Esta ventana es para mirar dentro de nosotrxs a través del arte y la creatividad.
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crédito: Ilse Morales González / Escuela Nacional Preparatoria 9

No es nada

Número 9 / ABRIL - JUNIO 2023

Como mujeres nos la pasamos diciéndonos que los problemas que tenemos, no son nada o poca cosa

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Idílica

Colegio de Ciencias y Humanidades Plantel Vallejo

Cuando me desperté y sentí la sensación de vacío en mi interior. “No es nada”, me dije.

Mientras mi amiga me preguntaba mi asistencia y sentí la necesidad de cancelar. “No es nada”, me dije.

Después de que mi mamá dijera que me cuidará y yo sentía la necesidad de refugiarme en sus brazos. “No es nada”, me dije.
En lo que escogía mi ropa y sentí mis piernas temblar. “No es nada”, me dije.
Cuando le escribí a mi novio que ya me iba y en mi mente pensé que era la última vez que hablaría con él. “No es nada”, me dije.
En el transporte, cuando me alejaba de mi casa y más nervios tenía. “No es nada”, me dije.
En el momento que vi el metro vacío y tuve la sensación de que alguien me miraba. “No es nada”, me dije.
A pesar de que la calle no era transitada, pero era el camino más rápido y sentí la sombra de alguien. “No es nada”, me dije.
Aunque me atrapó y me llevó a una casa vacía. “No es nada”, me dije.
Tan pronto como empezó a despojarme de mi cuerpo y mi alma. “No es nada”, me dije.
Mientras pasaban los días y yo sentía a la vida misma alejarse de mí. “No es nada”; me dije.
Cuando lo escuchaba hablar con otros hombres acerca de mí. “No es nada”, me dije.
Cuando varios hombres vinieron a verme y usarme. “No es nada”, me dije.
En el momento que él me hizo cerrar los ojos para siempre. “No es nada”, me dije.
A pesar de que vi a mi mamá buscarme y llorarme. “No es nada”, me dije.
Después de ver a mis amigas pegar carteles con mi rostro. “No es nada”, me dije.
A pesar de que mi amado no hacía nada más que buscarme por toda la ciudad. “No es nada”, me dije.
En el momento que vi mi cuerpo enterrado en un terreno lejos de la ciudad. “No es nada”, me dije.
Cuando los carteles con mi cara empezaron a caer. “No es nada”, me dije.
Y en el momento que me dije que yo no era nada, me di cuenta: yo no era nada, yo lo era todo… hija, nieta, sobrina, prima, amiga, novia, estudiante, compañera. Yo lo llegué a ser todo, mi único error en este mundo fue el ser mujer en un mundo hecho para los hombres, en un mundo donde los hombres tienen el poder sobre nuestra vida.
Bajo los ojos de la autoridad, yo no era nada, era una cifra más.
Bajo los ojos de él, yo no era nada; era una muchacha de más, la cual lo aburrió.
Bajo los ojos de muchas personas, yo no era nada, era una mujer que tuvo la culpa.
Pero a los ojos de mis hermanas; yo lo sería todo hasta encontrarme.

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