¿Para ser aesthetic hay que estar siempre agotados?
Por: Banshee Gómez Gutiérrez
Cuando el descanso parece un acto de rebeldía
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
No soy escritora, pero sí soy una mujer que hace tres años atravesó una de las etapas más difíciles de su vida: una depresión que llegó a invadirlo todo, incluso el deseo de seguir aquí. Hoy escribo no como experta, sino como alguien que ha vivido ese proceso y que busca compartir su experiencia como recordatorio de que está bien sentir y sobre todo, está bien ser tú.
Durante mucho tiempo creí que debía convertirme en aquello que los demás esperaban de mí. Como muchas personas, crecí con expectativas impuestas que, sin darme cuenta, terminé cargando como propias. Sin embargo, llega un punto en el que perseguir algo que no eres y que no sabes si quieres ser resulta insostenible. Aceptar que no podemos ser todo lo que otros esperan, lejos de una derrota, es un acto de liberación. Entender que lo que somos hoy es suficiente puede ser el primer paso para reconstruirnos.
En una sociedad que todo el tiempo nos exige avanzar, producir, ser “mejores” y “ser más”, detenerse parece casi un error. Pero no lo es, detenerse también es necesario. Respirar, cuestionar, pensar qué queremos realmente y quiénes somos fuera de las expectativas externas, es parte del proceso de sanar. No estamos llegando tarde a ningún lugar; cada persona tiene su propio ritmo, y compararlo con el de otros solo genera frustración, sé que esto suena fácil de hacer, pero es un proceso y como todo, no es lineal y algunas veces tampoco es grato, pero comenzar por concientizarlo puede ser un gran paso.
También es importante reconocer que no siempre podemos con todo. Existe una idea equivocada de que pedir ayuda es signo de debilidad, cuando en realidad es todo lo contrario. Pedir ayuda implica reconocer nuestras emociones, aceptar nuestras limitaciones y dar un paso consciente para no quedarnos solos en medio del proceso, porque no estás solo, aunque a veces así se pueda sentir. Es un acto de valentía totalmente humano. Eres importante, lo que sientes es importante, no estás exagerando.
Hoy puedo decir que sigo sin tener completamente claro cuál es mi “propósito de vida”, ese que muchas veces nos dicen que debemos encontrar. Pero entendí algo más importante: el propósito no siempre es algo externo, extraordinario o innovador; a veces está en algo mucho más simple, como aprender a ser uno mismo y construir una vida en la que podamos sentirnos en paz.
Por eso, si algo puedo decirte es esto: no vas tarde. Vas a tiempo, tu tiempo y eso es valioso. Tienes la posibilidad de construir lo que deseas y de convertirte en quien quieras ser, sin metas impuestas, sin expectativas, sólo tú. Y si en algún momento sientes que estás tocando fondo, recuerda que desde ahí sólo queda una dirección, subir.
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