Investigador de tiempo completo del Centro de Investigaciones Sobre América del Norte (CISAN) de la UNAM. Profesor del programa de posgrado en ciencias políticas y sociales de la UNAM. Contacto: rzepeda@unam.mx
El reciente conflicto bélico entre Israel e Irán, que duró 12 días (entre el 13 y el 24 de junio de 2025), y contó con la participación de Estados Unidos, trastocó la frágil estabilidad en la región del Medio Oriente. En este artículo inicia con el análisis de las relaciones Estados Unidos – Irán, el programa nuclear de Irán, el acuerdo JCPOA de 2015 signado en la administración Obama, y el posterior retiro del acuerdo en 2018 en la primera administración de Trump. En este contexto, se examina el desarrollo de este conflicto que puede tener implicaciones en la estabilidad regional y global en el futuro.
Relación bilateral Estados Unidos – Irán
En el siglo XXI, tras décadas sin diálogo directo, EE. UU. e Irán retomaron contactos diplomáticos. En 2013, el entonces secretario de Estado, John Kerry, logró un acuerdo preliminar para frenar el programa nuclear iraní y el posible desarrollo de armas atómicas. En 2015, se firmó el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA por sus siglas en inglés), en el cual Irán accedió a reducir su capacidad nuclear a cambio del levantamiento de sanciones económicas internacionales. El presidente Barack Obama defendió el acuerdo como un medio para evitar el estallido de un conflicto en Medio Oriente, aunque enfrentó fuerte oposición de Israel y sectores muy conservadores del Congreso estadounidense. Sin embargo, en mayo de 2018, el presidente Donald Trump retiró a EE. UU. del acuerdo y restableció las sanciones económicas a Irán, provocando críticas globales, especialmente de sus aliados europeos, que decidieron mantener su compromiso con el acuerdo.(1)
La postura unilateral de Trump en política exterior se concretó con la decisión de abandonar el acuerdo nuclear con Irán en 2018, marcando una política exterior impredecible que afectó la credibilidad estadounidense en la escena internacional. Su salida del acuerdo, a pesar del cumplimiento de sus postulados verificados por Irán, socavó el compromiso de EE. UU. con los tratados internacionales en ésta (y otras materias) y generó una fractura con Europa y los países signantes del acuerdo.
Es pertinente definir las dimensiones del poder de Irán y su interés en desarrollar energía nuclear. En décadas recientes, las ambiciones nucleares de Irán han sido objeto de preocupación ya que se perciben como amenazas a la seguridad internacional. Debemos recordar que Irán es parte de los países firmantes del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP). El TNP, que Irán ratificó en 1970, garantiza a los países firmantes el derecho a utilizar energía nuclear a cambio del compromiso de no desarrollar armas atómicas y ser objeto de inspecciones por parte del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), la agencia nuclear de la ONU. Los 191 Estados firmantes también se comprometen a no fabricar o adquirir de otra manera armas nucleares u otros elementos atómicos.
Ante las acusaciones de Israel principalmente, de que Irán estaba desarrollando armas nucleares en violación de sus compromisos internacionales, la república islámica negoció un acuerdo nuclear en 2015 (JCPOA por sus siglas en inglés)(2) para restringir su programa nuclear y evitar más suspicacias.
Sin embargo, la retirada de Estados Unidos del acuerdo en 2018 y las posteriores violaciones iraníes hoy ponen en duda el futuro del acuerdo. Así, el 13 de junio de 2025, Israel anunció que iniciaba ataques preventivos contra el programa nuclear iraní, y desde entonces ha atacado elementos de los programas nuclear y de misiles iraníes, así como su mando y control.(3) Como resultado, Irán ha reaccionado con ataques mediante misiles a Israel.
En febrero de 2024, Irán anunció el inicio de la construcción de cuatro nuevas centrales nucleares con una capacidad total de 5,000 megavatios; la república islámica planea producir 20,000 megavatios de energía nuclear para 2041. No obstante, hay que destacar que, la diplomacia sobre el programa nuclear iraní está estancada desde la retirada en 2018 de Estados Unidos del acuerdo nuclear, acordado en 2015 para restringir el programa nuclear iraní a cambio de un alivio de las sanciones económicas. Pero Irán posee capacidades completas del ciclo de combustible de uranio.(4)
Además, cuenta con programas de lanzamiento de misiles balísticos y espaciales cada vez más sofisticados. Inicialmente recibió ayuda extranjera, sobre todo de Corea del Norte, pero actualmente posee capacidades autóctonas, es decir, de autosuficiencia en algunas de estas materias. Ahora, Irán suministra misiles y cohetes a grupos asociados y proxy en Irak, Líbano, Siria y Yemen.(5)
El estrecho de Ormuz es uno de los pasos marítimos más importantes y estratégicos del mundo. Alrededor de una quinta parte del consumo mundial de petróleo pasa por él, por lo que se ha consolidado como una ruta comercial que conecta a los productores de crudo de Medio Oriente con mercados clave en la región Asia Pacífico, Europa y América del Norte. Se trata de un angosto canal que, en su punto más estrecho, separa a Omán de Irán por tan solo 33 kilómetros. El curso marítimo crítico para el comercio global está ahora, en el contexto del nuevo conflicto en Medio Oriente, en el centro de la mirada de los mercados.(6)
En la primera mitad de 2023, alrededor de 20 millones de barriles de petróleo pasaron diariamente por el estrecho de Ormuz, según estimaciones de la Administración de Información Energética de EE.UU. (EIA, por sus siglas en inglés), lo que representa un comercio energético anual de casi US$600 mil millones. Esto lo convierte en el paso más importante para la producción petrolera mundial, incluyendo el crudo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que integran Arabia Saudita, Irán, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, así como la mayoría del gas natural licuado de Qatar.(7)
Sabiendo de su importancia geoestratégica Irán amenazó con cerrar el estrecho de Ormuz como respuesta a los ataques militares de Estados Unidos, pero fue disuadido por China, ya que la mayoría del flujo de petróleo y gas que transitan por él, se dirigen a ese país asiático, que por cierto, mantiene una alianza económica con la república islámica en el marco de los BRICS principalmente.
El conflicto entre Estados Unidos e Irán tiene sus orígenes en el conflicto entre Israel e Irán, y también se vincula con el conflicto Israel – Palestina, que se ha desarrollado desde hace varias décadas por la progresiva ocupación israelí de los territorios palestinos. A principios de octubre de 2023, Hamás lanzó un ataque terrorista a gran escala contra Israel. Simultáneamente con el lanzamiento de cohetes, los militantes volaron la valla fronteriza entre Gaza e Israel en varios puntos y entraron en territorio israelí por tierra, mar y aire. Cabe señalar que los atacantes perpetraron masacres en varios kibutz y tomaron más de 100 personas como rehenes.
Frente a ello, Israel respondió con ataques aéreos y con cohetes contra Gaza, y con el cierre total de la Franja. También cortaron la electricidad y el suministro de alimentos, razón por la cual (además de la propia violencia del conflicto) las organizaciones de ayuda y varios gobiernos temen una catástrofe humanitaria, principalmente en la zona más densamente poblada de la Franja de Gaza.
Cabe señalar que Hamás es una organización palestina basada en una ideología islamista militante que niega el derecho de Israel a existir. Según sus propias declaraciones, persigue el objetivo de eliminar el Estado de Israel por medios militares y establecer un Estado islámico en su territorio. Por ello, Hamás está clasificada como organización terrorista por la Unión Europea, Estados Unidos, Israel y otros Estados, incluyendo algunos países árabes. Desde entonces, Israel y Hamás están en un conflicto bélico, aunque recientemente se había decretado una tregua en enero de 2025, justo antes de la llegada de Donald Trump a la segunda presidencia de Estados Unidos.
Israel acusa a Irán de apoyar a grupos terroristas como Hamas, y Hezbollah. De acuerdo a un estudio de la universidad de Navarra, actualmente, Irán es uno de los mayores benefactores de Hamás, aportando fondos, armas y entrenamiento. Aunque Irán y Hamás se separaron brevemente después de respaldar a bandos opuestos en la guerra civil de Siria, Irán actualmente proporciona unos 100 millones de dólares al año a Hamás, la Yihad Islámica y otros grupos palestinos designados como organizaciones terroristas por Estados Unidos.(8) Pero Estas alianzas hay que analizarlas en el contexto de la geopolítica y el influjo de los intereses económicos de EE.UU. y otras potencias occidentales en la región.
En las primeras horas del 13 de junio de 2025, Israel lanzó una ofensiva aérea masiva contra múltiples objetivos militares y nucleares en Irán, en el marco de la operación denominada “León Creciente”. Entre los objetivos de la ofensiva se encontraban instalaciones clave del programa nuclear iraní, como la planta de enriquecimiento de Natanz, así como infraestructuras relacionadas con el desarrollo de misiles balísticos. En el ataque fallecieron el comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria, el general Hossein Salamí, y dos destacados científicos nucleares: Mohammad Mehdi Tehranchi y Fereydoun Abbasi. También se reportaron víctimas civiles tras bombardeos en zonas residenciales del norte de Teherán.(9)
El gobierno israelí justificó la operación como una acción “ofensiva, preventiva y precisa”, ante lo que considera un avance significativo de Irán hacia la fabricación de armas nucleares. Según fuentes militares israelíes, el país persa ya posee suficiente material para construir al menos 15 bombas nucleares y continúa acumulando misiles balísticos, lo que representa una amenaza existencial para Israel, quien también posee armas nucleares. Además, señalaron la colaboración de Irán con grupos armados como los hutíes en Yemen y Hezbolá en Líbano. Las alarmas antiaéreas sonaron en todo Israel ante la posibilidad de una represalia inmediata por parte de Irán.
Estados Unidos fue informado previamente del ataque por parte de Israel, aunque su gobierno se deslindó de cualquier participación directa. El presidente Donald Trump expresó su preocupación de que la ofensiva israelí pudiera frustrar las negociaciones nucleares con Irán, cuya sexta ronda estaba programada para celebrarse en Omán. La escalada de tensiones amenazaba con desestabilizar aún más la región y entorpecer los esfuerzos diplomáticos en curso.
Ese mismo día, Irán lanzó una ofensiva de represalia contra Israel, disparando alrededor de 100 misiles en dos oleadas, según informó el Ejército de Defensa de Israel (IDF). El ataque ocurrió 18 horas después de que Israel iniciara la guerra contra Irán, atacando sus instalaciones nucleares y causando los daños ya mencionados. Ante la magnitud del contraataque, Estados Unidos intervino para ayudar a interceptar los misiles balísticos entrantes en territorio israelí, según confirmaron funcionarios de ambos países. Cabe señalar que, durante una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU, EE. UU. advirtió a Irán de no atacar intereses o personal estadounidense, señalando que las consecuencias serían graves.(10)
Hacia las 21 horas del 13 de junio, sonaron sirenas en todo Israel. Su sistema de defensa aérea lanzó docenas de misiles Arrow en un intento por interceptar el ataque. A pesar de estos esfuerzos, múltiples misiles impactaron en el centro de Tel Aviv, dejando al menos 21 personas heridas, según información de los servicios de emergencia. El líder supremo de Irán, Alí Jameneí, anunció en televisión que su país no permitiría que el asesinato de sus mártires quedara impune y prometió una respuesta contundente. La Guardia Revolucionaria afirmó haber atacado decenas de objetivos militares, incluyendo bases aéreas, en lo que denominaron “Operación Verdadera Promesa 3”.(11)
Por su parte, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, acusó a Irán de cruzar una línea roja al atacar zonas civiles y prometió que el régimen de los ayatolás pagaría un alto precio por ello. Israel también declaró que continuaría su ofensiva durante varios días o incluso semanas. Mientras tanto, medios iraníes reportaron que al menos 78 personas murieron y más de 300 resultaron heridas durante el ataque israelí, la mayoría civiles. En contraste, las Fuerzas de Defensa de Israel aseguraron que sus bombardeos se enfocaron en sitios de lanzamiento y centros de mando para debilitar el contraataque iraní. La situación marca una peligrosa escalada con consecuencias imprevisibles para la región.(12)
El 22 de junio, Estados Unidos se unió a Israel en los ataques contra Irán. Bajo el nombre de “Operación Martillo de Medianoche”, el gobierno del presidente Donald Trump ordenó ataques aéreos sobre tres sitios nucleares clave en Irán: Fordo, Isfahan y Natanz. Según Trump, las instalaciones fueron completamente destruidas, y advirtió que habría nuevos bombardeos si Irán respondía con represalias. La ofensiva estadounidense se produjo tras una semana de combates abiertos entre Israel e Irán.(13)
Irán respondió lanzando misiles y drones contra Israel, superando parcialmente su defensa aérea. Pese a sus ataques, EE.UU. afirmó que no está en guerra con Irán y que no desea cambiar el actual régimen de gobierno de la república islámica, pero pidió al gobierno de Teherán continuar con el diálogo para poner fin a su programa nuclear.
Estas acciones militares fueron calificadas como una grave escalada por el secretario general de la ONU, António Guterres. Pero las autoridades iraníes afirmaron que su programa nuclear seguirá adelante, mientras que algunos líderes occidentales, aunque críticos con Irán, han llamado a la contención y el retorno a la vía diplomática.
Cabe señalar que, a nivel internacional, surgieron voces de alarma por el riesgo de que el conflicto subiera de nivel y se descontrolara, lo que podría desencadenar consecuencias catastróficas para la región y el mundo. Mientras tanto, grupos aliados de Irán, como los rebeldes hutíes del Yemen, han llamado a formar un frente común contra lo que consideran una alianza sionista-estadounidense. Las tensiones siguen en aumento, y tanto Israel como Irán se prepararon para una guerra prolongada.
En medio de la escalada del conflicto, el 24 de junio Estados Unidos logró negociar con Irán un alto al fuego, después de que la república islámica atacó la base aérea estadounidense más grande de Oriente Medio en Catar, un día previo al acuerdo. Posteriormente, tanto Irán como Israel suspendieron hostilidades, siguiendo el anuncio del presidente estadounidense Donald Trump.
El conflicto entre Israel e Irán, que estalló el 13 de junio de 2025, duró 12 días e involucró intensos intercambios de ataques aéreos y con misiles. La ofensiva comenzó con bombardeos israelíes a más de 100 objetivos nucleares, militares y zonas residenciales en Irán, donde más de 200 aviones de combate israelíes mataron a altos mandos militares y científicos nucleares, así como a civiles inocentes. Irán respondió lanzando cientos de misiles balísticos contra las principales ciudades israelíes.
Repercusiones deletéreas: como resultado, al menos 610 iraníes murieron y 4,746 resultaron heridos, mientras que en Israel murieron 28 personas y otras 3,238 fueron hospitalizadas por heridas diversas. Estados Unidos se involucró directamente el 22 de junio, atacando instalaciones nucleares iraníes con bombas perforadoras en Natanz, Fordow e Isfahán.(14)
Según el Ministerio de Salud de Irán, entre los muertos se contaron mujeres, niños e incluso un bebé de meses, mientras que hospitales, ambulancias y otras infraestructuras sanitarias sufrieron daños significativos. El conflicto provocó un desplazamiento masivo dentro de Irán: cerca de nueve millones de personas huyeron de ciudades como Teherán hacia provincias del norte, en busca de refugio ante los ataques israelíes y estadounidenses.
Las cifras varían sobre la magnitud del ataque israelí: la agencia Sanad reportó al menos 145 bombardeos de Israel y EE. UU. sobre territorio iraní, mientras que la base de datos ACLED registró al menos 508. En respuesta, Irán lanzó aproximadamente 1,000 misiles balísticos y drones hacia Israel, principalmente contra Tel Aviv y Haifa. Aunque alrededor del 90% de los proyectiles fueron interceptados con ayuda estadounidense, algunos impactaron en zonas civiles e infraestructuras críticas, incluyendo hospitales, una refinería de petróleo y plantas eléctricas.
En Israel, los ataques de Irán dejaron daños en edificios residenciales, especialmente en Tel Aviv y Haifa. Miles de israelíes buscaron resguardo en refugios antiaéreos o habitaciones blindadas durante los 12 días de conflicto. A pesar de la efectividad de los sistemas de defensa aérea, el impacto psicológico y material en la población civil fue significativo. El conflicto reflejó una escalada sin precedentes entre ambos países, lo que permitió la intervención directa de Estados Unidos en favor de su aliado, y evidenció la vulnerabilidad de las infraestructuras críticas de Israel ante ataques de alta intensidad.
La conflagración entre Estados Unidos e Irán no solo puede considerarse como una crisis regional, sino que representa una amenaza directa al orden internacional basado en las normas e instituciones construidas tras la Segunda Guerra Mundial.(15). Se podría decir que estos países han actuado en defensa de su soberanía y protección de su seguridad nacional, pero este conflicto bélico ha generado un precedente peligroso: el uso de la fuerza sin responsabilidad jurídica ni política. Esta situación erosiona los principios fundamentales del derecho internacional, en particular el principio de no agresión y el respeto a la soberanía de los Estados.
Asimismo, se debilita la credibilidad de las democracias liberales y pone en entredicho la legitimidad del sistema multilateral que estos países ayudaron a fundar. La selectividad en la aplicación del derecho internacional mina la confianza hacia las organizaciones internacionales en distintas regiones del mundo.
A nivel regional, se advierte una peligrosa espiral de violencia. Debemos recordar otros conflictos bélicos anteriores (como la invasión de Irak en 2003) que se prolongaron y tuvieron consecuencias desastrosas. Lejos de fomentar estabilidad, el escenario en Medio Oriente alimenta el caos, promueve la carrera armamentista y empuja a actores como Irán a considerar el desarrollo de armas nucleares como única vía para garantizar su supervivencia frente a los intereses de Israel y EE.UU. en la región. Y en este sentido, el riesgo de proliferación nuclear se incrementa cuando el sistema internacional deja de ofrecer garantías de seguridad colectiva.
El debilitamiento de las instituciones internacionales es un tema clave. La reacción del gobierno estadounidense, particularmente bajo la administración Trump, que ha socavado organismos como la ONU, agrava esta crisis institucional.
Finalmente, es importante observar que las implicaciones del colapso del orden internacional basado en reglas van más allá del Medio Oriente. En un mundo enfrentado a desafíos globales como el cambio climático, la migración masiva o las pandemias, la cooperación internacional y el respeto a normas comunes son más necesarios que nunca.
El regreso a la lógica del Realismo, donde el poder sustituye al derecho, avizora un futuro de inestabilidad, guerras preventivas y catástrofes económicas y sociales. Los postulados realistas cobran relevancia para entender estos conflictos: desde la lucha por el poder en el sistema internacional, hasta el dilema de seguridad que fomenta una carrera armamentística. Por ello, lo que ocurre entre Israel e Irán no es un conflicto aislado, sino un punto de inflexión que puede definir el rumbo del sistema internacional en las próximas décadas.
1.- Tindall, G. B., & Shi, D. E. (2016). America: A narrative history (Vol. 2). WW Norton & Company.
2.- Joint Comprehensive Plan of Action.
3.- Nuclear Threat Initiative (2025), “Iran. Country Spotlight”. Washington DC: Nuclear Threat Initiative. https://www.nti.org/countries/iran/, consultado en junio de 2025.
4.- Nuclear Threat Initiative (2025), “Iran. Country Spotlight”. Washington DC: Nuclear Threat Initiative. https://www.nti.org/countries/iran/, consultado en junio de 2025.
5.- Nuclear Threat Initiative (2025), “Iran. Country Spotlight”. Washington DC: Nuclear Threat Initiative. https://www.nti.org/countries/iran/, consultado en junio de 2025.
6.- BBC News Mundo (2025). “Cuál es la importancia estratégica del estrecho de Ormuz y por qué EE.UU. le pidió a China que evite que Irán lo cierre”, BBC News Mundo 23 de junio. https://www.bbc.com/mundo/articles/crk60k3x1l6o, consultado en junio de 2025.
7.- BBC News Mundo (2025). “Cuál es la importancia estratégica del estrecho de Ormuz y por qué EE.UU. le pidió a China que evite que Irán lo cierre”, BBC News Mundo 23 de junio. https://www.bbc.com/mundo/articles/crk60k3x1l6o, consultado en junio de 2025.
8.- Las Heras, P. (2024, 15 de enero). Hamás en perspectiva: orígenes y evolución. Global Affairs and Strategic Studies. Universidad de Navarra. https://www.unav.edu/web/global-affairs/hamas-en-perspectiva-origenes-y-evolucion, consultado en junio de 2025.
9.- Deutsche Welle (2025). “Israel ataca objetivos militares y nucleares en Irán”, 13 de junio. https://www.dw.com/es/israel-ataca-objetivos-militares-y-nucleares-en-ir%C3%A1n/a-72892042, consultado en junio de 2025.
10.- Michael Rios, Nechirvan Mando, Catherine Nicholls, Eugenia Yosef y Dana Karni (2025), “Irán lanza misiles contra Israel en represalia por ataques”, CNN Mundo, 13 de junio. https://cnnespanol.cnn.com/2025/06/13/mundo/iran-lanza-misiles-contra-israel-represalia-ataques-trax, consultado en junio de 2025.
11.- Ibid.
12.- Ibid.
13.- BBC News Mundo (2025). “Estados Unidos ataca 3 instalaciones nucleares en Irán y eleva la tensión del conflicto en Medio Oriente”, 22 de junio. https://www.bbc.com/mundo/articles/cm2mv7v81edo, consultado en junio de 2025.
14.- Alia Chughtai (2025), “Visualising 12 days of the Israel-Iran conflict”, Aljazeera, 26 de junio. https://www.aljazeera.com/news/2025/6/26/visualising-12-days-of-the-israel-iran-conflict, consultado en junio de 2025.
15.- Dodman, Benjamin (2025). “Israel-Iran conflict ‘drives the final nail into the coffin’ of postwar world order”. https://www.france24.com/en/middle-east/20250619-israel-iran-war-drives-final-nail-coffin-postwar-world-order-netanyahu-international-law
Una respuesta
Un buen documento que sintetiza un momento clave de la actual geopolítica regional de Estados Unidos y su aliado Israel.