Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala
Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala
Miedo, hace mucho tiempo que no conocía esa palabra. Dejó de importarme cuando supe que no existía a tu lado. Pero, ¿qué pasa hoy? Miro al otro extremo de la cama y no encuentro tu mirada. Recorro con mi mano cada centímetro de la sábana y no siento tu calor. Hace frío y no veo el momento en que pueda reconfortarme a tu lado.
No queda nada de ti en mí, sólo tu recuerdo. ¿A dónde debo mirar? La ventana está llena de sombras, del reflejo de la soledad que has dejado en mí. Vuelve, solo esta noche, déjame sentir una vez más esa sensación, porque mi mente ya no tiene la suficiente capacidad de hacerme soñar para volverte a ver. Mi celular dejó de sonar, pero ¿por qué ni siquiera recibo noticias tuyas? ¿Solo yo te necesito?
No puedo pegar hoy el ojo, la almohada no deja de estar fría. Antes buscaba voltearla y encontrarle un punto refrescante, y ahora solo espero su calidez en mi cuerpo. Mis manos no dejan de temblar y sentirse pesadas. ¿Es debilidad? Si es así, ¿por qué no me muevo? ¿Por qué me quedo aquí, sintiendo solo esto?
¿Qué era yo antes de ti? La última vez que pude conocer el verdadero significado de la vida fue a tu lado. Mis objetivos estaban hechos para que estuvieras en ellos, mi tiempo era exacto para ambos, mi rutina ni siquiera necesitaba premiarse porque en ella te encontrabas. Mis sueños a veces podían sentirse como un recuerdo más a tu lado. ¿En dónde puedo verte hoy?
Vuelve, vuelve como la temporada de jacarandas, esas mismas que coloreaban tus ojos, esas mismas que tenían tu aroma por toda mi habitación, esas mismas que no dejaban de estar en mi ventana y en un descuido ya estaban sobre la cama, esas mismas que cada temporada estaban para hacer ángeles sobre ellas, esas que hoy veo en la ventana volar a otro recinto, y esas que ahora solamente son parte de mis delirios.
Por: Karla Nieto González
Juntos podemos ser la voz y la esperanza de aquellos que la han perdido