Facultad de Derecho, UNAM
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Las violencias contra las mujeres están por todos lados: en el mismo trabajo que hacemos por un sueldo menor, en los “piropos” no solicitados al caminar por las calles, en los puestos de toma de decisiones a los que durante décadas no pudimos acceder y hasta en los feminicidios que ocurren en nuestra propia casa y con la gente que queremos.
Para describir las violencias que viven las mujeres, harían falta miles de páginas por escribir. Lo cierto es que vivimos una época en la que el movimiento feminista se ha articulado para visibilizarlas aún más y ha tomado un curso muy específico.
Después de marchas silenciosas y manifestaciones pacíficas, sumadas a los años de abandono y silencio, hemos podido observar, específicamente desde el año pasado, las nuevas formas “que no son formas” de manifestarse de las feministas, irrumpiendo con cualquier idea que pudiéramos tener del movimiento.
Sin embargo, estas demandas feministas deben ser contextualizadas a nuestro tiempo y espacio, porque hay una verdad evidente: para cambiar las cosas, no basta con visibilizarlas, hay que transformar la realidad. Y no podemos combatir la violencia con más violencia, mucho menos desde el racismo, el clasismo y el enorme egoísmo al que nos hemos enfrentado y del que hasta, a veces, hemos sido parte.
Que no se nos olvide que “las izquierdas se dividen por ideas y las derechas se juntan por intereses”. Porque es cierto lo que dicen: sería muy ingenuo pensar que dentro del movimiento no se encuentran intereses particulares inmiscuidos y, a su vez, sería muy triste pensar que las demandas legítimas del feminismo dejan de serlo por este factor. Las demandas no pierden vigencia, y mucho menos dejan de ser legítimas.
Los últimos meses, la derecha y algunos sectores conservadores han querido aprovecharse de nuestro movimiento por esta legitimidad característica de las demandas feministas, con el único fin de gestar un “golpe blando”, cuando es una verdad histórica que durante años y años nunca les preocupó el bienestar ni la libertad de las mujeres. Y es algo que no podemos dejar pasar desapercibido.
Por otro lado, existe la voluntad política por parte del gobierno de la Cuarta Transformación, y es un factor importantísimo que tampoco podemos dejar pasar en este contexto en el que estamos inmersas.
Así, y partiendo de que es bien sabido que históricamente los movimientos sociales que han utilizado acciones directas se han visto terriblemente desgastados, es hora de ser autocríticas y repensar hacia dónde vamos, dónde estamos y hacia dónde queremos ir.
Porque no se trata sólo de hacer leyes y leyes, que de un día para otro pueda cambiar alguien más que llegue al poder. Necesitamos una revolución de las conciencias, fortalecer la formación política y abrir el diálogo que fomente la participación y nos permita ganar el debate.
Cuando partimos de la existencia de una lucha social, ésta debe ir acompañada de voluntad política, y podemos hablar de ella porque en la actualidad tenemos un gobierno que nos acompaña y con el que se puede dialogar, hay que construir los puentes para que esto pueda darse.
Se lo debemos a todas las que murieron en medio de las sombras y el abandono, a las que no pudieron hablar ni decidir por ellas mismas, a todas las que no han sido libres y a las que están luchando hoy por cambiar nuestra existencia, por la libertad, el bienestar y la dignidad humana de las mujeres.
Necesitamos estar organizadas, generar un análisis político que entienda las alternativas que existen y a su vez que las genere. Las acciones deben ser transformadoras, de lo contrario no lograrán cambiar algo. Por eso, espero que este texto no se quede sólo en estas líneas, que tenga alas y conciencia propia y que vuele hasta donde pueda llegar.
Espero que nos oigan en todas partes y que lleguemos de todos lados, que unidas podamos construir una vida mejor para las que están y para las que vienen. Que aprovechemos este momento de revolución pacífica que vivimos y la democracia en la que estamos para combatir el miedo con esperanza.
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El siguiente texto contiene spoilers de Cortar por la línea de puntos
4 Responses
“Necesitamos estar organizadas, generar un análisis político que entienda las alternativas que existen y a su vez que las genere. Las acciones deben ser transformadoras, de lo contrario no lograrán cambiar algo”… como pasamos de las acciones viscerales a los hechos? Como se logran las acciones transformadoras.. donde están los resultados de las manifestaciones.. me encantó tu artículo
Si se justifican. Desde muy lejanas epocas y en nuestras culturas se ha ejercido violencia en contra de mujeres y niños porque lo han podido hacer. Las protestas violentas de las mujeres, rompen el estereotipo de “calladitas más bonitas” y de “cállate o te va peor” es una manera de visibilizar lo que se trata de minimizar o de plano negar: que se golpea, trafica, se mata a las mujeres y no se hace nada!!
Las mujeres tienen que hacer cambios, las protestas violentas es demostrar que no volverán a callar y que unidas y fuertes hacen presión y no tolerarán más vivir marginadas y sometidas por la cultura.
Estoy por la expresión de energía y fuerza de argumentación siempre con base en pensamiento crítico, a eso me refiero con “violencia” . No se gana, no se aprende, no se avanza, vandalizando ni destruyendo físicamente las cosas. Con miras claras, sin prejuicios de etnias o clases, las mujeres ocuparán, con la dignidad que les corresponde, una mayor conciencia de su papel en la Historia.
Felicidades, Bety, por ser capaz de separar las emociones de la realidad en tu artículo. Es triste que esta lucha social legítima, como bien dices, sea ejecutada visceralmente, aún en nuestra Universidad, lo que hace vulnerables a las mujeres de ser utilizadas bajo consignas que mueven emociones pero no razones.
Es triste y preocupante ver la actitud y acciones de grupos que tomaron facultades y también lo es que hagan espacios de diálogo donde los hombres no estén incluidos ¿Cómo puede haber diálogo cuando no se escucha otras voces? No lo es ¿Negarán la participación de dos hombres que fuimos los únicos que nos tomamos el tiempo de leer tu artículo y comentarlo?
Me parece que éste artículo diagnostica con precisión el estado actual de la lucha que se da en pos de la equidad de género .Y suscribo la necesidad de aprovechar éste momento de PAZ y DEMOCRACIA para consolidar los cambios necesarios en nuestra sociedad y con ello la genuina equidad de género . Felicitaciones a GOYA !!!