En ausencia de…
Por Alexis Boleaga
¿Qué vida puede vivirse así?
Facultad de Estudios Superiores (FES) Zaragoza
Facultad de Estudios Superiores (FES) Zaragoza
El viajero nunca suelta su flor. Desde hace años la sostiene con bastante firmeza y seguridad. Recorren esos bellos paisajes, siempre capturando el momento, siempre rodeados de belleza natural y belleza artística.
Su amor es color blanco, su modo de vivir es fluido y aventurero, y tienen al azar como su mejor aliado. Todo acorde al estilo de vida y a la filosofía del viajero. ¿Pero estarán exentos de no haber cometido alguna traición? Porque en algún otro lugar del mundo, en una tierra que el viajero pisó, solloza la historia que perdió.
Se vivieron dos vidas diferentes en dos lugares diferentes, pero todo ocurrió en una misma travesía. El viajero se retira, mientras que las huellas de su caminar se transforman en puntos suspensivos de su silencio, un silencio confuso y doloroso que sólo lo beneficia a él y a su flor, pero que daña a alguien más. Ignorando el sufrimiento, el viajero continúa agravando la herida, una herida tan profunda y desconsolada como el baúl de sus recuerdos arrumbado en el ático.
El viajero prometió no hacer daño, pero lo hizo de la manera más consciente y pública con sus atentados y usando a su propia flor como arma. Fueron actos y palabras de insensibilidad que tejían una red de historias ocultas y de promesas que no pudo cumplir.
El tiempo transcurrió, pero al final del recorrido el viajero y su flor regresaron como ganadores mientras echaban al abismo la historia que pintaron de gris. Siendo protagonistas de un daño causado, la complicidad fue su mejor alianza, orillándolos a retornar a su lugar de origen.
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