Ecos de mi silencio
Por: Karla Nieto González
Sanar requiere de hablar y que te escuchen
Facultad de Filosofía y Letras
Facultad de Filosofía y Letras
Hoy te he vuelto a ver
perdida en el fondo del vaso.
En el recuerdo de mi imaginación,
en las catacumbas del extrañar
y, mirándote rasa a la tierra
recordando todo lo que pasó,
me di cuenta con uso de diapasón
que lo que me hacía regresar
hoy me mantiene a raya.
Hoy te he vuelto a ver,
merodeando por los tejabanes del insomnio,
jugando con las cartas del olvido,
pateando a la fiera del adiós.
Mientras tiembla la mano, cabalgando acero,
limpio, frío, atónito y asustado
porque hoy te he vuelto a ver.
Y en las imaginaciones de soliloquios
hablan siete mares y dos escolios.
Los acuerdos de antes y ante Dios
que me encadenan a tu partida de hielo
triste, implorante, rogando e hincado,
pues el haberte visto otra vez,
en el hondo vaso o en melodía de canción,
solo indica mal augurio al recuerdo.
No quiere decir que no te ame,
ni que mi boca no busque esa pasión.
Simplemente, las cosas han cambiado
y aunque hoy te he vuelto a ver
ya no es aquel mismo corazón.
Ya no es aquel atarantado consejo
ni el mismo inútil saxofón,
O aquel chillido del viento
que se llevó al fantasma que cantó.
Solo sé que
caminando en las calles que siempre andas
empinadas, peinadas, atadas al nombre de Fraile,
sin haberlas nunca merodeado a pie,
ni junto a tu mano, lejos de tu bilé.
Hoy te he vuelto a ver.
Por: Thabata Ailin León Osorio
¿por qué nos cuesta tanto sentir compasión por nosotros mismos?