seguiría ahí, en el mismo lugar de siempre, tan cómodo y seguro, como la línea 1.

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