En estas trincheras nuestras armas son palabras convertidas en argumentos y contra argumentos.
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¡Maldita IA!

Número 19 / OCTUBRE - DICIEMBRE 2025

Odio la inteligencia artificial

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Ilse González Morales

Facultad de Estudios Superiores (FES)

No sé de qué manera expresar lo mucho que la odio, y a todo lo que tiene que ver con ella. He tenido peleas en mi vida personal con familiares y con amigos, todo por culpa de esa cosa estúpida. En serio la odio.

Es algo tan nuevo, algo que ha aparecido tan recientemente, y aun así ha logrado disrumpir mi vida de tantas formas. De igual manera, por ser una tecnología tan nueva, existe tanta desinformación al respecto. Eso sin mencionar la enorme ignorancia. 

La persona promedio repite lo que ya se ha dicho: “está mal usarla porque acaba con el agua”, “usarla daña mucho el ambiente”. Pero no te pueden decir exactamente de qué manera lo hace o cómo es que realmente funciona. Dios, la mayoría de la gente ni siquiera sabe la diferencia entre IA predictiva e IA generativa.

Y eso viene de las personas que, al menos, tienen el conocimiento general del tema. Una gran parte de personas que hacen uso de la IA, ni siquiera se toman la molestia de investigar qué rayos es lo que están utilizando. Hay personas que ni siquiera saben que la están utilizando. 

Se usa cada día más y más y más para hacer memes, crear ilustraciones, obtener imágenes aesthetic y consultar preguntas rápidas. Su uso está tan normalizado que pareciera que todo el mundo tiene su foto “estilo Ghibli”, qué horror. 

Y existen tantos dilemas éticos que discutir. La IA generativa se está usando para crear noticias falsas, vender productos que no existen y diseñar publicidad. Y ahí viene la persona que dice: “Bueno, cada vez qué aparecen nuevas tecnologías se dice lo mismo. La máquina de escribir va a quitarnos los trabajos, las computadoras van a quitarnos los trabajos, el internet va a quitarnos los trabajos. Pero eso nunca sucede.”.

Pero no es una cuestión de “la IA va a quitarme mi trabajo”, sino que es una cuestión de “la IA me está quitando mi trabajo”.

La inteligencia artificial se está volviendo el método preferencial de creación de imágenes y videos. Tiene sentido, para la sociedad capitalista en la que vivimos qué mejor que un artista que haga lo que le pides, no necesita descansos, no tiene bloqueos creativos, y no te va a pedir una gran cantidad de dinero por su “arte”. Es simplemente perfecto. Se gasta mucho menos dinero, y se obtiene mucha más producción. 

La cantidad de veces que he visto publicidad en la calle, comerciales en la tele, publicaciones de marcas en redes sociales, ¡todas hechas con Inteligencia Artificial!, es demasiado. Miniso, Maruchan, Telcel, el PRD, y cada día se suman más y más compañías que utilizan la IA generativa en sus anuncios. Animaciones hechas con IA, imágenes muy alejadas de la realidad, personas inexistentes con voces inexistentes diciéndole a los consumidores que compren, compren, compren.

Como estudiante de diseño en el mundo actual, la IA me asusta. Me asusta muchísimo. 

Y, la cosa es, que no veo a mucha gente hablando de esto. Sí, claro que la IA nunca podrá reemplazar a un cirujano, o tal vez a un abogado. Pero, ¿qué hay de nosotros los diseñadores?, ¿qué hay de los artistas, los animadores y escritores? Porque, a mi parecer, les está gustando mucho reemplazarnos, y nadie dice nada. Todos siguen usándola, le piden a ChatGPT que cree la imagen de un tiburón con tenis o alteran imágenes para que parezca que conocieron a su artista favorito y se tomaron una foto con ellos. 

Odio la IA. Pero no muchos comparten mi opinión. En mi familia ya me conocen por criticarla cada que se le menciona, y es un tema que ya no puedo mencionar con mis amigos. Incluso escribiendo esto, solo me imagino la cantidad de personas que no estarán de acuerdo conmigo. Personas que probablemente creen que solo soy una idiota que no sabe lidiar bien con el cambio, una de esas personas que piensa “En mis tiempos, las cosas eran mejor. En mis tiempos, no existía la IA”. 

Pero, la verdad es que no estoy en contra del uso de la IA, no quiero que simplemente desaparezca y nos olvidemos de ella. 

Además de que eso sería imposible, realmente no quiero que esta nueva tecnología se deje de usar. Solo me gustaría que se usará de manera responsable. Y es que me da tanto coraje, porque tiene tanto potencial, solo me imagino los usos que se le podría dar; facilitar procesos burocráticos, uso veloz de bases de datos, análisis de estadísticas, hay tantas posibilidades. 

Y esa es solo otra razón por la que la odio. La tecnología debería ayudarnos a hacer el trabajo pesado, no quitarle lo divertido a escribir, dibujar y crear arte. Si la IA pudiera ser usada para realmente facilitar nuestras vidas, creo que eso sería genial. 

Esta tecnología vino para quedarse. Por más que yo la odie, va a seguir aquí. 

Me gustaría poder cambiar la manera en que la usa la gente, y sobre todo las grandes compañías. Sería genial que se implementara una regularización al contenido creado con IA, que se impusiera el uso ético de esta nueva tecnología, y que las personas pudieran ser más conscientes de lo que están haciendo. 

Sin duda estamos viviendo una nueva revolución tecnológica. Cuando pensaba en mis abuelos que vivían sin televisión ni pantallas y en mis padres que vivían sin internet ni celulares, no pensé que a mí me tocaría ver la siguiente tecnología emergente. Pero estaba muy equivocada. 

Como usuarios, debemos ser responsables con el uso de la Inteligencia Artificial. Es nuestro deber informarnos, reflexionar, usarla correctamente, y exigir que se impongan las regulaciones necesarias para que esto no cause más daños que beneficios. 

Debemos lidiar con el miedo, con la incertidumbre, pero sobre todo con el poder. El poder de decidir hacia dónde va esto.

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