Es Doctor en Economía del Desarrollo. Actualmente se desempeña como Coordinador de los trabajos preparatorios del Doctorado en Antropología Social y Estudios Etnológicos y como Docente-Investigador del Núcleo Básico de la Maestría en Etnología y Estudios Comunitarios, radicados ambos en la Unidad Académica de Antropología de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores e Investigadoras (SNII). Se desempeñó como académico en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); Investigador Asociado en el Área de Investigación y Estrategia Académica de la Coordinación de la Reforma Universitaria en la UAZ; Investigador y Consultor del Centro de Estudios en Estrategia y Políticas Públicas (CEEyPP) radicado en Buenos Aires (Argentina); Investigador Asociado en el Instituto de Investigaciones Socio-Económicas de la Universidad Católica Boliviana “San Pablo”; Investigador Junior por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO); e Investigador Titular en El Colegio Mexiquense, A. C. También realizó estancias de investigación en la Unidad Académica en Estudios del Desarrollo de la UAZ. Entre sus líneas de investigación destacan los estudios sobre el desarrollo, con énfasis en las dimensiones territoriales, simbólico/culturales e institucionales; teoría y política del desarrollo local/regional; y antropología de la complejidad. Ha publicado diversos artículos y libros al respecto.
El pasado 5 de febrero de 2026 cerró su ciclo vital el Doctor John Saxe-Fernández, pensador y académico universitario nacido en Cartago, Costa Rica, el 26 de enero de 1940. Radicado en México desde la década de los sesenta, y nacionalizado mexicano en 1984, se integró de la mano de Don Pablo González Casanova –Director de la entonces Escuela Nacional de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)– a la oleada de académicos e intelectuales críticos que debatían los problemas del subdesarrollo latinoamericano y la gravitación del imperialismo estadounidense.
John Saxe-Fernández fue uno de los últimos clásicos del pensamiento social latinoamericano. Su coherencia intelectual le condujo a ser un pensador inquebrantable en su crítica al imperialismo estadounidense en cualquiera de sus manifestaciones. A su vez, fue un profundo conocedor de la historia de Estados Unidos y de los impactos geopolíticos y geoestratégicos que sus instrumentos de seguridad nacional han tenido en la región. Además, fue, sin cortapisas, un latinoamericanista en el sentido más riguroso del término: un académico que contribuyó a la construcción del conocimiento sobre América Latina desde fundamentos teóricos inéditos.
Influido por pensadores como Charles Wright Mills, Herbert Marcuse –a través de su curso de Historia de las ideas–, Alvin W. Gouldner e Irving Louis Horowitz, se graduó durante los años sesenta en Sociología por la Brandeis University –donde coincidió con colegas como Angela Davis– y logró su Maestría en Sociología y Antropología con especialidad en Estudios Latinoamericanos por la Washington University. Posteriormente, se doctoró en Estudios Latinoamericanos por la UNAM.
Durante sus primeros años en la UNAM, colaboró en el Centro de Estudios Latinoamericanos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, donde dialogó con otros pensadores y pensadoras latinoamericanistas como Sergio Bagú, Ruy Mauro Marini, René Zavaleta Mercado, Clodomiro Almeyda, Agustín Cueva, Gregorio Selser, Jorge Turner Morales, Adrián Sotelo Valencia y María Guadalupe Acevedo López, entre otros. Posteriormente, dirigió el Seminario de Teoría del Desarrollo del Instituto de Investigaciones Económicas de la misma Universidad. Allí coincidió con Fernando Carmona de la Peña y con Alonso Aguilar Monteverde. De la mano de Pablo González Casanova fundó, en el seno del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias Humanidades, el Seminario: “El mundo actual. Situación y alternativas”, así como el programa académico: “El mundo en el siglo XXI”. En estos espacios se llevaron a cabo múltiples diálogos y debates con académicos de la talla de Samir Amin, Immanuel Wallerstein, Atilio A. Borón, Carlos M. Vilas, Marcos Roitman Rosenmann, Arturo Escobar, Víctor Flores Olea, Hugo Zemelman, Xabier Gorostiaga, Ralph Miliband, William K. Tab, James Petras, Elmar Altvater, entre muchos otros. En esta misma entidad universitaria, John Saxe-Fernández fue editor de la colección: “El Mundo del Siglo XXI”.
Histriónico, apasionado en el ejercicio de la docencia, atrevido en el planteamiento de ideas, riguroso, contundente y firme en el análisis –tanto en sus cursos universitarios como en sus conferencias y entrevistas–, John Saxe-Fernández cultivó sin restricciones el pensamiento crítico latinoamericano. Sus líneas de investigación fueron pioneras en las ciencias sociales latinoamericanas desde principios de la década de los setenta. Una de sus principales aportaciones fue la incorporación del análisis de la geoestrategia y de las políticas de seguridad nacional de Estados Unidos, esto, al estudio de las relaciones de poder que inciden en el capitalismo latinoamericano. Un libro seminal y clave al respecto es Proyecciones hemisféricas de la Paz americana, editado por Amorrortu Editores en 1971. Además, inspirado por el historiador Gastón García Cantú y el periodista argentino Gregorio Selser, situó sistemáticamente el análisis geopolítico, enfatizando las intervenciones estadounidenses en América Latina.
A través de su obra, desnudó la historicidad del proyecto imperial estadounidense y el poder del complejo militar-industrial orientado a controlar los recursos naturales. Mostró también cómo las ciencias sociales podían ser instrumentalizadas por la doctrina de seguridad nacional a través de iniciativas como el Proyecto Camelot. Comprendió, además, la lógica de las élites estadounidenses y su fusión con las oligarquías latinoamericanas, al tiempo que desentrañó las ideologías y los intereses creados por ambos círculos de poder. Conocedor profundo de la historia de Estados Unidos, John Saxe-Fernández sostuvo su pensamiento antiimperialista y sus análisis críticos en torno a la guerra y los desafíos que supone preservar la paz mundial, sobre una sólida base documental, manteniendo siempre el rigor académico.
Creador nato de ideas y procesos analíticos, Saxe-Fernández antepuso siempre el rigor teórico-metodológico a la denostación y la estigmatización. Ese rigor lo acompañó en sus cursos de licenciatura y posgrado, donde nos inducía en la lectura de La imaginación sociológica de Wright Mills, con el propósito de formar investigadores capaces de comprender las estructuras de poder del capitalismo. En sus cursos y seminarios abogó por el aprendizaje del análisis histórico y del análisis territorial a través de la geografía, como vías para comprender la arquitectura y los andamiajes que posibilitan la acumulación de capital. Sus estudiantes siempre tuvimos su atención; nos compartía lecturas y textos incisivos para afinar nuestra mirada crítica. Fue, sin duda, un Maestro –en el más amplio sentido del término– que dejó profunda huella en sus estudiantes, escuchas, lectores y lectoras. Fue también discípulo de sus propios estudiantes, de quienes aprendió y cuyas reflexiones críticas también acogió. Su rigor analítico y su crítica inquebrantable al poder se reflejaron igualmente en sus columnas de opinión quincenales en diarios como Excélsior y La Jornada.
Observador agudo de la historia latinoamericana y mundial de la segunda mitad del siglo XX y principios del siglo XXI, brindó testimonio sobre acontecimientos como la Revolución Cubana, los golpes de Estado en el Cono Sur, la guerra del Golfo Pérsico, el derribamiento de las Torres Gemelas de Nueva York y la entronización del trumpismo.
Su integridad, coherencia, honestidad y compromiso intelectuales estuvieron marcados por la comprensión de las relaciones de poder y de las contradicciones del capitalismo como problema central y como amenaza a la soberanía nacional de los países periféricos. Fue insistente en argumentos que versaban sobre el comportamiento del capitalismo, el cual no se despliega en el vacío, sino en estructuras de poder definidas por ideologías particulares de las élites. Por ello, sus temas de investigación incluyeron también el análisis de las transformaciones globales, el colapso climático, la geopolítica del petróleo y las disputas por el control energético, las múltiples implicaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte en la soberanía y el territorio mexicanos –tema que analizó con detalle en su libro La compra-venta de México: una interpretación estratégica de las relaciones México-Estados Unidos (Siglo XXI Editores), obra clave para comprender su crítica a la inserción subordinada de México en el proyecto geopolítico estadounidense–, así como la sociología del conocimiento que subyace en las ideologías hegemónicas.
Riguroso en el manejo de los conceptos y de las categorías de análisis, su obra arroja luz sobre el armamentismo, la economía de guerra, los riesgos de una posible guerra nuclear, la disputa entre potencias imperialistas, el pensamiento neoconservador, las directrices de organismos internacionales como el Banco Mundial y el endeudamiento latinoamericano, entre otros temas que él mismo denominó como los cruces de la geopolítica y la geoeconomía del capital. Estas preocupaciones se plasmaron en otras obras como Petróleo y estrategia: México y Estados Unidos en el contexto de la política global (Siglo XXI Editores); Terror e imperio. La hegemonía política y económica de los Estados Unidos (Debate); Imperialismo y Banco Mundial (Siglo XXI Editores); Imperialismo y crisis (Siglo XXI Editores); Sociología política del colapso climático antropogénico: capitalismo fósil, explotación de combustibles no convencionales y geopolítica de la energía (CEIICH-UNAM), entre otros títulos.
Cabe destacar que, desde la década de los ochenta, John Saxe-Fernández fue pionero en el estudio de la desarticulación económica y territorial de México, y así como creador de conceptos inéditos que buscaron iluminar dichos procesos. Así lo hizo, por ejemplo, con la noción de desnacionalización integral, con la que aludía a la pérdida estructural de control sobre sectores estratégicos, recursos y decisiones políticas fundamentales en el marco de la creciente subordinación del Estado mexicano a intereses transnacionales. Cabe destacar que, a lo largo de su trayectoria académica, este ejercicio creativo se vio enriquecido con el análisis histórico y la acuciosa interpretación de datos y referencias empíricas.
Fue también un férreo defensor y practicante del trabajo colectivo y colegiado para el cultivo de las ciencias sociales. Reivindicó la necesaria articulación entre ciencias y humanidades. Sin renunciar a la lectura de los pensadores clásicos de las ciencias sociales ni al diálogo con el pensamiento crítico estadounidense, sostuvo que la comprensión de los procesos históricos exigía una mirada interdisciplinaria. Formado en esa tradición humanista, mostró además interés por la poesía, la música y otras expresiones artísticas.
Lejos de la sumisión intelectual, Saxe-Fernández fraguó a lo largo de seis décadas un pensamiento propio, fundamentado, frontal y articulado, donde dialogó de manera creativa con autores clásicos y contemporáneos, sin perder de vista el cambio histórico de los fenómenos que despertaron su interés académico y sin dejar de pensar la realidad social desde América Latina.
Con la partida reciente de otros pensadores como Pablo González Casanova (1922-2023) –con quien trabó una mancuerna intelectual indisoluble durante varias décadas– y Enrique Dussel Ambrosini (1934-2023), el adiós de Saxe-Fernández, uno de los últimos clásicos del pensamiento social latinoamericano, cierra un ciclo fecundo en las ciencias sociales de la región. Se trató de una época caracterizada por la lucha intelectual para la autonomía epistémica y cognitiva de América Latina, y por hacer de la academia una praxis viva capaz de incidir en los debates públicos. Una época que aún no vislumbra un relevo generacional claro en el cultivo teórico creativo e innovador de estas disciplinas. El análisis geopolítico y los estudios sobre el capitalismo y el desarrollo latinoamericano están en amplia deuda con una figura intelectual como la de John Saxe-Fernández, para quien “la indignación es un acto de amor”.