En estas trincheras nuestras armas son palabras convertidas en argumentos y contra argumentos.
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Crédito: Aline Lizbeth Rodriguez Resendiz / Facultad de Artes y Diseño

Ya no hay jugo para los mexicanos

Número 16 / ENERO - MARZO 2025

Chécate este guion que nos cuenta que sin dinero no hay cine

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Kevin Aldahir Vázquez Montalvo

Facultad de Estudios Superiores Acatlán

  1. INT. ESTUDIOS CHURUBUSCO / DÍA

El capó de un DODGE Super Bee naranja resplandece bajo los rayos del sol mientras avanza por la carretera. La mano arrugada del chofer prende la radio, dejando sonar la canción Una mañana de José José.

El auto se detiene junto al portón de los estudios “Churubusco”. El chofer ajusta el retrovisor, lleva un traje negro y una gorra del mismo tono. Sus ojos son pequeños, rodeados de arrugas, y su cabello, corto y gris, refleja los años. Mira hacia los asientos traseros.

CHOFER
(Ajustando el retrovisor)
Amo Neumaier, hemos llegado.

La puerta se abre. Un par de zapatos negros lustrados se posan en la entrada. El dueño de esos zapatos baja una mochila del auto, cierra la puerta y se dirige hacia la entrada. Detrás de él, el chofer extiende la mano en un gesto de despedida. El portón se abre y Neumaier (11 años) entra al lugar.

El estudio está lleno de cámaras antiguas descansando sobre trípodes, luces desarmadas en el piso, cables rotos y equipo de sonido oxidado esparcido por todos lados. El bullicio de la gente, entre técnicos y extras, crea una atmósfera caótica. Neumaier pasa junto a dos jóvenes de camiseta negra con el logotipo de “Staff”.

CHICO DE STAFF
(Con tono cansado)
Cuando llegué aquí, nunca imaginé que el equipo fuera… chatarra.

Justo enfrente de él, otro chico pasa empujando un carrito lleno de equipo técnico.

CHICO DEL CARRITO
(En tono grave, exagerado)
No me pagan, pero quieren que agradezca por cargar esta cosa…

Neumaier sigue su camino, cruzando entre un grupo de transeúntes vestidos con disfraces rotos y desgastados de diferentes películas. Al fondo, se oye la voz aguda y exagerada de una persona.

DIRECTOR DE ARTE
(Exaltado, con entusiasmo)
¡Vuelvan, en un rato nos llega el patrocinio! ¡Esto es solo temporal!

Neumaier da la vuelta y observa cómo una persona alta y rubia grita a una joven de baja estatura que lleva una tablilla llena de hojas.

PRODUCTOR
(Con incredulidad)
¿¡Cómo que no hay patrocinio!? ¡Esto es un desastre!

Neumaier camina junto a un comedor donde las mesas están llenas de comida de todo tipo y botellas de alcohol caro. Frente a las mesas, dos personas de pie, vestidos de negro con sombreros del mismo tono y gafas de sol, conversan en voz baja.

DIRECTOR
(Con tono cansado)
Y para colmo, Eugenio se fue de vacaciones y se llevó la plata del estudio para… hacer el reboot de su familia disfuncional.

Detrás de ellos, una grúa de carga se desploma estrepitosamente contra el suelo, levantando una nube de polvo y escombros.

La radio portátil cercana sigue reproduciendo la misma estación, con la canción “Una mañana” de José José. La mano pequeña y suave de Neumaier apaga la radio girando el dial. Se sienta sobre una enorme letra “C” que está rota, dejando a la vista los soportes oxidados.

Neumaier, con su camiseta verde que muestra a “Eric Cartman” de South Park, su short de mezclilla y su mochila con el logo de Fernanfloo, abre su mochila. Saca una Nintendo Switch y observa el entorno: está sentado sobre las letras rotas del estudio. Mira a su alrededor, encoge los hombros con indiferencia y empieza a jugar.

La imagen se oscurece.

FIN.

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