Temática

Los que pueden quedarse en casa y los que no

Tiempo

Participante

Martha Beatriz Marban Castañeda

Obra seleccionada

Tic, toc, tic, toc…TIEMPO

Pesa la noche con tantos muertos Esqueletos y cartílagos
se amortiguan entre sí
sus rostros llevan un alarido bisbiseo de pánico funesto y de soledad.

Las estrellas fanales apenas alumbran en este sombrío panorama
donde no basta el miedo humano
sino la conclusión de los cuerpos infectados como bestias atravesadas por un fantasma.

Los que aun existimos por casualidad andamos bajo el cierzo, helados de espanto de la eupnea, del roce, del semejante,
de ser juzgados si enfermamos.

Envolvemos nuestros brazos en sí mismos,
guardamos los besos, las caricias…la calidez y mancos y cojos de humanidad,
nos escondemos como hormigas en sus terrarios. Pero la

humanidad, nosotros, somos idóneos para el planeta

debemos renacer como el laurel, fuertes.
Con la esperanza y la claridad viendo hacia el cenit, hacia un amanecer limpio de individualismo y miedo. Es momento de intimidar con nosotros,
de abrir el reducto social y emerger compasivos, animando la llama de la existencia desde el centro del corazón, atravesando lo estéril del hombre y utilizando la voluntad.

Existe un mañana libre y renovado
un ahora que podemos trabajar con gracia y apego mientras sea real existir y respirar.

Todo es posible, no tardes compañero (a)… te espero sin temor para avanzar empuñando tu mano en la mía y así unidos, arar una vez más nuestra fe.

El astro matutino ilumina el celeste
la calma alumbra nuestros pensamientos y,

la historia nos rememora que fuertes somos
las batallas, las tempestades, las heridas…no nos quiebran.

Llevamos bordada la humanidad y la compasión vinculemos nuestra esperanza, avancemos en armonía soltemos los prejuicios.
Hoy es tiempo de interpretar nuestro papel de seres, mañana la memoria nos recordara.