Entre un lápiz y un bulto de cemento, pesa más la desigualdad
Por: Elizabeth Pérez
La desigualdad no nace de cuestiones personales
Escuela Nacional Preparatoria plantel 9
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La violencia es cuando una persona, institución, gobierno, o básicamente cualquier ente con
autoridad y poder suficiente de control, realiza acciones que perjudican o vulneran a otros
seres humanos o seres vivos. Esto nos abre una ventana realmente amplia de posibles
situaciones o contextos que pudiéramos considerar violentos.
La forma de organización de las ciudades en México, y sus dinámicas sociales dentro de
ellas pueden entrar, partiendo de que en el INEGI se reporta que la mayoría de personas en el país, el 63% a nivel nacional, se consideran inseguras dentro de sus ciudades. Pues no solo la presencia de grupos delictivos y los actos vinculados a estos son causa de este sentimiento, sino que también una parte esencial del porqué la población se siente así son las condiciones precarias en las que se encuentra su entorno diario de convivencia. Y es que en muchas veces estas mismas ciudades tienen claros indicadores de abandono y de poca atención a su población, cosas que terminan fomentando este sentimiento, con justa razón.
En realidad estas situaciones como el abandono de los servicios públicos, y la baja calidad de
vida en la ciudad, no se encuentran en cuadros distintos al de la inseguridad, no son cosas
independientes o aisladas, ambas guardan una íntima relación. Cuando a una ciudad se le
descuida y se le abandona por parte de sus instituciones o gobiernos, ya sea desatendiendo los
servicios y espacios urbanos, o sobreexplotando los que ya existían; la población más
vulnerable en estas urbes, la cual normalmente es relegada a las periferias o zonas de escaso
desarrollo, entrar en contacto con situaciones de inseguridad o contextos violentos.
Pero, ¿por qué esto sucede así? y más aún en las zonas periféricas o en distritos de bajos
recursos de grandes ciudades. Bueno esto depende de varias condiciones, pero una gran parte
de la responsabilidad se la lleva el ámbito económico y el político, ya que normalmente en
estas zonas vive gente pobre la cual no tienen oportunidades laborales dignas y esto los orilla
a tener grandes carencias y necesidades en los derechos más esenciales.
Se puede ver en la historia de la Ciudad de México, donde desde inicios de la colonia y hasta
la actualidad solo se ha centrado en planificar, ordenar y dotar de servicios suficientes que
sean de calidad, a las áreas orientadas a la clase alta y los grandes núcleos comerciales,
relegando a las poblaciones más pobres a las orillas y en lugares con infraestructura urbana y
social deficiente. Durante la segunda mitad del siglo XX hubo una gran migración del campo
al centro del país, pero esta gente que normalmente no tenía dinero y mucho menos la
posibilidad de asentarse dentro del área ya urbanizada y con servicios, tomaron la decisión de
residir en los vestigios fangosos del Lago de Texcoco debido a que estas personas se
asentaron de forma irregular, creando viviendas con los pocos recursos que disponían, estos
nuevos asentamientos estaban expuestos a muchos riesgos, no contaban con servicios básicos
como agua potable, drenaje, luz y mucho menos con acceso a transporte público o servicios
de salud y educativos. Manteniendo estas condiciones de un abandono sistemático por años.
Con el tiempo, si bien se fueron ordenando algunos de estos asentamientos, muchas veces
esto fue para desplazar a la población más pobre y por consecuencia vulnerable a las zonas
periféricas, alejándolas de los núcleos económicamente activos para darle paso a nuevos
habitantes externos con un estatus social y económico más alto. Un proceso que hoy
conocemos como gentrificación. Además en las nuevas periferias se siguió con el descuido o
la nula implementación de servicios públicos y mucho menos se crearon fuentes de empleo
cercanas a estos lugares.
La ciudad siguió creciendo y cada vez la población conseguía un hogar más lejos de la “zona
centro” lugar donde se concentraba la mayor parte de empleos, servicios y transporte, continuando con una lógica de maltrato a los habitantes de la ciudad. Todo esto fue creando
zonas con carencia de oportunidades y en la cual veían todas sus necesidades desatendidas,
cosa que hasta hoy en día se mantiene como podemos ver en municipios conurbados a la
ciudad como Tlalnepantla, Ecatepec, Nezahualcóyotl y alcaldías de la CDMX como Milpa
Alta, Iztapalapa y Xochimilco.
La población que vive ahí tiene que viajar grandes distancias, gastar mucho dinero y utilizar
gran parte de sus recursos y tiempo para llegar a sus lugares de trabajo, realizar trámites en
oficinas gubernamentales, ir a espacios educativos, centros de salud, o incluso de recreación;
como consecuencia de que la ciudad centralizará sus servicios y a su vez creará su
infraestructura alrededor del automóvil, inaccesible para esta clase social, y no del transporte
público el cual es más accesible y tiene una mayor eficiencia a la hora de transportarlas.
Existen también hoy en día lugares donde no hay acceso al agua y demás servicios públicos,
así como ni a calles en buenas condiciones, ello discrimina a las personas adultas mayores y
el casi 10% de la población en México que vive con discapacidad, al ser inaccesibles para
ellas en sus condiciones ya que no se adaptan a las condiciones de movilidad reducida que
tienen. Ejemplo de esto son las calles que carecen de rampas en las esquinas y cruces
peatonales seguros, que ayudarían al peatón en su traslado, aunque también surge un nuevo
problema que es que incluso cuando esta infraestructura llega a existir es mal utilizada o
descuidada, llevando a que estas personas no puedan salir de sus hogares sin asistencia.
Dentro de la ciudad, la infraestructura está enfocada en el automóvil, se ha desplazado a los
usuarios de otros medios aún cuando son una mayor cantidad y están en condiciones de
mayor riesgo, este diseño autocentrista resultan en tragedias viales para quienes se desplazan
de forma diferente como son ciclistas, motociclistas o peatones, estos últimos destacan pues
son la mayoría de usuarios en la vía pública y los que tienen trayectos más difíciles ya que
son los que más muertes acumulan por atropellamientos, estas condiciones combinadas con
la falta de cultura vial, y la baja regulación a los conductores de automóvil y vehículos
pesados, creando estos trágicos escenarios e inseguridad.
A lo largo de este recorrido, se observa la violencia tan cotidiana que todos sufrimos al vivir
en una ciudad donde, no solo en la CDMX, se presenta en varias formas y momentos históricos teniendo resultados fatales y siendo un gran factor de influencia a la hora de que las personas decidan acercarse a la delincuencia y fomentar otras formas de violencia aún más letales.
Pero debemos visualizar también que es importante buscar el cambio de estas condiciones.
Hay que recordar que el espacio es una parte esencial a la hora de formar la personalidad, un
espacio sano da como resultado personas sanas y que tienen una fuerte conexión con su
comunidad. Hoy más que nunca es necesario la planificación y la construcción de ciudades diferentes, las
cuales ya no violenten personas desde su infraestructura y su organización. Esto se lograría,
por ejemplo, a partir de la recopilación de datos y de la creación de propuestas y planes de
desarrollo territorial. Lugares donde son esenciales investigadores, estudiantes y profesionistas de la universidad ya que pueden contribuir, poniendo de su parte para cambiar la realidad actual que vivimos, para combatir así no solo en contra de esta forma de violencia
sino también de cualquier otra que se nos presente en el entorno urbano.
Por: Elizabeth Pérez
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