¡Madres, ya no llegué!
Por: Emir López Guzmán
Salir a tiempo y aún así perder la primera clase
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
Con más de 2300 millones de creyentes, el cristianismo es la religión mayoritaria en el mundo. Al menos desde el año 1054 con la división de la iglesia Romana de la iglesia Ortodoxa, la fe cristiana no ha dejado de diversificarse en múltiples corrientes, algunas más conservadoras, otras más liberales, pero sin modificar sus dogmas fundacionales: Jesucristo es el hijo de Dios hecho hombre, murió por nuestros pecados y regresará al mundo a salvarnos en el día del juicio final.
La diversificación del cristianismo ha resultado en múltiples corrientes, una de ellas es el cristianismo sionista, principalmente de carácter evangélico. Esta vertiente del cristianismo se encarga de defender al sionismo como parte fundamental de su fe. Definimos el sionismo como la corriente política surgida en el siglo XIX cuya premisa es la creación de un estado étnicamente judío en la tierra comprendida entre el mar Mediterráneo y el río Jordán. El sionismo consiguió su objetivo en el año 1948, cuando se lleva a cabo el plan de partición establecido en la resolución 181 de la ONU y se divide al Estado palestino en 2 para consolidar la creación del Estado de Israel, dando como resultado el desplazamiento forzoso de la población palestina, momento histórico conocido como la Nakba.
Desde su creación, el Estado de Israel no ha hecho más que expandirse de manera ilegal de acuerdo al derecho internacional sobre territorios palestinos ocupados. Aumentando su población mediante la inmigración de judíos de todo el mundo a los territorios ocupados e imponiendo un régimen militar sobre los asentamientos ilegales, obligando a la población palestina a vivir como ciudadanos de segunda en un régimen de apartheid, encerrados en campos de concentración a cielo abierto, sin libertad de movilidad y siendo juzgados bajo la ley militar a partir de los 12 años de edad. Es más que evidente que desde su creación, el Estado de Israel ha violado el derecho internacional en múltiples ocasiones. En este sentido, ¿por qué el cristianismo sionista insiste en apoyar la prevalencia del Estado de Israel como parte de su fe? Si bien la respuesta sencilla es que el apoyo del cristianismo a estas violaciones se justifica por lo que está escrito en la Biblia, hay más detalles a considerar en esta historia.
Como se mencionó al principio de este artículo, uno de los dogmas fundacionales del cristianismo es la esperanza por la segunda venida de Jesucristo al mundo para salvarnos durante el día del juicio final. La llegada de Jesús es el momento más esperado por los cristianos del mundo pues significa que la vida eterna llegará para los creyentes en un paraíso supraterrenal donde no habrá lugar para el sufrimiento. No obstante, el día del juicio final no llegará sin eventos previos determinados que lo anuncien, de acuerdo al libro del apocalipsis estos son: falsos profetas, guerras, hambre, enfermedades, el regreso del pueblo judío a la tierra prometida, entre otros. Para el cristianismo sionista la situación actual del mundo no es más que la clara señal de que el fin de los tiempos está cerca, por lo que el establecimiento de un Estado judío en Medio Oriente representa la esperanza del cristianismo sobre la segunda venida de Jesús.
En este sentido, las corrientes sionistas del cristianismo abogan por el retorno del pueblo judío a la tierra de Palestina y su ocupación total como una forma de acelerar el fin de los tiempos y asegurarse de la vida eterna, sin considerar que en la realidad este proceso de colonización moderna está llevando a cabo un genocidio contra el pueblo palestino bajo un régimen de apartheid y supremacía racial. Dicho sea de paso, el cristianismo sionista es por sí mismo antisemita, pues utiliza al pueblo judío como un instrumento para lograr el objetivo de la salvación de forma egoísta, pues las creencias del pueblo judío no están consideradas en este dogma de salvación.
Resulta difícil entender cómo una religión cuya principal figura propone el amor al prójimo y se opone a la opresión de la humanidad sobre la humanidad puede contar con tantos seguidores que abogan abiertamente por el desplazamiento forzado, la constante violación a derechos humanos, el bombardeo indistinto de población civil y la eliminación sistemática de un pueblo semita en el Medio Oriente. La respuesta puede encontrarse en la manipulación presente en las sectas sionistas del cristianismo.
El reclutamiento de nuevos seguidores a las diferentes sectas sionistas del cristianismo utiliza la esperanza de un paraíso supraterrenal como método de convencimiento para quienes oprimidos por el sistema actual no encuentran un motivo para continuar viviendo. Una vez dentro, el miedo a no ser salvados durante el día del juicio final es constantemente reforzado mediante sermones, cursos y adoctrinamiento para evitar que los adeptos abandonen las iglesias y continúen contribuyendo e incluso introduciendo a nuevos seguidores a las sectas sionistas. Este miedo constante infundido desde dentro de las iglesias sionistas hace que sus seguidores tengan como objetivo primordial de vida lograr la salvación eterna cuando Jesús vuelva a la tierra. Esta situación lleva a una ceguera por parte de los fieles sobre la situación humanitaria actual en Palestina, por consiguiente, comienzan a repetir y apoyar el discurso sionista, justificando cualquier acto que realice el Estado de Israel en contra del pueblo palestino porque “Así está escrito en la Biblia”.
Todo acto de genocidio cometido por el Estado de Israel está justificado desde la visión del cristianismo sionista porque es la voluntad de Dios que el pueblo de Israel regrese a la tierra prometida para dar paso al Armagedón. Entre más pronto se logre el “Retorno del pueblo judío” más pronto le llegará la salvación eterna.
El cristianismo sionista ha tenido una fuerte influencia en las relaciones internacionales, principalmente en Estados Unidos, cuyo apoyo económico y armamentista desmedido al Estado de Israel responde no sólo a intereses geopolíticos sino a creencias religiosas fuertemente difundidas dentro del país y entre la clase política. En menor medida, otros países que han mostrado su apoyo a Israel con fuerte influencia del cristianismo sionista son: Guatemala con Jimmy Morales, El Salvador con Nayib Bukele, Brasil con Jair Bolsonaro y Argentina con Javier Milei. Es una vertiente más del cristianismo que no lo representa en su totalidad. Surgido a la par del sionismo, ha ganado múltiples adeptos alrededor del mundo gracias a la instauración sistemática del miedo a no ser salvado durante el Armagedón dentro de las múltiples sectas cristianas sionistas.
La manipulación ejercida por los líderes de las sectas sionistas ha llevado a que el Estado de Israel tenga un mayor número de defensores dispuestos a justificar ciegamente sus acciones de genocidio con el objetivo de hacer todo lo necesario para asegurar la vida eterna y acelerar el fin del mundo. El cristianismo sionista va más allá del apoyo moral al Estado de Israel, ha traspasado las fronteras de lo espiritual y se ha materializado en apoyo económico y político al genocidio. Concluimos diciendo que para combatir el genocidio en Palestina es necesario no solo criticar al Estado de Israel, sino a quienes lo apoyan, aquí especialmente al cristianismo sionista que ha tomado mayor fuerza en los últimos años y cuyo mensaje no representa las enseñanzas de amor, paz y hermandad del cristianismo.
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Una respuesta
En Argentina somos Católicos, Milei que esperamos desaparezca de nuestro horizonte político, instaló l idea de que pensamos como el. No es así. Me inclino a pensar que si hay mucho judío sionista.