Dussel y su propuesta de una futura economía trans-capitalista

Mario Rojas Hernández

Academia de Filosofía e Historia de las Ideas/ Universidad Autónoma de la Ciudad de México - México

ORCID - https://orcid.org/0009-0000-9597-0680

Profesor investigador de tiempo completo de la Academia de Filosofía e Historia de las Ideas de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Licenciado en Administración (Financiera) y en Humanidades y Filosofía; Maestro en Filosofía por la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Es Doctor en Filosofía por la Universidad de Aachen, Alemania (2000). Realizó una estancia de investigación en el Instituto de Filosofía de la Universidad Friedrich Schiller de Jena, Alemania, agosto-noviembre 2009, financiada por el Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD).

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Dussel y su propuesta de una futura economía trans-capitalista

Dussel and His Proposal for a Future Trans-capitalist Economy

Recibido: 09 de julio de 2025 – Aceptado: 22 de febrero de 2026

Cómo citar: Rojas, M. (2026). Dussel y su propuesta de una futura economía trans-capitalista. Revista Tlatelolco: democracia democratizante y cambio social. Dossier Especial - Enrique Dussel: la praxis y la teoría de la liberación, XX-XX.

Resumen

En este artículo se analiza la propuesta de Enrique Dussel sobre una nueva economía futura trans-capitalista en su libro 16 tesis de economía política (2013). El filósofo argentino-mexicano establece tres principios fundamentales (tesis 13 a la 15) que representan el núcleo de su propuesta para esta nueva economía poscapitalista. Aquí se reconstruye y analiza, de modo muy puntual, cada una de esas propuestas para valorar su factibilidad.  Es decir, se evalúa la relevancia de su análisis y sus propuestas. Esto permite identificar posibles fallas, huecos y debilidades, así como desarrollar posibles líneas de pensamiento. Así, el propósito central de este análisis es plantear ciertas dudas y preguntas sobre las propuestas dusselianas, que permitan orientar y proseguir el desarrollo teórico crítico propositivo; en esta línea se aportan a la vez otros elementos y medidas que se consideran necesarios para un posible proyecto de transformación del actual sistema económico.

Palabras clave:

capitalismo, socialismo, comunismo, retribución, planificación, transformación, igualdad, justicia

Abstract

This article analyzes Dussel’s proposal for a future trans-capitalist economy in his book 16 Theses on Political Economy (2013). Dussel establishes three principles, which are the core of his proposal for a new future trans-capitalist economy; the development of these principles (theses 13 to 15) involves and represents the very content of the new post-capitalist economic system. Here, each principle is reconstructed and analyzed in detail to clarify Dussel’s proposal. Their proposals are analyzed to determine their concreteness and feasibility; thus, the relevance of their analysis and proposals is evaluated. This allows for the identification of potential flaws, gaps, and weaknesses in their proposals, as well as the suggestion of necessary developments. The central purpose of this analysis is solely to raise certain doubts and questions about Dussel’s proposals, which will, of course, guide and further the critical and proactive theoretical development. Along these lines, other elements and measures considered necessary for a possible project to transform the current economic system are also contributed.

Keywords:

capitalism, socialism, communism, retribution, planning, transformation, equality, justice

Introducción

En este artículo analizaré la propuesta de Enrique Dussel sobre una futura nueva economía trans-capitalista, desarrollada en su libro 16 tesis de economía política –publicado en 2013 en Buenos Aires, Argentina–, el cual puede considerarse la culminación de sus reflexiones sobre Marx. Después de hacer una reconstrucción de la obra del pensador alemán, desde los Grundrisse hasta el tomo IV de El Capital (Dussel, 1990), Dussel presenta, muchos años después, una propuesta más concreta para la superación del capitalismo. En su libro, el autor establece tres principios (las tesis 13 a la 15) que constituyen el núcleo de su propuesta para una nueva economía futura trans-capitalista. Frente a ello, aquí propongo reconstruir y analizar de manera puntual cada principio, con el objetivo de poner de relieve la propuesta dusseliana.

Es importante mencionar que el objetivo de este trabajo no es abordar las primeras doce tesis, es decir, su crítica al capital basada en los planteamientos de Marx. Más bien, analizo sus propuestas con respecto a su nivel de concreción y factibilidad, a fin de evaluar posibles fallas, huecos y debilidades de sus propuestas. Así, el propósito central de este análisis es formular ciertas dudas y preguntas, sobre las propuestas dusselianas, que permitan orientar el desarrollo teórico crítico propositivo. Para ello, aporto elementos que considero necesarios tomar en cuenta para un posible proyecto de transformación del actual sistema económico.

1. Tesis 13

En primer lugar, y en conversación con Marx, Dussel plantea un principio normativo y crítico de la economía, el cual considera como eje fundamental que: “Lo económico (lo productivo, y antes aun la vida del ser humano que se manifiesta primeramente como necesidades) es lo material por excelencia. ‘Materia’ significa ‘contenido’” (Dussel, 2013, p. 261). En la misma línea, sostiene que la materia “es el contenido inmediato o último del acto humano, del acto de trabajo” (Dussel, 2013, p. 261). Lo principal es entonces que “el contenido del acto económico (…), es en último término la afirmación y desarrollo de la vida humana en referencia a las mediaciones que la hacen posible en todas las dimensiones” (Dussel, 2013, p. 216). Con esto, pone énfasis en algo que ya había defendido en sus textos anteriores: para Marx, lo material “es primeramente referencial al sujeto viviente, a la vida” (Dussel, 2013, p. 262). Así que la “producción, distribución, intercambio y consumo de mercancías y sus respectivas instituciones, son los momentos materiales esenciales del campo y de todos los sistemas económicos en cuanto tales” (Dussel, 2013, p. 262). Dussel defiende este planteamiento en contra del capitalismo donde la finalidad última de la producción “no es el cumplimiento de las necesidades humanas”, sino “la venta de mercancías con ganancia” (Dussel, 2013, p. 269).

Al mismo tiempo, sostiene la idea fundamental de que la vida es perenne en la tierra, por lo cual “habrá que definir los criterios de un nuevo sistema que no se sostenga ya en los principios del capital” (Dussel, 2013, p. 276), ya que el “capitalismo hace imposible la pretensión del cumplimiento del postulado de la vida perpetua humana en particular, y de la vida en general que también se encuentra en riesgo de extinción” (Dussel, 2013, p. 278). Es decir, se trata del “principio racional (radical) de la conservación y aumento perenne de la vida en la tierra” (Dussel, 2013, p. 279). Esta “racionalidad de la vida” pone de manifiesto la “irracionalidad de la racionalización formal del capital” (Dussel, 2013, p. 279). Así, Dussel defiende la existencia continua de la vida humana y de la vida en general en la tierra, en contraposición al sistema económico capitalista que las hace imposibles. Su “principio vida” es la base normativa de su propuesta. De este modo, Dussel lleva a cabo su crítica del capital. Con esa base, propone una nueva futura economía trans-capitalista: 

Es un deber y un derecho, en el campo económico producir, distribuir, intercambiar y consumir productos del trabajo humano, haciendo uso de las instituciones económicas de un sistema creado a tal efecto teniendo en cuenta siempre y en último término la afirmación y crecimiento cualitativo de la vida humana de todos los miembros de la comunidad, en última instancia de toda la humanidad, según las exigencias del estado de las necesidades y de los recursos ecológicos determinados por la historia humana en el presente que nos toca vivir. (Dussel, 2013, pp. 286-287)

La economía –reformulando– debe dirigirse a satisfacer las necesidades de todos los seres humanos, de modo que posibilite el crecimiento cualitativo de la vida humana. Estoy completamente de acuerdo con este planteamiento. La economía tiene una base normativa. Dussel defiende –y siempre defendió– una ética de contenido universal, que aquí la hace valer para el campo económico. De acuerdo con Dussel, la economía tiene que servir y apuntar a posibilitar y hacer efectiva la vida y el “crecimiento” de todas y todos, en todo lugar. ¿Acaso Dussel es pretencioso o ingenuo? En todo caso, no menos que aquellos que intentan imponer el capitalismo y sus “valores” reaccionarios de derecha a nivel global. En ese sentido, Dussel no deja de insistir en una exigencia ética racional, así como en nuestras posibilidades y responsabilidades para hacerla efectiva. Con esta base, asume de modo fundamental el contenido de un famoso pasaje del tomo I de El Capital de Marx:

Imaginemos (a) una asociación de seres humanos libres con (b) medios de producción comunitarios y que empleen, (c) auto-conscientemente, sus muchas fuerzas de trabajo individuales (d) como una fuerza de trabajo social […] El producto todo de la asociación es (e) un producto social. Una parte de este presta servicios de nuevo (f) como medios de producción. No deja de ser social. Pero los miembros de la asociación consumen otra parte (g) en calidad de medios de subsistencia. Es, pues, necesario distribuirla entre los mismos. El tipo de esta distribución variará con (h) el tipo particular del propio organismo social de producción y según el correspondiente nivel histórico de desarrollo de los productores. (Marx, citado en Dussel, 2001, p. 289). 

De esta forma, Dussel a) pone el acento en una comunidad económica de vida, de los que trabajan; es el trabajo vivo que forma parte siempre de una comunidad; la comunidad es el punto de partida y no los individuos aislados (la “individualidad abstracta”); b) los medios de producción son comunitarios; la empresa productiva, la materia del trabajo, los instrumentos, etc., todo esto sería posesión común de los miembros de la comunidad. De manera que “la propiedad común, como derecho definido y defendido por un sistema de derechos […] garantiza a los miembros de la comunidad productivo-económica no solo el uso de esos medios de producción, sino igualmente la propiedad social de todos los productos” (Dussel, 2013 p. 290). Puntualiza que no se trata ni se puede tratar de una colectivización estatal; c) el proceso es autoconsciente en tanto los miembros de la comunidad están plenamente informados de la gestión comunitaria productiva; d) la acción productiva del proceso de trabajo tiene carácter social; e) el producto será de toda la comunidad, no del capital. 

Dussel no agrega más al punto (f) y continúa con el (g). En este desaparece el salario como pago del trabajo y “nace el concepto de la retribución y distribución a los miembros de la comunidad reproductiva de una parte del valor producido para usarlo en su propia supervivencia” (Dussel, 2013, p. 293). Finalmente, sobre el punto (h), Dussel señala que el excedente y la reinversión en la reproducción de medios de producción se distribuirá de acuerdo con el nivel histórico de desarrollo de la humanidad y “según las decisiones alcanzadas por el consenso legítimo de la comunidad de vida de los trabajadores” (Dussel, 2013, p. 293). Todo ello vale no solo para el sistema posterior al capitalismo (como el socialismo real o un socialismo mejor), sino para todo sistema futuro posterior al socialismo. 

Dussel sostiene lo anterior, pues considera que Marx “no solo hizo la crítica del capitalismo, sino que dio las categorías y el método para criticar todo sistema económico futuro posible” (2013, p. 293). Sostiene, entonces, que no cree que el socialismo sería el último sistema posible de la humanidad; puede haber otros (Dussel, 2013, pp. 293-294). Sin embargo, al análisis dusseliano le faltó considerar una parte muy importante del párrafo. Marx continúa:

Supongamos que la participación de cada productor en los medios de subsistencia esté determinada por su tiempo de trabajo… [que] desempeñará un papel doble. Su distribución, socialmente planificada, regulará la proporción adecuada entre las varias funciones laborales y las diversas necesidades. Por otra parte, el tiempo de trabajo servirá a la vez como medida de la participación individual del productor en el trabajo común, y también, por ende, de la parte individualmente consumible del producto común. (Marx, 2018, p. 96)

Este pasaje se refiere, precisamente, a la distribución del excedente social entre trabajadoras y trabajadores con base en el tiempo de trabajo. ¿Por qué Dussel no consideró este aspecto? Más adelante volveré a este punto. Por ahora, analizaré las novedades de su propuesta con base en el contenido expuesto y en sus puntualizaciones. De entrada, el maestro defiende lo mismo que Marx, pero agrega que éste no bosqueja las líneas de un futuro sistema socialista, sino que expresa el principio normativo de todo sistema económico futuro (Dussel, 2013, p. 293-294). Aquí retomo el contenido de tres preguntas clave que Dussel formula al final de su libro 16 tesis de economía política  –las cuales, considero, debieron estar planteadas particularmente en el marco de esta tesis 13–, a las que responde de modo afirmativo, dejando claro su posicionamiento. 

Dussel propone una nueva alternativa económica donde se establezcan reglas racionales y ecológicas para el mercado, que permita una cierta competencia regulada y promueva la máxima autonomía a la empresa gestionada comunitariamente; esa regulación la tendrá que llevar a cabo un nuevo Estado democrático participativo; se tratará de un orden mundial que parta de la afirmación de la vida de la comunidad y de la gestión democrática de la producción por los mismos productores, con productividad, y cuyo criterio no sea el aumento cuantitativo del capital, sino el crecimiento cualitativo de la vida humana (Dussel, 2013, p. 352).

2. Tesis 14

En esta tesis, Dussel hace un planteamiento crítico, y en tono formal normativo, de la economía: 

Es legítima toda decisión (tecnológica, productiva, organizativa, publicitaria, etc.) de la nueva empresa productiva […] cuando los afectados (trabajadores, empleados, etc.) puedan participar de manera simétrica en las decisiones prácticas –en todos los niveles de producción, distribución, intercambio, etc.– institucionales, siendo garantizada esa participación por medio de una propiedad comunitaria o social de los medios de producción gestionada discursivamente […], tendiendo en cuenta las necesidades de todo tipo [de la comunidad productiva y en último término de la humanidad], dentro de los límites enmarcados por el principio de factibilidad [tesis 15] (Dussel, 2013. pp. 307-308). 

Sostengo, sin embargo, que lo esencial de este principio es la exigencia de participación simétrica de todas y todos en las decisiones, vinculadas a lo económico, en la nueva empresa productiva y en todos los niveles –una condición, de hecho, muy exigente–. Solo así las decisiones pueden contar con legitimidad.

En las páginas previas a la formulación de este principio, Dussel aborda algo de su discusión con Karl-Otto Apel, principal teórico y exponente de la pragmática trascendental y la ética discursiva. Dussel asume el principio apeliano discursivo-consensual y lo integra como necesidad de participación simétrica y de la discusión y las decisiones consensuales de los miembros de la comunidad productiva. Pretende, así, mostrar la relación entre el aspecto material y el formal de la comunidad económica, pues esta es una “comunidad de comunicación donde todos los miembros deben llegar a consensos racionales válidos acerca de la organización y de las labores conducentes a la producción, distribución, intercambio, consumo de los productos o mercancías mismos” (Dussel, 2013, pp. 295).

Como parte de esta tesis, Dussel critica la propiedad privada y, en cambio, hace un planteamiento sobre la distribución de la riqueza producida. Para ello, expone y analiza tres ejemplos de gestión comunitaria en nuevas empresas. A continuación, abordo estos elementos, pues perfilan de modo más claro el contenido de su propuesta.

3. Tesis 15 

Dussel formula el principio normativo y crítico de factibilidad de la siguiente manera: “Haz lo posible, porque intentar lo imposible es quimera, y no intentar lo posible es conservadurismo o cobardía” (Dussel, 2013, p. 349). Se trata del “deber de efectuar mediaciones factibles; es decir, que tengan posibilidad de efectuación empírica y concreta con obligatoriedad o normatividad universal” (Dussel, 2013, p. 268); de “realizar las mediaciones económicas posibles dentro del margen delimitado por la afirmación de la vida” (Dussel, 2013, p. 290). ¿Cuáles mediaciones factibles plantea Dussel? El autor analiza, aquí –y como apunté al final de la tesis 13– las posibilidades de construir un nuevo mercado, su nueva regulación y su relación con el Estado. De modo muy puntual, lo principal es que la empresa y el mercado  sean regulados por la comunidad o el Estado (Dussel, 2013, p. 272). Es decir, Dussel pretende incluir a la nueva empresa, al nuevo mercado, al Estado y la distinta regulación (planificación), “pero de otra manera a la que propusieron el capitalismo moderno y el socialismo real del siglo XX” (Dussel, 2013, p. 273). 

 

Sobre el mercado

La institución del mercado a la que se enfrenta Dussel es, por supuesto, la capitalista; es ella, “el lugar donde se cumple la competencia entre capitales, donde se fijan los precios, y donde se intenta crear la convicción … de que produce un equilibrio natural” (Dussel, 2013, p. 276). El socialismo del siglo XX, por su parte, intentó abolir completamente ese modo de operar. Para Dussel, la solución no aparece en los extremos: “Ni una posición ni la otra … En la alternativa poscapitalista habrá mercado, es necesario, pero regulado por nuevas instancias políticas y económicas” (Dussel, 2013, p. 277). Así, el autor despliega tres aspectos. Primero, en el futuro “se fabricarán satisfactores como mercancías exclusivamente –en este aspecto el capitalismo será un límite de no retorno–” (Dussel, 2013, p. 278). 

En segundo lugar, al respecto de la comercialización, Dussel plantea que el mercado “se sitúa como mediador de una estructura especializada en la exclusiva venta de la mercancía: el comerciante (local, nacional, mundial)” (Dussel, 2013, p. 335); la propiedad de “esas instituciones comercializadoras puede ser estatal, social, cooperativa, comunitaria, o de otras modalidades”, no exclusivamente privada (Dussel, 2013, p. 278). Dussel acepta, entonces, el mercado (compra-venta de mercancías), el cual aparece como irrenunciable, y donde el comerciante tendrá la tarea de vender las mercancías. Acepta, también. la competencia: “¿Entre las alternativas futuras del mercado […] podrá prevalecer el mecanismo de la competencia?” (Dussel, 2013, p. 280). Sin embargo, está a favor de darle un nuevo sentido, pues “el mercado sin competencia puede tornarse incompetente”; además, es necesario “para disminuir la cantidad de valor de cambio de los componentes de las mercancías” (Dussel, 2013, p. 281). En el apartado siguiente elaboro mis planteamientos sobre este punto.

Finalmente, el tercer aspecto es el financiero. Este se refiere a los bancos y a las bolsas de valores, pues la propiedad “puede tener como sujetos a accionistas que sean entidades públicas, sociales, privadas, cooperativas, comunitarias, individuales, etc.” (Dussel, 2013, p. 279). Se trata de un ámbito necesario, “pero no como está determinado en concreto en el sistema capitalista; es posible que haya instituciones financieras, estatales o públicas (del Estado federal, provincial, municipal), de las asambleas o parlamentos participativos, barriales, aldeanos, de diversos tipos de comunidades de la sociedad civil, sociales o privados” (Dussel, 2013, p. 279). Lo principal es que estas instituciones sean reguladas por el Estado. Es así que Dussel propone, como lo más conveniente, “la nacionalización (pública, estatal, social, cooperativa, etc.) del sector financiero (Dussel, 2013, p. 279). 

Pero, ¿cómo puede haber instituciones financieras privadas (y accionistas privados) y, al mismo tiempo, la nacionalización del sector financiero? ¿En verdad seguirá siendo necesaria la existencia de bolsas de valores? ¿Para qué? Sobre esto es necesario decir que hace falta un planteamiento bien desarrollado sobre la función de los bancos y el crédito en una futura economía.

 

Sobre la regulación 

Dussel critica aquí, de nuevo, tanto al capitalismo como al socialismo real del siglo XXI, tanto el anti-estatismo burgués como el intervencionismo estatal englobante. En la economía futura deberá haber regulación estatal, social y comunitaria para impedir los monopolios y la ineficiencia (Dussel, 2013, p. 282). Visto desde la política, “es una intervención práctica que necesariamente estructura el campo económico” (Dussel, 2013, p. 283), pues “la economía sin Estado no puede existir y su autonomía es siempre relativa” (Dussel, 2013, p. 285). Se trata de regulación del mercado industrial, comercial y financiero (Dussel, 2013, p. 271). 

Dussel argumenta que deben ser superadas tanto la competencia perfecta como la planificación perfecta; propone una regulación que “supere las desigualdades inevitables que produce el mercado” (Dussel, 2013, p. 349) y la planificación perfecta “por la necesaria autonomía relativa de la empresa y del mercado” (Dussel, 2013, p. 347). Puede organizarse, entonces, una planificación y competencia posibles, pero de manera que permitan “una autonomía relativa de la empresa y el mercado con competencia regulada” (Dussel, 2013, p. 288), los cuales deben estar “supeditados a una regulación que evite sus efectos negativos” (Dussel, 2013, p. 289). Ahora bien, la planificación no debe ser solo estatal, sino que debe decidirse por la vía de la democracia participativa, es decir, “estatal desde la base (barrio, aldea), posteriormente desde el municipio, después del estado o provincia, y finalmente del Estado federal” (Dussel, 2013, p. 288).

De nuevo, ¿cómo llevar a cabo esto? Considero que las cuestiones a plantear tienen que ser más concretas: ¿acaso no se puede formular de modo más concreto (o sea planificar-regular) qué tipo de bienes y servicios ofertar y cuánto será económicamente racional producir? También estoy de acuerdo en que se tiene que conservar el mercado –con todas las dificultades que pueda conllevar– para llevar a cabo el intercambio de productos de muy diversas empresas (de bienes y servicios), y de modo regulado. Pero el planteamiento decisivo es que se tiene que planear y decidir qué empresas estratégicas serán necesarias promover y cuáles no. En este marco, resulta indispensable considerar la eliminación  –de diversas maneras– de toda una serie de empresas innecesarias y, con ellas, los bienes y servicios que produzcan. 

Vinculado a lo anterior,  se debe priorizar la necesidad y exigencia normativa de disminuir el crecimiento económico de los países; no es necesario ni viable que las economías nacionales crezcan entre un 4% y 6% cada una (Parrique, 2024). Dussel hace algunas puntualizaciones importantes sobre esto, por ejemplo, que el crédito podría canalizarse más adecuadamente a una cantidad menor de empresas que sí aporten a la producción de bienes y servicios estrictamente necesarios (2013).

La planificación tendrá también que responder a lo siguiente: ¿fijará los precios de todos los productos o esto se tendrá que dejar al mercado? ¿Con base en qué criterios se determinará el precio de los productos y servicios, lo cual será necesario para llevar a cabo el intercambio?

 

Sobre el consumo 

Dussel presenta, de modo más claro y enfático, una idea que considero fundamental pues se vincula con el planteamiento anterior: hay que limitar el consumo “a lo cualitativamente suficiente y necesario, y abandonar el infinito cuantitativo del progreso moderno del aumento de la tasa de ganancia o de la producción” (Dussel, 2013, p. 350); limitarlo “desde el criterio cualitativo de la ‘vida buena’” (Dussel, 2013, p. 291), pues “vivir mejor no es un abstracto ‘comer más’, sino un ‘comer bien’, lo necesario lo suficiente … no es poseer más, sino vivir mejor” (Dussel, 2013, p. 292). Esto “permite entender un principio de factibilidad para la vida” (Dussel, 2013, p. 291). 

Estoy de acuerdo con estas formulaciones. Aunque Dussel se refiere al consumo de alimentos, considero que se tiene que reducir el consumo humano en todos los aspectos. Los países capitalistas ricos son los principales responsables del desorbitante consumo y desperdicio de alimentos, a lo que se suma el consumo –en el capitalismo como tal– de bienes innecesarios para una existencia adecuada, satisfecha.

 

La pretensión de justicia económica 

Como culminación de su desarrollo teórico, Dussel formula el principio en el que vincula los elementos hasta ahora desplegados: “Para que un acto económico tenga pretensión de justicia, o sea justo, a) debe afirmar y hacer crecer cualitativamente la vida de la comunidad…, b) debe contar con el consenso de la comunidad respectiva… y c) debe ser posible, factible, realizable” (Dussel, 2013, pp. 295-296). Cada inciso es expresión de las tesis 13, 14 y 15. Se puede decir, entonces, que solo a través de su vinculación, y solo en cuanto resultado logrado, es posible hablar de justicia económica.

 

Otro mundo es posible

Dussel formula aquí una idea que recorre diversas partes del texto: su “realismo crítico económico” se abre al horizonte de que “otro mundo es posible”. Enfáticamente, sostiene que “esta posibilidad ya se está construyendo ante nuestros ojos en numerosas experiencias invisibles al sistema dominador. La cuestión es descubrir lo que nos enfrenta y hacer crecer lo posible” (2013, p. 290). Al respecto, pone nuevamente de ejemplo a China. Considera que la transición hacia una economía trans-capitalista ya está en marcha: la “alternativa económica que superará el capitalismo, que se impondrá lentamente, está surgiendo en el presente en las experiencias aparentemente dispersas que ya van iniciando en pequeña escala lo que se generalizará en el nuevo orden económico posible y distinto” (2013, p. 296). Puesto así, me permito dudarlo. Considero que Dussel, al contemplar este panorama, no formula medidas concretas para ir logrando esta transformación y realizar el nuevo sistema económico.

4. Reflexiones finales

Considero que todo lo planteado hasta aquí depende decisivamente de que logremos concretar, de un modo más adecuado, qué se pretende lograr y cómo. En esta línea de reflexión van las críticas que he hecho a las propuestas de Dussel, si bien en forma de dudas, preguntas y planteamientos breves. Todo ello depende, a su vez, de investigar y difundir lo que ya existe, como comunidades políticas y económicas –aun en el marco de la economía capitalista–. Actualmente, hay mucho desarrollo tecnológico y científico; hay una adecuada formación de trabajadoras y trabajadores, la cual siempre puede fortalecerse y actualizarse; hay una división y especialización del trabajo que se puede usar de modo eficiente; hay formas muy efectivas y eficientes de organizar los procesos productivos. Además, se tiene que plantear y defender la reducción muy fuerte de la jornada laboral –que Dussel menciona muy brevemente–.

E insisto, el componente necesario en todo esto es la eliminación de las desigualdades de retribución –para no hablar de salario–, pues no es ético que los pocos y muy pocos obtengan una remuneración descomunalmente mayor que la de la inmensa mayoría de trabajadoras y trabajadores. Al respecto, en otro momento ya he argumentado que no hay base ético-racional para esto (Rojas, 2025).

Todo esto se puede orientar hacia metas factibles en cuanto a productividad y mejoras ecológicas orientadas a enfrentar la catástrofe ecológica actual. Todo ello con el fin ético de producir los bienes y servicios, estrictamente adecuados y necesarios, para satisfacer las necesidades de los miembros de la comunidad política y potenciar su desarrollo como sujetos satisfechos con su trabajo, conscientes, solidarios, responsables y autónomos. 

Para avanzar en la dirección planteada, considero necesaria la implementación de un sistema impositivo muy progresivo a los ingresos, al patrimonio y a la herencia; con elevados impuestos a los ingresos de los grandes ricos y superricos, a fin de realizar  una redistribución más adecuada de la riqueza. Al respecto, he analizado y retomado propuestas actuales elaboradas por teóricos y teóricas que analizan, de modo muy pertinente, las desigualdades socioeconómicas (Alvaredo et.al, 2018; Piketty, 2022; Rojas, 2025).

Si bien no he pretendido presentar una propuesta acabada, sostengo que mis planteamientos invitan a continuar y a ampliar la reflexión y la investigación sobre una nueva economía futura trans-capitalista. Al respecto, he analizado las propuestas de Dussel, que considero relevantes pero también parciales, a fin de mostrar precisamente la necesidad de otros elementos-medidas como imprescindibles y factibles. Considero que solo con base en esto se puede ir pensando y concretando por medio de qué instancias, sujetos, grupos, poderes, instituciones, movimientos sociales, se pueden establecer los cambios transformadores aquí planteados. Finalmente, todas estas propuestas, tanto las de Dussel como las propias, deben ponerse en conversación con otras que, afortunadamente, se están produciendo actualmente (véase Cockshott y Nieto, 2017; Nieto Ferrández, 2015; Milanovic, 2020; Piketty, 2022; Rojas, 2025).

Bibliografía y fuentes consultadas

Alvaredo, F., Chancel, L., Piketty, T., Saez, E., y Zuckman, G. (2018). Informe sobre la desigualdad global 2018. Grano de Sal.

Cockshott, P., y Nieto, M. (2017). Cibercomunismo: Planificación económica, computadoras y democracia. Editorial Trotta.

Dussel, E. (1990). El último Marx (1863-1882) y la liberación latinoamericana. Siglo XXI Editores.

Dussel, E. (2013). 16 tesis de economía política. Editorial Docencia.

Graeber, D. (2020). Bullshit jobs: ¿Qué sentido tiene tu trabajo para la sociedad? Editorial Ariel.

Marx, K. (2018). El capital. Siglo XXI Editores.

Milanovic, B. (2020). Capitalismo, nada más. Taurus.

Nieto-Ferrández, M. (2015). Cómo funciona la economía capitalista. Escolar & Mayo.

Parrique, T. (2024). Desacelerar o morir: Todo lo que hay que saber (y desmitificar) para comprender el decrecimiento. Siglo XXI Editores.

Piketty, T. (2022). Una breve historia de la igualdad. Editorial Ariel.

Rojas, M. (2020). Capital, explotación e injusticia social en el siglo XXI: Una teoría filosófica de la explotación capitalista. Editorial Ítaca.

Rojas, M. (2025). Explotación kapitalista siglo XXI. Editorial Ítaca.