Lo que está pasando, tendencias y recomendaciones para ti.
Lo que está pasando, tendencias y recomendaciones para ti.
Forbes

Hoy sólo vamos a hablar de fútbol

Actualidad

Opinión

La otra cara de la fiesta mundialista

Picture of Jaziel Arath Hernández Salazar

Jaziel Arath Hernández Salazar

Facultad de Estudios Superiores Acatlán

El Mundial de fútbol de la FIFA en México 2026 ha comenzado y, con él, pareciera que las problemáticas internas del país se han vuelto más visibles que nunca. La premura con la que los distintos niveles de gobierno se han movilizado para atender a los turistas que visitarán el país resulta innegable. 

Por momentos, parecería que la designación de México como una de las sedes de la Copa del Mundo se anunció apenas hace unos meses y no hace años, pues las autoridades de las grandes urbes, particularmente en el Valle de México, han emprendido una carrera contrarreloj para cerrar vialidades, remodelar espacios públicos y “maquillar” la imagen urbana con el propósito de presentar una versión atractiva del país ante los ojos del mundo.

Sin embargo, la molestia que este proceso ha despertado en amplios sectores de la ciudadanía no surge de las obras de rehabilitación en sí mismas. El problema radica en que tuvo que llegar un evento de escala internacional para que se atendieran deficiencias que cualquier mexicano conoce desde hace décadas y que, por necesidad o resignación, ha terminado por normalizar. 

Los baches, las fallas estructurales del transporte público, el deterioro de las luminarias, la ausencia o el mal estado de la señalización vial, las coladeras abandonadas y otros problemas cotidianos forman parte de una realidad que millones de personas enfrentan todos los días sin que hayan recibido una atención proporcional a su importancia.

Resulta difícil no percibir una contradicción cuando un gobierno que se reivindica heredero de una tradición política de izquierda concentra tantos esfuerzos en la fachada de un país que será observado durante apenas trece partidos de los ciento cuatro que conforman el torneo. 

Frente a nosotros continúa fluyendo un caudal de conflictos que parecen no encontrar solución: la crisis de las desapariciones forzadas, los megaproyectos asociados al deterioro ambiental, las tensiones permanentes en el sistema educativo, los conflictos del Instituto Politécnico Nacional, las movilizaciones de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y una larga lista de asuntos que rara vez ocupan el centro de la conversación pública con la misma intensidad que hoy ocupa el fútbol.

Es cierto que muchas de estas problemáticas anteceden al actual gobierno. Algunas pueden rastrearse hasta administraciones como las de Carlos Salinas de Gortari, Felipe Calderón o Enrique Peña Nieto, figuras que suelen ser presentadas como antagonistas ideológicos de la administración vigente. Pero precisamente ahí reside una de las principales críticas: después de décadas, los problemas continúan. 

En este contexto, cualquier manifestación social corre el riesgo de ser interpretada como un intento de boicot ante el gobierno en turno, una provocación o incluso una acción en contra del país. Sin embargo, conviene preguntarse hasta qué punto el Mundial representa realmente a la mayoría de los mexicanos. El boleto más económico para el partido inaugural ronda los 55 mil pesos mexicanos. Considerando que el salario mínimo diario en gran parte del país es de poco más de 315 pesos, asistir a ese encuentro implica desembolsar el equivalente a aproximadamente 175 jornadas laborales. Se trata de una cifra simplemente inalcanzable para la mayoría de la población. El espectáculo se presenta como una celebración colectiva, pero el acceso a él está reservado para una minoría con capacidad económica suficiente. Durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, el gobierno federal firmó acuerdos mediante los cuales la FIFA y una amplia red de actores vinculados al torneo (subsidiarias, asociaciones afiliadas, proveedores, cadenas de televisión, contratistas) obtuvieron notables beneficios fiscales, pero, ¿cuáles han sido los beneficios para el pueblo?

Quizá lo verdaderamente sorprendente no sea el Mundial en sí, sino la capacidad de la política para construir narrativas alrededor de él. La FIFA llega con un espectáculo perfectamente diseñado, capaz de concentrar la atención global durante unas semanas. Sin embargo, la vida cotidiana de millones de personas permanece prácticamente igual. Para la mayoría de los ciudadanos, los beneficios son difíciles de identificar.

Por ello, cuestionar el Mundial no significa estar en contra del fútbol ni mucho menos declararse enemigo del gobierno. Significa reconocer que los grandes reflectores internacionales también pueden convertirse en oportunidades para visibilizar demandas sociales que habitualmente son ignoradas. 

La historia demuestra que los grandes eventos internacionales rara vez son recordados por aquello que ocurrió dentro de los estadios. En México, 1968 no permanece en la memoria colectiva solamente por los Juegos Olímpicos, sino por la profunda transformación política y social que los rodeó. De manera similar, el Mundial de 1986 no se reduce al recordado gol de Maradona; también es la capacidad de organización, solidaridad y resiliencia que la sociedad mexicana mostró frente a las adversidades de aquella década.

México 2026 tampoco debería limitarse al recuerdo de estaciones remodeladas, candelabros barrocos en el metro o avenidas recién pintadas. También tendría que convertirse en una oportunidad para recuperar las causas sociales, fortalecer la participación ciudadana y recordar que la función de la sociedad no consiste únicamente en celebrar, sino también en exigir mejores servicios públicos. 

“Hoy sólo vamos a hablar de fútbol”, dijo alguna vez una exuniversitaria, estudiante de Física y figura destacada del movimiento del Consejo Estudiantil Universitario de la UNAM. Hoy ocupa la Presidencia de la República, su nombre es Claudia Sheinbaum. Quizá la frase resulte pertinente para comprender el momento actual. La pregunta es si, mientras hablamos de fútbol, ignoramos todo lo demás.

Más sobre Actualidad

Desmorados y desajolotizados

Desmorados y desajolotizados

Por: Jesús Axel Cuapio García
Un Mundial que maquilló la ciudad, no sus problemas

Leer
Más allá del silbatazo inicial

Más allá del silbatazo inicial

Por: Omar Castro Ríos
Un vistazo a la contracara social del espectáculo

Leer

Más allá del gol

Por: Diego Cabrera Miroz
En 2007 México fue sede del Mundial de Ajedrez

Leer
Hoy sólo vamos a hablar de fútbol

Hoy sólo vamos a hablar de fútbol

Por: Jaziel Arath Hernández Salazar
La otra cara de la fiesta mundialista

Leer
BTS y ARMY: más que un fandom, una comunidad

BTS y ARMY: más que un fandom, una comunidad

Por: Marifer Lima
Un fenómeno global que une millones de vidas

Leer
Ataque en Teotihuacán, entre extremismo y discursos de odio

Ataque en Teotihuacán, entre extremismo y discursos de odio

Por: Kira Castellanos
Es tiempo de cuestionar los mensajes radicales

Leer

Deja tus comentarios sobre el artículo

Hoy sólo vamos a hablar de fútbol

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

19 + eight =