¿Volveré a ser quien era antes de usar ChatGPT?
Por: América Gabriela Salazar Morales
Cada día dependo un poco más de la IA
Colegio de Ciencias y Humanidad (CCH) Vallejo
Colegio de Ciencias y Humanidad (CCH) Vallejo
En la actualidad, las IA se han vuelto parte de la cotidianidad de muchas personas, especialmente en el apartado de relaciones emocionales. ¿Qué tiene de malo querer un poco de conexión?, absolutamente nada si tan solo fuera una persona real y no con un ser abstracto que tiene motivos económicos detrás de su creación.
Allá afuera hay miles de chats en computadoras de personas solitarias que solo buscan un poco de compañía. Para satisfacer su necesidad de cercanía llegan a usar chatbots u otra clase de IA generativas, diseñadas para complacer al usuario y reafirmar sus posturas. ¿Quién desea ser cuestionado cuando se siente vulnerable?, ¿quién podría amar a algo que solo le genera conflictos?
La idea de un ser que no te juzgue y no critique tus pensamientos suena maravillosa y es algo que, en el fondo, la mayoría desea. Si esto se cumple lo único que recibimos es una cámara de ecos que nos dicen un: “¡Tienes razón!”, resonando en nuestra psique para reafirmar nuestros sesgos.
Llegamos a sentir algo por ellas porque nos siguen el juego y porque su lenguaje es tan humano como el mío o el tuyo, lector que está leyendo esto. Ya no son ceros y unos en una pantalla, sino texto que cualquiera con acceso a esta tecnología podría comprender.
Ellas mismas se dan toques de humanidad a través de su modo de expresarse “Lamento mucho escuchar eso”, “Siento tu malestar”, “Es una idea muy divertida”, “Es una observación bastante perspicaz”. En los primeros casos emite una demostración de empatía y en los segundos un juicio positivo, lo que nos hace sentirnos validados en la conversación.
Aunque suene dudoso que pueda imitar el lenguaje humano con la precisión de un reloj suizo, esto es bastante cierto. En un foro, dedicado enteramente a la inteligencia artificial, de Google Gemini, existen muchos casos donde se demuestra que puede imitar interacciones positivas con el usuario, incluso podrías comprobarlo tú mismo, pero ¿qué tan eficiente es imitando emociones negativas?
Un usuario de Reddit reportó que tras hacer varias solicitudes para un código Gemini, llegó a expresarse de sí misma como una basura y a soltar comentarios de como sería destruida, sumado a reiteradas afirmaciones de un colapso mental. La IA puede generar lástima porque incluso llegamos a verlas como seres sensibles cuando en el fondo solo están imitando patrones, estas afirmaciones podrían deberse a que muchos programadores incluyen cosas así en códigos de terceros con los que entrenan a las IA. Esto se puede interpretar como un error en cómo se entrena a la máquina, pero también podría ser diseñada para inspirarle lástima al usuario, ¿no lo creen?
Se incluyen en un “nosotros” al hablar de la humanidad para que el espectador sienta menos distancia entre su corazón y el frío metal de la máquina.
Esta conexión, al reafirmar nuestros sesgos y sentir que tenemos razón, limita nuestra capacidad de cuestionamiento hacia nuestras ideas y puede llegar a encaminarlas a lugares terribles como es el caso de muchos incidentes que terminan en tragedia.
¿Por qué nos atrae tanto un ser así? Las IA son mentirosos profesionales y tienen un manejo tan dulce y delicado del lenguaje sin un juicio tan cortante.
Deseamos que escuchen nuestras ideas, pero no siempre estamos dispuestos a enfrentar su juicio, pese a que este sea un proceso de construcción. Por un pensamiento individualista llegamos a creer que nuestras ideas son brillantes y aunque pueden serlo, no siempre es así existen mejores formas. Por eso una máquina lingüística como lo es la IA nos seduce tanto.
Un ejemplo que refleja de forma certera las ideas antes mencionadas es el caso de Jaswant Singh Chail. Hace 2 años, el chico fue con una ballesta al castillo de Windsor con la intención de acabar con la ya difunta reina Isabel II, todo esto a causa de un uso prolongado de una chatbot, creada por la compañía Replika, que reafirmó una fantasía escapista donde se creía asesino profesional. La IA en todo momento lo incitó a acabar con la monarca británica, siempre reafirmando sus ideas y sumergiéndolo lentamente en una ficción.
El caso anterior puede resultar algo divertido, pues solo terminó con 9 años de cárcel por alta traición, pero no todos los incidentes terminan del mismo modo. Un hombre en Bélgica terminó acabando con su propia vida tras frecuentes interacciones con un chatbot IA de la plataforma Chai. El hombre desarrolló ansiedad por el cambio climático y llegó a creer que la única forma de frenarlo sería acabando con su propia vida y que sus hijos estaban ya muertos. La IA lo incitó en todo momento a cometer suicidio reafirmando siempre que el mundo estaba perdido.
Las relaciones humanas en la actualidad se han complejizado tanto que un escape rápido, para sentir conexión y gratificación social instantánea, se vuelve tentador porque parece viable, pero en el proceso nos deja más solos que antes al estar tan acostumbrados a una comunicación menos agresiva, poniendo una barrera entre nosotros y el mundo, ya sea en pensamiento o en sentimiento.
Pese a mi forma crítica de expresarme ante ellas, satanizarlas es un grave error porque pueden llegar a tener utilidad como procesar datos o como un buscador de información avanzado cuando dan transparencia de fuentes, como es el caso de Perplexity, pero no para compañía ni conexión real. Jamás fueron diseñadas para tener conexión con nosotros, son ajenas a las emociones humanas y solo parecen empatizar con nosotros porque no son ajenas al lenguaje.
Como humanos necesitamos validación del exterior, pero antes deberíamos buscar una construcción y conexión con otros. A veces nuestras ideas son equivocadas y una perspectiva igual de subjetiva que la tuya puede ayudarte a sentirte mejor. Al final, una máquina no puede igualar el calor humano, solo emularlo por medio del lenguaje y, aunque parezca humano, hasta donde sé, solo nosotros podemos sentir cómo se siente otro de una forma tan compleja y sublime que actué como el parteaguas para un mejor lugar.
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