El dorso del ser
Por: Astrid Guadalupe Tufiño Gonzalez
Eres la razón por la que todavía nombro las cosas
Escuela Nacional Preparatoria Plantel 8
Escuela Nacional Preparatoria Plantel 8
¿Cómo le explica a su corazón?
¿Cómo le decían que eso no era causa de locura?
Ese dolor pasaría, así fuera causa de un
extraño del que una vez se enamoró.
Ahora mientras miraban a la inmensa oscuridad,
sus ojos necesitaban ese robo.
Era un declive y era inevitable después de
entregarlo todo, y también perderlo todo.
Después de saborear esos labios,
acariciar esas manos
y tocar ese cabello.
Las noches eran demasiado solitarias y frías,
el único calor que conoció fue el de él.
La única luz que lo iluminó era la de ella
y de todo ese amor que quedaba,
¿qué se rescataba?
¿Cómo sobrevivir ante esa oscuridad de sus almas?
Ahora las aves cantaban para algo inalcanzable,
mientras las llamas consumen los árboles,
como la pasión que los consumió una vez
Los diarios eran los únicos que conocían aquellos nombres,
sellados con sangre de esos labios que besaron.
El miedo a dejarse de amar era indescriptible,
las ganas de correr por el otro eran incontenibles,
pero luchaban por sobrevivir consigo mismos.
Era peligroso estar en ese lugar,
más cuando se ha amado con locura.
Cómo si la muerte se hubiera enamorado del amor
y el mismo amor muriera por ella.
Dos mundos colapsan y se desmoronan
por el apocalipsis del cielo y el infierno.
Eso era amor.
Por: Astrid Guadalupe Tufiño Gonzalez
Eres la razón por la que todavía nombro las cosas
2 Responses
Bellísimo pensamiento hecho palabras. Felicidades Valentina.
Fascinado con las palabras tan bellas y llenas de sentimiento