El afternoon
Por Demetrio Sánchez Delgado
Reflexiones para lxs estudiantes que quedamos en la tarde
Colegio de Ciencias y Humanidades Plantel Sur
Colegio de Ciencias y Humanidades Plantel Sur
Una etapa importante en mi vida acaba de terminar…. Una etapa en la que conocí nuevos amigos, me divertí y viví momentos tanto buenos como difíciles. El CCH Sur no fue solo ir a clases, también fue un alivio para el corazón.
Tres años de mi vida en los que el colegio se volvió mi segunda casa. Donde comer tacos o burritos al pastor con agua de limón o frutos rojos en Torres era el desayuno y la cena del día.
Donde jugar UNO en las mesas de Cafesiux durante las clases libres era nuestra diversión. Donde ir a comer los viernes por la noche a Perisur y hablar sobre cómo nos fue en la semana se volvió parte del día a día de nuestra travesía… De eso que yo llamo un curita al corazón.
Durante tres años viví parte de mi adolescencia en el lugar que tanto esperaba. Aquí viví momentos inolvidables, conocí a muchas personas especiales y adquirí conocimientos que no sólo me formaron académicamente, sino también en lo personal.
Mi corazón quedó marcado por los pasillos, donde miles de desconocidos nos cruzábamos; por los libros de la biblioteca, que siempre fueron parte de mí; por las ardillas, arañas, alacranes y tlacuaches que aparecían entre los caminos verdes; por los árboles que susurraban cuando el viento corría; por los vendedores que calmaban el hambre entre clases; por la bulla que se escuchaba en la explanada del I; por los gritos de los chicos que jugaban fútbol o básquet en las canchas; por las lluvias que dejan una densa neblina en la zona… y por un sinfín de cosas más, que si me pusiera a describir una por una, no acabaría nunca.
Pero esta historia no empieza aquí. Empieza desde que comencé a tomar clases de regularización para prepararme mejor para el examen COMIPEMS, donde no sólo mi esfuerzo, sino también el de mis papás, dio frutos y me permitió formar parte de una hermosa comunidad a la que yo llamo casa: la UNAM. En ese camino, el maestro Enrique fue una pieza clave en mi preparación. Su compromiso y dedicación hacia mí marcaron la diferencia, y gracias a su apoyo constante hoy puedo decir con orgullo que logré quedarme en el lugar que yo siempre quise: El CCH Sur. Su confianza en mí y su forma de enseñar sembraron la base de este logro que cambió mi vida.
Ahora que estoy en casa, me pregunto: ¿por qué es tan difícil decirle adiós a este lugar, si al final sólo es una escuela?
La verdad es que lo difícil no es despedirse de los edificios, sino de mis compañeros de clase, de Miri, Gisela, Diego, Naomi, Joshua, Enrique y un sinfín de personas que fueron las más especiales que conocí. También del maestro Moctezuma, de Historia Universal, que siempre decía: “Es ilógico que yo me llame Moctezuma y dé clases de historia”; de la maestra Elisa, de Historia de México, que con su pasión por la historia nos hizo amar la materia; y del maestro Leonel, de Filosofía, con quien siempre tuve conversaciones profundas y productivas.
En realidad, no es difícil decirle adiós al lugar. Lo difícil es decirle adiós a los recuerdos. Porque aunque los llevo presentes en el corazón, el lugar se vuelve parte de ellos.
Es difícil para mí asimilar que acabo de terminar el bachillerato. Aún me cuesta creerlo. Parece que fue ayer cuando recibí la bienvenida con nervios en el estómago, cuando crucé por primera vez la entrada del plantel y pude, con orgullo, llamarme por primera vez: un universitario.
Recuerdo ese primer día como si estuviera congelado en el tiempo. Todo era nuevo, todo era inmenso, y aunque tenía miedo, también tenía ilusión. No sabía aún que ese lugar se convertiría en mi refugio, en mi segunda casa, en el escenario de tantos aprendizajes, risas, tropiezos y momentos que marcarían mi vida.
Terminar esta etapa no es sólo cerrar un ciclo académico, es despedirme del adolescente que fui y abrazar al joven que hoy soy, formado no sólo por libros y clases, sino por experiencias, amistades, maestros, pasillos llenos de historias y hasta esos días difíciles que también me enseñaron a resistir.
No es fácil decir adiós, porque el CCH no fue sólo una escuela: fue el lugar donde descubrí quién era y hacia dónde quería ir. Hoy me voy con el corazón lleno, agradecido, con una mochila cargada de recuerdos y con la certeza de que este capítulo, aunque haya terminado, vivirá en mí para siempre…
Y aunque sé que volveré a visitarte, hoy sólo te quiero decir a ti, que fuiste un bello curita en el corazón: CCH Sur, siempre te llevaré en mi corazón.
Por Demetrio Sánchez Delgado
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11 Responses
Lo malo es que aunque seas exalumno, nunca más te permitirán acceder a las instalaciones ni identificandote, así que disfruta mientras te llega el olvido…
Que fortuna de vivir y tener las mejores experiencias en el CCH Sur…que tu generacion…si tuvo para recuerdos gratos…porque en el caso mio mi situación es lo contrario…estoy empezando el tercer semestre y todo es horrible no es posible que la falla de seguridad nos llevara a tener que decir que ya no seguiré estudiando ahi…pir la muerte de un estudiante asi como lo dijo .como es pisible esto jamas debio pasar y jamas debe volver a pasar pero es de miedo…y la verda tanta preparacion para ingresar y en este tiempo llevo dis paros y poco nada de aprendizaje me da coraje u año perdido en estar sin aprender nada…maestros flojos y poco comprometidos…no les gusta explicar las clases solo mandan tareas…su excusa que debemos a aprender a estudiar…pero ellos ni su trabajo de guiar hacen…instalaciones desgastadas y sin baños suficientes y en mal estado ni funcionan……..personal administrativo apático y grosero no hacen su trabajo …biblioteca sin servicio todo el semestre pasado…venta y consumo de droga en todas partes hasta en los salones y nadie sabe…paros por todo…que quien sabe porq los aceptan si feministas agresivas que buscan pelear con todos…vendedores o perso as ajenas por todos lados vendiendo como si fuera mercado publico…entrada y salida de jóvenes que no son estudiantes y solo buscan problemas y drogas…Directora que llega tarde no sabe ni ejercer su autoridad ni le preocupa la situación. No controla nada ..alumnos que hacen su santa voluntad sin que nadie pueda decirles nada la unam con su autonomía no permite a nadie de autoridad ni control… los reglamentos solo están de adorno…todo se sale de control…de 3 clases de dos horas..solo tomas una al día y de 40 min.porque los profesores tienen otras actividades o no van o llegan tarde o se la pasan perdiendo el tiempo o quien sabe donde están…que tristeza era una ilusión estar ahi en la unam en el CCH Sur… que creí era mi oportunidad de crecer y resulta que no…nada ha valido la pena los amigos que hice ya no están en este semestre y tomamos clases en línea menos puedo hacer nuevas amistades…no se en que momento creí que esta en una de las máximas casas de estudio como presume la UNAM … FALSO…NO ESTUDIAS…solo te la pasas perdiendo el tiempo en ir y venir te dicen que esta lo mejor en promedio y los puntajes altos y que te prepares para tu i greso y para que los profesores no les importa las clases..y tanto para eso…mejor me voy a retirar a buscar otras opciones que en verdad mis excompañeros de secundaria daría en i año ya estan en prácticas de campo…mi amiga karla de enfermería en el Conalep..lleva 4 meses en servicio en clínicas..mi compañero de secu que esta en otra escuela esta en practivas de campo aprendiendo servicio técnico de computadoras..dobde quedo yo un año perdido pir culpa de quienes. Quien es el culpable o quienes…son los que están mal…yo por creer q estaba en una escuela que la verdad no vale nada…
Escribir lo vivido en esa hermosa oportunidad de estudiar en el CCH es para dejar huella que leerán a los nuevos alumnos que lleguen a la comunidad, que estás palabras sean les motive para lograr la culminación de obtener su certificado CCH
Es cierto lo que dices Salvador, yo estudié en CCH Naucalpan y aunque hace 47 años que terminé, aún recuerdo con mucha nostalgia a mi querida escuela de bachillerato así como a grandes compañeros y amigos así como ejemplares maestros.
También como para ti fue una escuela que dejó huella en mi formación así como en mi futuro profesional y personal.
Viva la UNAM y una de sus grandes escuelas el CCH.
Parece una burla, arreglen el cagadero que tienen en CCH
Excelente reflexión y te felicito por ese agradecimiento que tienes hacia la escuela, una de las mejores a nivel república mexicana en su nivel .y en todo
Te lo digo porque yo también pase por lo mismo y tengo más de 50 años
Estimado Salvador yo tengo 33 años que deje el CCH sur y aún lo extraño y lo añoro. Concuerdo totalmente con tus palabras. Saludos!!
Te entiendo perfectamente, yo salí de prepa 9 hace 30 años y aún la extraño, puedo decir que fue la mejor etapa de mi vida, y todavía conservo a mis amigos de aquella época… En verdad puedo decir que son mis hermanos del alma
Muy emotiva la carta, bellas palabras dedicadas al bachillerato, para los que tuvimos la fortuna de estudiar el bachillerato en la UNAM siempre dejara huella en nuestra vida y en nuestra formación
Que agradable y gratificante leer estás líneas a quienes tuvimos el privilegio de formarnos academicamnete en la Máxima casa de estudios es un bálsamo al alma leer las líneas de ese joven que en su momento fuimos y con esa pasión amamos la formación que nos regalaron maestros, amigos, y hasta los que nos alimentaron en nuestro segundo hogar, en nuestra UNAM, en medio de la crisis informativa, llevada por el morbo que se enfoca en solo ver lo negativo (claro esta que no se debe ingnorar) y tristemente la sociedad se forma criterios basada en los jóvenes abandonados emocionalmente que también pasan por estos pasillos…pero por eso es alentador leer los ideales de el joven en pleno 2025, tan similares que hemos tenido todos los que tuvimos la fortuna de pasar por nuestra UNAM vibremos una vez más con el goya en nuestro corazón universitario que siempre seguirá latiendo en cada uno de nosotros, los universitarios y hace diferente a nuestra sociedad. Un abrazo al CCH Sur y todos los campus universitarios.
Me conmovió mucho esta carta. Soy profesora y me da mucho gusto saber lo que piensan los alumnos. Ustedes se van, nosotros nos quedamos.