De letalidad inducida
circulaban en redes
sofocando raciocinios,
esparciendo el terror,
mil mentiras y engaños embestían dispuestos,
a quebrar la unidad
del pueblo trabajador.
De malicia repletas, de palabras infectas,
carcomían implacables la esperanza y el sol,
y de bocas malsanas se lanzaban grotescas,
atizando las fobias propagando confusión.
No era el virus, ni la pandemia, era la cruel desinformación, arma violenta de la derecha, para dañar a la gente
y destruir la nación.