En estas trincheras nuestras armas son palabras convertidas en argumentos y contra argumentos.
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De la represión emocional al autocuidado

Número 21 / ABRIL - JUNIO 2025

¿Por qué hablar de salud mental en los hombres?

Picture of Ismael Méndez Aguilar

Ismael Méndez Aguilar

Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala.

Si bien, hoy existe un mayor acceso a la información y a la atención en salud mental, los procesos terapéuticos para su cuidado terminan siendo insuficientes si no se cuestiona la educación que recibimos como hombres desde la infancia. Esto es importante ya que desde niños se nos enseñó que los hombres no lloran, que debemos ser buenos proveedores y que la virilidad masculina es inversamente proporcional al simple hecho de mostrarnos sensibles, como si se tratase de una fórmula matemática o ley de la física que nos hace más o menos hombres. 

Para superar estos condicionamientos se requiere de un proceso formativo con enfoque y perspectiva de género desde los ámbitos social, familiar y educativo —espacios en los que se definen y moldean nuestros pensamientos, ideas y hasta la manera de relacionarnos con los demás—, con el fin de identificar áreas de oportunidad y atender nuestra salud mental desde otra perspectiva. 

La Escuela de Salud Pública de México señala que una de las razones por las cuales los hombres no acuden al médico es por una presión cultural, ya que temen ser percibidos como personas vulnerables, situación que retrasa su atención. No obstante, en el ámbito de la salud mental, una de las razones debido a la cual los hombres no buscan ayuda ante problemas como la depresión o la ansiedad tiene que ver con los estigmas de género. Ello conlleva a que en muchos de los casos estas emociones terminan expresándose mediante la ira o conductas autodestructivas, como el abuso de sustancias. 

Esto guarda correspondencia con información que ha publicado la Organización Mundial de la Salud, la cual revela que algunos elementos asociados al estereotipo del género masculino tienen que ver con una constante necesidad de obtener un reconocimiento social; utilizar la violencia como un recurso legítimo para dirimir diferencias, así como el sentirse orgulloso al no necesitar demasiado de los demás o no expresar sentimientos de vulnerabilidad. 

Por otro lado, el INEGI indica que la tasa de suicidios en el 2024 fue de 2.6 por cada 100 mil mujeres y 11.2 por cada 100 mil hombres; es decir, que 7 de cada 10 suicidios en México fueron cometidos por hombres. Al respecto, debemos preguntarnos si estas estadísticas se asocian a los elementos previamente señalados y cuán condicionados estamos respecto al estereotipo de género que debemos cumplir para sentirnos bien con nosotros mismos.

 

Salud mental entre los universitarios

Cuidar de nuestra salud mental fomentando el apoyo emocional, informarnos en cuanto a las alternativas de atención, promover y generar una red de apoyo entre universitarios son algunas de las propuestas de vital importancia que pueden contribuir de manera positiva en la construcción de una comunidad sana. 

Actualmente, nuestra universidad, a través de su portal web de Salud Mental UNAM, promueve la atención a la salud mental desde diferentes estrategias. Por ejemplo, la Facultad de Psicología ofrece servicios de evaluación y canalización; la FES Iztacala brinda atención a distancia; la DGAS cuenta con instalaciones de atención multidisciplinaria para las y los estudiantes; mientras que la iniciativa ESPORA Psicológica realiza atención desde la psicoterapia con perspectiva de género.  

 

¿La salud mental es colectiva?

El psicólogo estadounidense Skinner afirma que la singularidad del ser humano no puede ser explicada sólo como un ser biológico, toda vez que desarrollamos una estrecha relación con la cultura, las creencias, las costumbres y las prácticas sociales que envuelven nuestro contexto. En tal sentido, somos seres biopsicosociales; por tanto, mantener y fomentar una relación sana es trabajo de todas y todos. Las relaciones familiares, de pareja y de amistad deben desarrollarse en un entorno de responsabilidad compartida con el fin de establecer y propiciar vínculos interpersonales sanos.  

Por otra parte, hablar entre hombres e impulsar el autocuidado es clave. Asimismo, las actividades como ejercicios físicos, practicar algún deporte, realizar actividades artísticas, salir de vacaciones y meditar son algunas de las alternativas que equilibran y benefician nuestra salud mental. Aunque no son las únicas, ¿qué otras opciones recomendarías? 

 

Acudir a servicios profesionales

La información que se obtiene a través de la Inteligencia Artificial o el acceso a redes sociales de pseudoespecialistas en materia de atención a la salud mental no sustituye un proceso terapéutico adecuado, por lo tanto, buscar ayuda profesional es el primer paso.

En cuanto a mi experiencia, acudí a terapia a los 32 años de edad, derivado de una crisis personal y, aunque el proceso no fue sencillo, me llevó a una catarsis positiva en diferentes aspectos de mi vida. Hace 15 años, la salud mental no era un tema importante para mí. No estaba informado al respecto e incluso no la consideraba una alternativa para enfrentar problemas, manejar el estrés o atender el autocuidado. Hoy en día, recomiendo ampliamente no esperar a que ocurra un evento adverso o un conflicto que detone la necesidad urgente de acudir a terapia. Integrar la salud mental como parte de nuestra educación debe ser el objetivo: cuidarnos y atendernos es una responsabilidad de todos.

 

Retos y objetivos

En México existe una deficiencia en los servicios de atención a la salud mental; se requiere de un esfuerzo colectivo para cambiar el panorama que tenemos actualmente. Desde promover políticas públicas que impulsen la educación emocional en todos los niveles, incrementar el presupuesto de las universidades para la investigación sobre este tema hasta aumentar la cantidad de especialistas en salud mental tanto en el sector público como en el privado. Sin embargo, aún queda mucho por hacer, ya que los programas, clínicas y centros de salud son insuficientes. 

Finalmente, cuidarnos física y mentalmente o expresar nuestras emociones, no deben ser actos de rebeldía; debemos normalizar conductas que nos beneficien, que nos hagan felices y que sumen en lo personal, en las relaciones humanas y, en consecuencia, en la colectividad misma. Hombres emocionalmente sanos no solo beneficia al individuo per se, beneficia a toda la sociedad a la que pertenece.

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De la represión emocional al autocuidado

5 Responses

  1. Excelente artículo , es muy importante que se hable de la salud mental de los hombres así como de las emociones y cuestionar la educación que hemos normalizado. Felicidades

  2. Me parece muy acertado el.artuvulo, creo que cada vez más importa cuidar nuestra salud emocional, y cada vez es más complicado debido a la creciente población vivimos en un mundo más estresante.

  3. Es importante reflexionar sobre el autocuidado en los hombres y dejar de lado las malas enseñanzas culturales, tu artículo es acertado al promover los beneficios qué otorga un hombre emocionalmente sano en sus diferentes entornos. Todos tenemos sentimientos y tenemos derecho a expresarlos.

  4. Excelente artículo Ismael, gracias por hablar de aquello que para muchos no tiene relevancia dada la cultura en la que desafortunadamente crecieron, espero que esto sea una reflexión para todos aquellos que piensan que por ser hombres no pueden mostrarse vulnerables y que la salud mental y emocional es vital para todos.

  5. Hola Ismael, está bien opinar, pero está mejor proponer.
    1. En cuanto a las políticas públicas. Proponer que el cuadro básico de salud pública sea: Revisión en medicina general, en salud emocional y mental, quiropráctica, nutrición, dental y activación física.
    2. En la percepción masculina, trabajar el problema no el síntoma. Es responsabilidad de los padres educar a sus hijos. El problema está en los estilos de crianza, en dónde se propone una crianza positiva- adecuada. El sintoma es la actitud de los hombres de acuerdo con una construcción social de hombre fuerte…( No es un estereotipo, eso es otra cosa).
    3. En la formación escolar, se puede reforzar la enseñanza de la crianza que les dan en cada, es decir. En casa toda la familia es responsable colaborativo de todas las actividades, más las que les corresponda a cada uno de acuerdo a su edad. En los años de 1970, en algunas escuelas, además de la instruccion escolar, teníamos actividades de educación física (atletismo, boli, básquet), actividades culturales y recreativas. Cocina, bordado, cocina, tejido, además de limpieza de aulas patios, jardines etc. En donde todos participabamos, tanto mujeres como hombres. Esto formaba mejores personas y sería lo más adecuado para atender la problemática de raíz. Saludos

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