Violencia sin prejuicios
Por: Gustavo Cervantes Flores
Lastimosa y latente realidad
Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala
Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala
¿El cambio en realidad es de violencia a paz? ¿O, por el contrario, solo transitamos de una violencia a otra? ¿Todxs entendemos la violencia de la misma forma? ¿O acaso lo que para alguien es una propuesta pacífica hace sentir violentada a otra persona?
Para ello utilizaré el ejemplo del periódico ¡Goooya!, al que pertenece esta y más colaboraciones, y ejerceré crítica a ideas textuales sacadas de su página web. Sin embargo, para hablar de ¡Goooya!debemos hablar primero del Programa Universitario de Estudios sobre Democracia, Justicia y Sociedad (PUEDJS), el cual es el programa encargado de dirigir este proyecto y en su propia página web define tener como propósito “promover el diálogo, el debate, la investigación y la participación ciudadana para generar reflexión y acción”, objetivo el cual, al menos desde mi punto de vista, se cumple en los proyectos efectuados por este programa. El verdadero debate surge a partir de la página web del periódico ¡Goooya!, donde podemos encontrar citas como:
“Consideramos absolutamente a todas las diferentes formas de expresión creativa, incluyendo cuento, ensayo, poesía (escrita o visual), crónica, reportaje, entrevista, fotografía, diseño gráfico, dibujo o pintura, podcast o video corto (cultural, deportivo, informativo, musical, etc.), y cualquier otro género que se te ocurra.”
Si bien en esta parte erradican de cierta forma la violencia en líneas generales, la transición entre violencias vista como una búsqueda de paz surge a partir de las siguientes leyendas pertenecientes a dos de las secciones que pueden encontrarse en el periódico impreso y digital:
“En estas trincheras nuestras armas son palabras convertidas en argumentos y contraargumentos” y “esta ventana es para mirar dentro de nosotros a través del arte y la creatividad”.
Esto me pone a pensar: ¿por qué deberíamos separar los argumentos y contraargumentos del arte y la creatividad? ¿Acaso el arte no puede argumentar? ¿O por qué consideramos los argumentos como algo ajeno a “mirar dentro de nosotros”?
¿Acaso la poesía no es revolucionaria? ¿Acaso no posee argumentos por sí sola?
¿La escritura “seria” sería necesaria en caso de que decida no escribir en prosa?
Si una ventana interior sopla viento a otros interiores se vuelve un soplo exterior,
mientras la creatividad argumenta contraargumentos sin creación.
“En tiempos de guerra cualquier hoyo es trinchera”,
y no se encontrará paz si partimos el único hoyo que nos queda.
Para seguir fundamentando esta crítica me gustaría tener en cuenta a diversos autores y obras acerca de la violencia que se experimenta en el día a día.
Potenciales senderos de exclusión
Begoña Martínez (2011) hace alusión a los potenciales senderos de exclusión, y aunque su crítica va dirigida hacia la educación supuestamente inclusiva, es un concepto que puede ser utilizado en gran número de ámbitos en nuestras vidas, definiendo estos senderos como “de ida sin vuelta”, poniendo como ejemplo el hecho de separar a estudiantes con necesidades educativas especiales, que aun dándoles atención, el simple hecho de separarles del resto hace que una buena intención se convierta en trayectorias escolares devaluadas, segregadas y paralelas; esto puede aplicarse en el día a día, puesto que tenemos tan normalizada la separación en el mundo que dejamos de darnos cuenta de que eso es una violencia que ejercemos y que nos ejercen.
Ahora bien, regresando al ejemplo de ¡Goooya!:
Sí cuestiono la visión
apoyado en poesía,
la intención sí cambiaría
si me cambian de sección.
Mi ensayo es de corazón
a forma de desahogo
donde solo me interrogo,
si no está donde yo quiero
pierde el valor verdadero
transitándome al ahogo.
Décima espinela: diez versos octosílabos, con una estructura abbaaccddc y rima consonante, a modo de demostrar que también hay complejidad en el arte.
Subjetividades al límite
Juan Pablo Aranguren-Romero utiliza el término desdibujamiento de las subjetividades para referirse al proceso de homogeneización social a partir de la evangelización, instrucción, reclusión y de estrategias de eliminación, marginalización y exclusión. Con esto se refiere a cómo la sociedad misma, al estar en busca de un consenso entre el mayor número de personas posible, termina eliminando, evangelizando o excluyendo aquellas ideas diferentes a las que se busca homogeneizar. Esto provoca que la violencia hacia cada unx de nosotrxs esté presente desde la primera idea que tenemos.
Ahora bien, si se supone que todo es subjetivo y el mundo trata de hacer objetivas nuestras ideas, ¿eso quiere decir que vivimos a base de violencias? Si al conocer ideas y posturas distintas no les damos el valor que se merecen, aunque digamos que lo hacemos, ejercemos violencias a diario; y si alguien tiene una idea distinta de lo que es la paz, esa diferencia de opiniones provoca más violencia por alguna parte.
Así que, al criticar al periódico no quiero decir que sea una mala propuesta ni que el periódico sea “el villano de la historia”; solo quiero dejar en evidencia que tanto en el periódico como en lxs participaciones y en cualquier ámbito de nuestras vidas ejercemos violencia en mayor o menor medida, y que jamás encontraremos la paz en ningún lado mientras estemos con vida y coexistiendo con más personas, ya que las subjetividades siempre serán limitadas y que, aunque se busque proponer una alternativa pacífica, siempre cabe la posibilidad de que haya opiniones violentadas, y que es imposible y utópico llamar a algo “pacífico”.
Hay balas para amar,
hay palabras para atacar;
masas cansadas van a parar.
Acá nada va a dar la talla
hasta alcanzar arrastrar la maldad
jamás habrá paz.
Univocalismo con la letra a.
Por: Lesly Sarai Martínez Cárdenas
Cuando el amor persiste, aunque todo haya terminado