Jóvenes que cambian su realidad
Por: Daniel Ríos Pineda
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Facultad de Ciencias
Facultad de Ciencias
¡Y llegó el día! Llegó el día de esas dos semanas que Laura (1) nos había anunciado seis meses atrás. Del 6 al 17 de octubre se llevó a cabo la escuela “Alrededor del problema 16 de Hilbert y otros tópicos”.
Claramente esta era una escuela para la que Laura (1) había trabajado bastante. Entre contratar las comidas, hacer las invitaciones a los ponentes y participantes, preparar las inscripciones, el programa y la página web; llegó el día. Este día coincidió con el primer día de la semana lúdica, un programa piloto de la Facultad de Ciencias en el que los estudiantes tenemos una semana sin clases.
En el Instituto de Matemáticas, el lugar donde se llevó a cabo la escuela, me topé con Yulij Ilyashenko, uno de los mejores matemáticos que actualmente viven, que ha resuelto importantes demostraciones matemáticas y que ha encontrado errores en algunas otras, por ejemplo, en una prueba de Henri Dulac respecto a el problema 16 de Hilbert que por casi cincuenta años se dio por sentada.
Qué agradable sorpresa me llevé: al escuchar su hablar pausado, al ver su sencilla vestimenta, con su calidad humana, incluso tuve la sensación de observar timidez en él ante los aplausos… La verdad no sé si era timidez, ¿acaso era modestia? ¿Acaso era la misma razón por la cual evadía ser fotografiado?
En las pláticas que impartió, profundizó en el problema 16 de Hilbert. Uno de los 23 problemas propuestos por David Hilbert en el Segundo Congreso Internacional de Matemáticas, celebrado en París en 1900. En principio, era una lista de problemas para resolverse a lo largo del siglo XX, sin embargo, hasta ahora trece han sido totalmente resueltos, y el 16 no es uno de ellos. A grandes rasgos, este problema consiste en comprender el nacimiento de ciclos límite al perturbar ecuaciones diferenciales hamiltonianas; a este nacimiento, en palabras de Yulij, le llamaríamos milagro.
En el evento se dieron cita bastantes investigadores, bastantes maestros y muchos estudiantes, alrededor de sesenta personas en total. Algunos fueron a todas las actividades del evento, otros fueron a menos, algunos tenían 18 años y otros cumplieron 83, pero, eso sí: todos fueron parte de la gran fiesta de conocimientos que tenía su hora de comida en La Bonita y su imperdible hora de café en el vestíbulo del Instituto, donde el éxito de los dulces de leche con nuez fue sólo uno de los tantos aciertos que tuvo Laura.
Todos los participantes estuvieron entregados a un profundo intercambio de ideas que iba desde pláticas especializadas impartidas por expertos hasta discusiones libres, incluso a la hora de la comida; desde escuchar las entretenidas anécdotas de Santiago (2) (uno de los mejores matemáticos de México, con un montón de cosas que compartir a los jóvenes), hasta tener sesiones dedicadas a la resolución de dudas con Jessie (3) y Adolfo (4); desde escuchar las agudas preguntas de Quentin (5), hasta ver a Héctor (6) orientando entre risas y amabilidad las inquietudes de sus estudiantes; desde hacerle preguntas al final de la clase a Yulij, hasta escuchar la exquisita forma de exponer de Xavier (ese amigable personaje como quien, algún día, me gustaría llegar a enseñar, capaz de poner en manos de su público sutiles y creativos razonamientos matemáticos).
Pude observar, como pocas veces en mi vida, a un enorme equipo de maestros dispuestos a poner en práctica con sus estudiantes una de las relaciones más nobles que existe: aquella que hay entre quien se entrega a aprender algo y quien se entrega a enseñarlo. No cabe duda de que juntar a diferentes generaciones le da vida a las matemáticas. Me siento feliz y agradecida por haber sido parte de ese evento.
(1) Laura Ortiz, investigadora del Instituto de Matemáticas de la UNAM.
(2) Santiago López de Medrano, investigador del Instituto de Matemáticas de la UNAM.
(3) Jessie Pontigo, investigadora del Instituto de Matemáticas de la UNAM.
(4) Adolfo Guillot, investigador del Instituto de Matemáticas de la UNAM.
(5) Quentin Gendron, investigador del Instituto de Matemáticas de la UNAM.
(6) Héctor Méndez, maestro de la Facultad de Ciencias de la UNAM.
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